Megan Fox y la lucha secreta con su mente

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Megan Fox se convirtió en una de las actrices más adoradas y demandadas de Hollywood a finales de la década de los 2000. Fue gracias a taquilleras sagas como Transformers o títulos como Jennifer’s Body, donde su carisma y buena presencia cautivó a los espectadores de todo el mundo llevándola a lo más alto. Pero no fue un éxito idílico, puesto que su camino al estrellato vino acompañado de una extrema sexualización y de numerosas críticas relacionadas con su físico.

Así lo ha ido desvelando a lo largo de los años. Fox puso en el foco a directores como Michael Bay o criticó lo indefensa que la dejó la industria ante la hipersexualización que sufrió en la campaña de marketing de Jennifer’s Body, hechos por los que incluso llegó a tomar distancia de la actuación para tratar de paliar sus inseguridades. Pero por mucha distancia que pueda tomar, hay traumas que son muy difíciles de paliar. 

Megan Fox en un evento en Nueva York en septiembre de 2021 Foto: (Gotham / WireImage / Getty Images)
Megan Fox en un evento en Nueva York en septiembre de 2021 Foto: (Gotham / WireImage / Getty Images)

“Tengo dismorfia corporal. Tengo muchas inseguridades profundas", confesaba la actriz de 25 años en una entrevista con GQ Style sobre los efectos que le generó el ser sometida a tantos juicios mediáticos al comienzo de su carrera. 

“Eso es algo en lo que trabajé mucho”, continuaba al recordar cómo su despegue fugaz en Hollywood y participar en otros títulos como Si fuera fácil, El dictador o Las tortugas Ninja la llevó a alejarse de las cámaras hasta 2019 para poner en orden sus inseguridades y problemas y pararse a reflexionar.

"He hecho todo lo posible para tratar de dar sentido a eso", continuaba contando la actriz sobre los comentarios que recibía sexualizando su figura. “Es fácil sentirte como una víctima cuando pasas por algo así, obviamente. Ese es tu primer instinto y respuesta, pero eso no te sirve y hace que tu vida sea miserable, te hace vivir la vida como una víctima. ¿Por qué me pasa esto a mí?” Estás regalando tu poder constantemente”, se preguntaba Fox.

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Si recordamos, parte de estas inseguridades vinieron motivadas por el supuesto trato recibido por Michael Bay en el rodaje de Transformers, actitud que Megan Fox se atrevió a denunciar en público llegando incluso a comparar al director con Adolf Hitler. Fue en el programa de Jimmy Kimmel Live!, justo antes del comienzo de las grabaciones de Transformers 3, espacio en el que la actriz afirmó que Bay quería “ganarse una reputación de megalómano” y que “era una pesadilla trabajar con él”. Estas declaraciones le costaron el despido de la franquicia, aunque Shia La Beuf, su compañero de reparto, salió en su defensa matizando la sexualización a la que fue sometida durante las grabaciones.

"Megan desarrolló una especie de empoderamiento de Spice Girl que le hacía sentir incómoda trabajando con un director que muchos consideran lascivo como Michael. Él graba a las mujeres con la actitud de un chaval salido de 16 años y creo que Megan nunca se sintió a gusto con ello. Cuando Mike le pedía posturas concretas, no había tiempo para ser delicado, el rodaje va muy deprisa. Y Mike no tiene ningún tacto, no tenía tiempo para pedirle las cosas de forma cortés”, dijo LaBeouf en una entrevista en 2011 con Los Ángeles Times recogida por medios como Vulture.

En 2019, tras su vuelta ante las cámaras, Megan Fox se sintió segura para hablar de los problemas que la alejaron de Hollywood, prestándose a tratar el tema de su hipersexualización en un encuentro conjunto para Entertaintment Tonight con Diablo Cody, la guionista de Jennifer’s Body. En aquel momento Fox desveló haber sufrido un “colapso psicológico genuino” como resultado de haber sido sexualizada hasta el extremo en la campaña de marketing de la película. “No quería que me vieran. No quería tener que sacarme una foto, posar para una revista, caminar sobre una alfombra roja. No quería ser vista en público en absoluto", confesaba tras señalar que esta sexualización y su atrevimiento a denunciarla fueron posiblemente las causas de su condena al ostracismo. Además, la actriz contó que incluso le fue difícil contar con el apoyo de otras mujeres y formar parte de la conversación sobre el feminismo.

Volviendo a sus últimas declaraciones, Megan Fox detallaba para GQ Style cómo ha sido toda su lucha en secreto para hacer frente a sus inseguridades y a esta dismorfia corporal de la que padece. Y de hecho, confiesa que los problemas le han ayudado a crecer como persona y que no busca ningún tipo de venganza por lo ocurrido en el pasado.

"Trabajé para eliminar ese sentimiento de ser una víctima y darme cuenta de que era una lección", continuaba la intérprete. “Me hizo crecer hasta convertirme en un ser humano mucho más interesante de lo que hubiera sido sin eso. Así que te da espacio para sentir gratitud por algo por lo que antes te sentías perseguida. Esa es la única cosa en mi vida en la que trabajé mucho, y ahora me siento libre".

Fox termina sus declaraciones reincidiendo en que “sufrió tremendamente”, pero que por las reflexiones que ha obtenido en estos últimos años “no busca venganza” y ni siquiera ve la necesidad de recibir una disculpa. Y es que ahora mismo vuelve a tener su agenda llena de proyectos, como es el caso de la cuarta película de Los mercenarios u otros títulos el thriller Midnight in the Switchgrasscon Bruce Willis, la cinta de ciencia-ficción Aurora o títulos de terror como Till Death. Hasta que la muerte nos separe.

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