Médico de fertilidad fecundó a paciente con su propio esperma

Las nuevas herramientas para conocer cuáles son nuestras raíces y la de nuestros ancestros no dejan de sorprendernos por su exactitud y fácil acceso a una información inimaginable hace no mucho tiempo. Pero los tiempos han cambiado y Kelli Rowlette, una estadounidense residente en el estado de Washington, hizo uso de un servicio por internet que reveló datos que han cambiado su vida y la de su familia.

Como muchas personas interesadas es conocer su pasado, Rowlette siguió los pasos del portal, ancestry.com, donde con una prueba de su ADN, esta usuaria encontraría la respuesta a muchas preguntas… incluso a las que jamás se había planteado.

Fecundación in vitro.

La información tras el análisis de su ADN indicó que su padre biológico no era el que pensó que fue su padre durante 36 años. Los resultados revelaron que el doctor, Gerald E. Mortimer, era su verdadero padre y vivía a 500 kilómetros de distancia, concretamente en Idaho, donde la familia vivió antes de mudarse a otro estado.

Rowlette estaba confundida y le comentó a sus padres, ahora divorciados, lo sucedido. Era tal el desconocimiento de la joven que incluso llegó a decir a su madre que estaba “muy decepcionada con la veracidad del sistema”. La progenitora, en cambio, prefirió mantenerse en silencio.

Gerald E. Mortimer. Foto: LDS Church

Nunca, ni siquiera en ese momento, le explicó a su hija que cuando intentaron tener hijos en los años 80, un problema en su útero y en la fertilidad de su marido, les impidió fecundar. Tampoco le contó que optaron por visitar una clínica, ‘Obstetrics y Gynecology Associates de Idaho Falls’, para solucionar el problema, ni tampoco que se sometió a una inseminación artificial. Nada de eso salió a la luz, ni siquiera en el momento en que Rowlette sacó el tema tras las pruebas.

Lo que sí fue esclarecedor para su madre fue el nombre del padre biológico que indicaron los resultados, ya que se trataba del médico que realizó su fecundación in vitro. Aquello sí fue una sorpresa y rápidamente contactó a su exmarido. El médico que se encargó de realizar la intervención, Mortimer, había usado su propio semen para fecundarla.

El doctor fecundó a su propia paciente.

Las especificaciones que la pareja dio antes de la operación fueron claras: querían que el donante estuviera en la universidad, que midiera más de un metro con ochenta, que tuviera el cabello castaño y los ojos azules. Mortimer les afirmó que había encontrado a la persona indicada. En cuanto conocieron la mentira, la expareja quedó “devastada”, según publicó The Washington Post. También comprendieron la, por entonces inexplicable, razón del llanto de Mortimer cuando la familia se mudó de Idaho. Sencillamente le estaba diciendo adiós a su propia hija.

Pero Rowlette era ajena a todo y ante el silencio de sus padres, se quedó con la idea de que el sistema que contrató era un fraude.

Gerald E. Mortimer ya está retirado. Foto: Facebook

Meses después, mientras ordenaba papeles antiguos, se topó de bruces con la realidad. Se dio cuenta de que en su partida de nacimiento, el nombre que salió tras el resultado de ADN como su padre biológico era la misma persona que se encargó del parto de su madre: Gerald Mortimer. A partir de ese instante sus padres se sinceraron con ella y le contaron toda la verdad, incluso que gracias a su indagaciones, se habían dado cuenta de que el médico usó su propio esperma, algo que había permanecido oculto durante décadas.

Ahora, tanto Mortimer, ya retirado, como la clínica, se enfrentan a una indemnización millonaria por negligencia médica, fraude, lesiones, imposición negligente de un estrés emocional e infracción de contrato.

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