Mia Farrow ya no piensa en Woody Allen

Mia Farrow

La figura de Mia Farrow vuelve a estar de plena actualidad muy a su pesar después de años alejada de la escena pública -su último trabajo fue en 2014 en la producción de Broadway 'Love Letters'- en los que ha preferido centrarse en su trabajo humanitario, por el que en 2000 fue nombrada embajadora de buena voluntad de Unicef.

El movimiento #MeToo, que contribuyó a iniciar en gran parte su propio hijo Ronan Farrow con los artículos de investigación para el New Yorker en que destapaba los abusos sexuales cometidos por el poderoso productor Harvey Weinstein durante décadas, ha provocado que el propio pasado de la veterana actriz sea analizado bajo una nueva luz: desde su separación de Woody Allen, a la campaña de desprestigio que sufrió a posteriori, en especial tras decidir actuar en base a las acusaciones que su hija Dylan -entonces una niña- realizó contra el cineasta alegando que había sufrido una agresión sexual a manos de su padre adoptivo, algo que este siempre ha negado.

En medio del movimiento social que ha sacudido la meca del cine con el objetivo de dar voz por fin a las víctimas, el número de celebridades que han dado la espalda al premiado director no ha hecho más que crecer desde que Dylan publicara una carta en The New York Times en 2014 relatando su experiencia y se ha multiplicado en el último año.

Sin embargo, todo ello, bien sea la caída en desgracia de su antiguo compañero o el perfil que protagonizó hace semanas su hija adoptiva Soon-Yi -la actual esposa de Woody Allen- retratándola como una mujer inestable y abusiva, le resulta ya indiferente a Mia Farrow.

"Hace muchos años que llegué a un punto en que él ya no me importa lo más mínimo", afirma en una nueva entrevista concedida a la revista ELLE, que la ha colocado en una de las ocho portadas de su número dedicado a las mujeres en Hollywood.

Quienes sí reaccionaron a la controvertida pieza de Soon-Yi fueron sus hijos Dylan y Farrow, y lo hicieron para denunciar la falta de rigor de la publicación al no contrastar las declaraciones de la entrevistada o incluir testimonios contrarios al mismo tiempo que expresaban su indignación ante la elección de una amiga personal de los Allen para escribir la pieza.

Mia, por su parte, ha pasado página acerca de los motivos que precipitaron el final de su relación sentimental con el director -cuando ella encontró unas fotografías de su hija adoptiva desnuda tomadas por Woody Allen, que estaba manteniendo una aventura con la joven de 17 años- y solo accede a revisitarlo para apoyar incondicionalmente a sus retoños. En ese sentido, la artista afirma que ninguno de sus hijos le consultó respecto a la mencionada misiva que publicó Dylan en 2014, y a la que siguió otra de apoyo firmada por Ronan en The Hollywood Reporter.

"Los dos escribieron sus artículos sin decirme nada. Para mí, es el gigante dormido al que no quieres despertar, pero también comprendo y respecto que mi hija sintiera que era algo que debía hacer", sostiene.