Margot Robbie se acerca a su primer Oscar con la arriesgada 'I, Tonya'

Valeria Martínez (Cine 54)

Cobertura desde el Festival de Toronto. – Después de pasar los últimos años en la seguridad de los blockbusters y las super producciones, Margot Robbie se arriesga por completo con una cinta que podría llevarla directo al Oscar. Se trata de I, Tonya, una película valiente y atrevida sobre el ascenso y caída de la patinadora sobre hielo Tonya Harding, que se vio envuelta en uno de los escándalos más ridículos y mediáticos del mundo del deporte. Harding fue una de las implicadas en la trama -casi mafiosa- cuando su ex marido y guardaespaldas contrataron un matón para que lesionara la rodilla de su rival en el equipo olímpico americano, Nancy Kerrigan, antes de las Olimpiadas de Invierno de 1994.

Margot Robbie brilla como Tonya Harding

Un escándalo que sacudió al público y la prensa en los años 90, convirtiendo a Tonya Harding en una de las personas más odiadas de América. Una de esas historias de las que todo el mundo tiene una opinión. Sin dudas, una trama tan difícil de contar que, con el tono equivocado, podía decepcionar o convertirse en un fracaso rotundo. Pero I, Tonya funciona, y lo hace de maravilla.

Craig Gillespie (Lars y una chica de verdad) dirige el filme a partir de uno de los guiones más buscados de Hollywood y con Margot Robbie apostándolo todo como protagonista y productora. I, Tonya está contada como un falso documental, aportando un tono cómico e irónico que acentúa los detalles más ridículos de un caso casi increíble.

La interpretación de Robbie como una Tonya mal hablada, inculta, fuerte y dura, aportan aún más credibilidad al personaje, mientras Allison Janney se roba cada momento de la película como la madre abusiva. Su labor es tan efectiva que es la primera actriz en sonar como favorita al Oscar a mejor actriz secundaria desde que comenzara la temporada de festivales.

Una película arriesgada y convincente que de manera ingeniosa consigue lo imposible: transformar a una enemiga pública americana en una víctima de la fama y la violencia. Aunque Nancy Kerrigan fue la víctima del crimen, la película nos muestra las terribles consecuencias que, culpable o no, Harding sufrió el resto de su vida. Y ahí reside la magia de la cinta: consiguiendo que estemos de su lado y sintamos pena por ella.

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