La nueva mansión de los duques de Sussex podría verse afectada por desprendimientos de tierra

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Los duques de Sussex se mudaron recientemente a la primera propiedad que han podido adquirir en el área metropolitana de Los Ángeles, concretamente una mansión de nueve dormitorios situada en la exclusiva urbanización de Montecito (Santa Bárbara), y que les llevó a abandonar definitivamente la casa que les prestó el actor Tyler Perry para que ejerciera de morada provisional.

Pocos días después de establecerse, parece que llegan malas noticias para el matrimonio, padres del pequeño Archie, procedentes nada menos que de uno de los anteriores dueños de la vivienda, Terry Cunningham, quien adquirió el terreno en 1999 para construir el inmueble en el que ahora residen Meghan y Harry.

Como ha explicado el expropietario en declaraciones al tabloide británico Daily Mail, la casa se encuentra en una zona bastante peligrosa e inestable desde el punto de vista orográfico, ya que hace solo dos años casi termina sepultada por un corrimiento de tierra que dejó grandes daños materiales en las inmediaciones. Si su mansión no se vio afectada por el suceso, asegura Cunningham, fue por una mera cuestión de suerte.

El único consejo que a día de hoy podría dar Terry Cunningham, quien vendió definitivamente la propiedad en el año 2009, a la antigua actriz y al nieto de Isabel II en relación con su nuevo hogar pasa por que estos tengan "siempre presentes" los riesgos que entrañan los terrenos y, en el caso de que sea posible, que refuercen los cimientos de la construcción.

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