La mentira detrás del KAP, la terapida sanadora que recomienda Dulceida

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woman making yoga practise
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Cuando uno pasa por una ruptura o cualquier otro momento vital delicado como afrontar el diagnóstico de una enfermedad o un duelo por la muerte de un ser querido es lícito pedir ayuda y buscar consuelo. A veces probar cosas nuevas como iniciarte en disciplinas y nuevas actividades sirve para cambiar el foco y ver los problemas desde otra perspectiva. Pero hay que tener cuidado y saber donde nos metemos porque hay muchos indeseables y charlatanes que aprovechan los momentos de mayor vulnerabilidad personal para hacer negocio y causar aún más daño.

¿Por qué digo esto? Por el revuelo que ha causado ver a Dulceida envuelta en un mar de lágrimas en plena sesión de KAP, el 'método' que promete curar las heridas de una ruptura sentimental, entre otras cosas.

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Dicen quienes lo han probado que se trata de un proceso de meditación que ayuda a “sanar” y “soltar” momentos o situaciones que nos afectan espiritualmente, que es "una experiencia transformadora que mejora la lucidez mental y la salud física". Mucho cuidado con esto, por ahí es por donde nos enganchan.

La cosa va así: La persona se tumba relajadamente en el suelo sobre una esterilla de yoga y mientras escucha música un 'facilitador' empieza a realizar presiones sobre sus chakras o algunos puntos sobre los meridianos del cuerpo. Estos últimos se consideran puntos de paso para la energía interior. Y ya está, eso es todo. Bueno, eso es lo que vemos por fuera. Supuestamente, lo que ocurre a nivel interior, es radicalmente distinto.

El KAP (Kundalini Activation Process) es un ritual cuyo objetivo es estimular y despertar al centro de energía del primer chakra conocido como Muladhara. La mayor concentración de energía se encuentra justo ahí en el primer chakra, el 'Muladhara', ubicado en la base del perineo. Allí, se halla el Kundalini, una fuerza vital intangible que se representa como una serpiente enroscada. Según algunos yogis, activar esta energía para que suba por la columna vertebral es una forma de lograr la iluminación, o habilidades psíquicas de algún tipo.

La palabra Kundalini viene de la palabra “Kundal”, que significa en sánscrito “enrollado como un resorte”, y tiene que ver con la imagen de una energía¡ que, como una serpiente, está enrollada y preparada para subir con fuerza hacia la cabeza. Durante el proceso, se libera una fuerza espiritual transformadora que reconecta el cuerpo y el alma.

Lo que se pretende conseguir, según explican los autodenominados 'terapeutas holísticos' que imparten esta disciplina, es ayudar a quienes se sienten "perdidos, no aceptados, diferentes, desconectados o desorientados".

Es el caso de Magali Dalix, la entrenadora y empresaria del deporte que dirigía la sesión en la que se ve a la influencer tendida en el suelo como en una especie de catarsis. Según cuenta a Cuatro Josef Ajram, lo que hacen los facilitadores es "activar la energía que las personas tienen apagadas", actuando como "un canal de energía entre la energía universal”.

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Lo que pretenden es estimular el sistema nervioso y activar los siete chakras a la vez para entrar en un estado de relajación de tal profundidad que hace que, según los expertos en el tema, la persona sea capaz de reconectar con su alma, pensar con más claridad, tener una sensación de plenitud y hasta llegar a tener visiones.

De modo que tras la sesión de KAP se entraría en un estado de plenitud que permitiría:

  • Reconectar con tu Ser Superior/Conexión Divina/La Fuente.

  • Encontrar el sentido de tu vida.

  • Conectar con lo más profundo de ti, tus heridas, bloqueos, barreras emocionales y mentales y, sanarlas desde la conexión con la conciencia no dual.

  • Abrir las puertas de tu corazón y vivir la vida en expansión y plenitud, entregándote.

  • Conectar con tu propio poder y amor.

  • Vivir tu propia realidad desde la libertad de ser tú mismo

En las páginas que se pueden encontrar por Internet sobre esta pseudoterapia se advierte de que durante las sesiones es habitual que se produzcan movimientos espontáneos e involuntarios, similares a los que produce la epilepsia, y se experimenten sentimientos muy contradictorios ya que es como si se realizara una travesía en busca de una experiencia profunda de conexión con tu interior.

