Quién es Mauro Vieira, el diplomático humillado por Bolsonaro que fue elegido por Lula como canciller de Brasil

Mauro Vieira junto al excanciller Héctor Timerman
Mauro Vieira junto al excanciller Héctor Timerman

RIO DE JANEIRO.- La elección del embajador Mauro Vieira como ministro de Relaciones Exteriores de Brasil es, además de un nombramiento esperado, el símbolo de redención y reconocimiento de uno de los diplomáticos que el gobierno de Jair Bolsonaro se empeñó en humillar tras su llegada al poder.

Tras haber sido embajador en la Argentina, Estados Unidos, Naciones Unidas y canciller durante el segundo mandato del Gobierno de Dilma Rousseff (2015-2016), Vieira, por orden directa de la jefa de Estado, fue enviado a Croacia.

Según confirmaron fuentes diplomáticas, el embajador había pedido el cargo en Atenas, pero el presidente Bolsonaro rechazó esa posibilidad, presentada por el entonces canciller Ernesto Araújo, y determinó que Vieira fuera destinado a un puesto de menor categoría. Finalmente, la alternativa fue Croacia, donde el embajador permanece hoy.

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A sus 71 años, Vieira, hombre de extrema confianza del ex ministro de Asuntos Exteriores Celso Amorim, tiene una experiencia y una trayectoria respetadas en Itamaraty. Su paso por el ministerio fue breve (2015-2016), pero colegas que siguieron de cerca su gestión afirman que Vieira “puso la casa en orden”, tras un período igualmente corto –incluso hoy cuestionado internamente– del canciller Luiz Alberto Figueiredo.

Antes de asumir Itamaraty, el futuro ministro dirigió la embajada en Buenos Aires (2004-2010), una de las más importantes para cualquier gobierno brasileño. Su paso por la capital argentina es recordado con elogios por sus colegas, especialmente por su capacidad para entender la política local. Algunos recuerdan cómo Vieira era llamado “Mauro” por el expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), un gesto que mostraba la cercanía que el entonces embajador había adquirido con la familia presidencial argentina.

Redrado y el embajador de Brasil, Mauro Vieira, ayer en la sede diplomática
Redrado y el embajador de Brasil, Mauro Vieira

Durante este período, Vieira aprovechó una visita del entonces presidente Lula a Buenos Aires para inaugurar un espacio cultural en la embajada brasileña, con la presencia de ambos mandatarios. La exposición elegida fue la del fotógrafo Sebastião Salgado.

Vieira también dirigió la embajada brasileña en Washington (2010-2015) y, entre 2016 y 2019, la misión de Brasil ante las Naciones Unidas. El embajador fue también jefe de gabinete del excanciller Amorim y, en otros momentos de su carrera, trabajó junto a embajadores de enorme prestigio, como Marcos de Azambuja, con quien coincidió, como ministro consejero en París.

“Es una buena elección, hará que el barco vuelva a la ruta ya conocida, al rumbo correcto”, dijo Azambuja a O Globo.

El embajador afirmó que Vieira “es una persona que tiene una profesionalidad extraordinaria y el temperamento adecuado, es una persona a la que le va bien la vida”.

“Mauro tendrá una misión maravillosa. No hay nada más agradable que corregir un error. Brasil es un socio de las buenas causas, de la paz, de la prosperidad, de la protección del medio ambiente, somos aliados naturales de las mejores causas”, afirmó Azambuja.

A Vieira le gusta recordar su experiencia como asesor internacional del ex ministro de Ciencia y Tecnología Renato Archer, durante el gobierno de José Sarney, como un buen aprendizaje. También fue su primer contacto con el mundo político, donde aprendió a moverse con soltura.

Sus opositores lo acusan de haber participado en articulaciones contra el gobierno de Dilma, pero diplomáticos activos niegan que Vieira haya participado en cualquier tipo de acuerdo para perjudicar al gobierno de la expresidenta. Su vínculo de extrema confianza con Amorim y también con el presidente electo se utilizan como argumentos para hablar de la lealtad del futuro canciller a los gobiernos del PT.

Por Janaína Figueiredo