El mayor problema de Loles León en ‘TCMS’ no es imitar

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Por Mike Medianoche. - Cuando confirmaron el nombre de Loles Léon para Tu cara me suena tuve dudas. Es una artista como la copa de un pino, con un carisma tan grande que podría jugar en su contra. Además, sabemos y de sobra que tiene mucho carácter, el mismo que le hizo enfrentarse a los jueces de MasterChef Celebrity en aquella temporada en la que fue concursante. Y no podemos olvidar que cuando participó como invitada hace unos años imitando a María Jiménez lo hizo francamente mal. Sin embargo, el programa de Antena 3 emitió anoche su cuarta gala y demostró que el problema más grande de Loles León en Tu cara me suena no es imitar precisamente.

Lo primero que tenemos que decir es que Loles León está realmente estupenda. Tiene un tipazo, sigue siendo muy rápida con los chistes, y además nos está mostrando un lado más humano y vulnerable, como el día que rompió a llorar recordando a Rocío Dúrcal.

Durante este primer mes ha demostrado que es una artista muy versátil. Admito que pensaba que tiraría hacia un perfil más folclórico festivo, con imitaciones de tonadilleras, cupleteras o vedetes varias. Me equivocaba. Se ha metido en la piel de la Sara Montiel más discotequera, y también ha sido Cecilia, Rocío Dúrcal y Gary Low, y demuestra que todavía tiene mucho que ofrecer. Estoy esperando como agua de mayo el día que tenga que imitar a alguna de sus artistas más idolatradas, como Marifé de Triana, porque seguro que lo da todo.

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Desde que se estrenó la actual temporada, la novena, hubo un detalle que me llamó mucho la atención como espectador. En cada entrega Loles León ha pedido que algún hombre la coja del brazo y la acompañe para meterse en el clonador, ese ascensor mágico en el que entra un famoso vestido de calle y aparece en el otro lado caracterizado del artista que tenga que emular. Y no solo eso: en sus actuaciones ella nunca tiene que bajar las escaleras. La realización juega con las cámaras y al final nos encontramos a Loles en el centro del escenario como por arte de magia, como el día que cantó Mi querida España de Cecilia. O si no aparece entrando por un lado, teniendo que bajar como mucho un par de simbólicos peldaños, como en el programa de este viernes.

Es entonces cuando nos da por preguntarnos por qué Loles entra diferente al resto de sus compañeros, y es cuando comprendemos que aunque esté hermosa y esbelta es una señora de 71 años, a la que bajar muchos escalones y encima con tacones le puede resultar más tedioso de la cuenta. Loles derrocha tanta energía que nos hace pensar que es un ser de otro universo por el que no pasan los años, porque ella sigue dando tanta guerra como cuando rodó Átame o arrasaba en Aquí no hay quien viva.

Así, podemos afirmar que Tu cara me suena ha roto esa imagen sacralizada que teníamos de Loles y nos ha hecho ver que los años pasan por ella, al igual que por nosotros. Es más, si lo reflexionamos en frío, va a hacer ya de aquella primera vez de la León en el programa, cuando acompañó al actor Santi Rodríguez como La Cabra Mecánica en el tema ‘La lista de la compra’. Por cierto, que al parecer en aquel debut la actriz estaba afónica, y a eso achaca ella su fallida interpretación.

Al principio del artículo mencionábamos que el mayor problema de Loles León en Tu cara me suena no será el imitar. De momento se está defendiendo bastante bien, y el jurado bebe los vientos por ella. Y seguro que llegará un día, más pronto que tarde, en el que Lolita, Chenoa y compañía tiren la casa por la ventana dándole sus doce puntos y el público haga lo mismo.

Tampoco lo es su edad como tal, por mucho que pueda dar esa sensación por los párrafos antes escritos, a pesar de que le cueste subir y bajar escaleras. Su principal piedra en el zapato es el cansancio, porque a sus 71 años no para.

Ahora estrena una nueva película, El Refugio, a la que hay que sumar Tu cara me suena, una obra de teatro, una película que está ensayando y también ha hablado de un cortometraje en alguna entrevista. Tiene tantos proyectos entre manos que hasta ha tenido que decir que no a algunas citas en las que le esperábamos, como MasterChef Abuelos. A ella, sin embargo, el cansancio no parece importarle, y va a seguir al pie del cañón hasta que el cuerpo aguante. Y de paso se lleva una alegría para el cuerpo, entrando todos los días al clonador agarrada del brazo de uno de esos guapos bailarines del programa.

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