Sin embargo, aunque encuentres sentido a toda esta palabrería, y más allá de que lo podamos considerar como "una práctica ligada al misticismo religioso, cuando se cruza la frontera y se hacen afirmaciones sobre la salud, es cuando entramos en los terrenos de las pseudoterapias", advierte el biólogo Fernando Cervera, quien añade que "cuando un gurú de estas prácticas religiosas habla de antibióticos o medicina, está cruzando la línea de la religión para entrar en el engaño sanitario".

Cervera, vocal de la Asociación para Proteger al Enfermo de las Terapias Pseudocientíficas (APETP), asegura que esta técnica forma parte de un grupo de pseudotratamientos que prometen efectos milagrosos sin evidencias científicas ni metodología alguna que los avale.

Existen multitud de prácticas que aseguran que se pueden desbloquear zonas del cuerpo cargadas y además, "liberar las emociones y sentimientos que producen una enfermedad o bloqueo energético". Sin embargo, es una barbaridad decir que los desequilibrios emocionales son el origen de ciertas patologías, sobre todo psicológicas; no hay ninguna prueba al respecto. "De nuevo [y al igual que ocurre con otras muchas pseudoterapias], esa energía o supuesto flujo energético que se transmite con el KAP es algo más cercano a la ciencia ficción que a la realidad", sentencia Cervera.

Uno de las contraindicaciones de estas pseudoterapias es que pueden aumentar el sufrimiento psicológico de las personas que las practican al pensar que uno está enfermo aunque no sea así. Todos pasamos por malas rachas o podemos estar más o menos decaídos en ciertos momentos debido a los envites de la vida, pero de ahí a pensar que tenemos una enfermedad mental o un problema físico... En este caso, "a una persona preocupada por una cuestión 'menor' se le puede hacer creer que sufre un desequilibrio en una supuesta energía vital", detalla Cervera. "Por lo tanto, aunque sí que podría existir cierto efecto placebo, también podría darse todo lo contrario", añade.

Por otro lado, como apunta uno de los seguidores de @farmaenfurecida, que también ha denunciado esta práctica en redes, muchas veces lo que hacen los charlatanes es subirse al carro de algo que funciona y tiene credibilidad (en este caso el yoga) y hacen "un uso indebido de una técnica que puede sumar, nunca paliar o sustituir".

Este es otro de los mayores peligros de las terapias alternativas como el KAP, que pueden enmascarar un problema real y provocar que la persona renuncie a tratamientos médicos ante la idea de una posible curación milagrosa prometida por esta y otras pseudotécnicas similares. Por ejemplo, una depresión es un problema serio que requiere la intervención de profesionales médicos.

Kundalini. Couple practicing yoga. Lotus pose and meditation
Kundalini. Couple practicing yoga. Lotus pose and meditation

Además, y aunque lo haya dejado para el final, resulta que, de partida, hay un error de concepto en todo esto: KAP y Kundalini son dos cosas distintas. El kundalini es un tipo de yoga originario de la India que no tiene nada que ver con esta práctica, y se puede confundir a la gente haciéndole pensar que el kundalini es esto.

El tema se complica aún más porque el concepto del Kundalini puede ser extraño en la cultura occidental. Además, existen muchos tipos de yoga (el Kundalini está considerado como el yoga primigenio, siendo sus ejercicios más intensos y dinámicos), y hay maestros y maestros; distinguir qué enseña cada quien no siempre es fácil. Algunos dicen enseñar 'Kundalini Yoga' cuando no es así.

Asimismo, hay muchos maestros de técnicas de respiración y de meditación que han advertido los peligros de las mismas. Hay personas que han tenido experiencias de psicosis severas que creen haber sido consecuencia de sus prácticas de meditación y/o respiración. Y es que nuestras diferencias físicas y mentales hacen que asimilemos las distintas prácticas de yoga de manera diferente. 

Por eso, no es una mala idea aceptar que no todo vale para todos y que a veces conviene probar distintas disciplinas para determinar cuáles se ajustan mejor a cada uno de nosotros. Por ejemplo, millones de personas meditan todos los días como una forma de calmar el estrés, encontrarse a sí mismas o crecer espiritualmente, y millones de mujeres practican los ejercicios de Kegel (relacionados con estimular la energía de Kundalini), y no han tenido problemas mentales como consecuencia. Algo similar ocurre con el yoga, no vamos a renunciar a los increíbles beneficios de las prácticas meditativas y de respiración pero, como todo en la vida… incluso las prácticas más benignas tienen riesgos. No vamos a demonizarlas por ello. Sino que hay que estar informado de los beneficios y riesgos de cada práctica para encontrar la modalidad que mejor nos va. Sentido común, por favor.

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