'Muerte en el Nilo', una película que ni la belleza de Gal Gadot puede salvar

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Antes de la aparición de JK Rowling, Agatha Christie era la escritora más leída del mundo, en todos los idiomas. Sus novelas protagonizadas por Hércules Poirot y Miss Marple, vendieron millones de copias antes de su muerte en 1976 y han contado con diversas versiones cinematográficas.

Las más célebres datan de los años 70: 'Asesinato en el Expreso de Oriente', dirigida el magistral Sidney Lumet y con un reparto de superlujo — Ingrid Bergman obtuvo su tercer Oscar por su interpretación de una misionera sueca un poco escasa de cacumen— y en 1978, una versión de 'Muerte en el Nilo', con Peter Ustinov como Poirot, y otro repartazo: Bette Davis, David Niven, Maggie Smith, Angela Lansbury, Olivia Hussey y hasta Mia Farrow, haciéndola de una encantadora lunática (esa versión, de John Guillermin, obtuvo un Oscar por el fabuloso vestuario diseñado por Anthony Powell).

Desde su publicación en 1937, 'Muerte en el Nilo' ha sido una de las obras más queridas de la Christie, una fascinante trama de misterio y violencia que gira en torno al amor, los celos y la traición, todo concentrado en el suntuoso buque de vapor Karnak, donde todo parece amenazar a Linnet Ridgeway (Gal Gadot, cuya expresión es, incomprensiblemente, la de un maniquí), la segunda mujer más rica de Inglaterra que se encuentra de luna de miel con su esposo Simon Doyle (Armie Hammer con un bigotito ridículo, y tan o más acartonado que en la versión de Netflix de otro clásico del suspenso, 'Rebecca', en la que aparece con una muy lacia Lily James).

Obviamente la sensual pareja es el objeto de diversos deseos, envidias, obsesiones y canalladas de un diverso grupo de ricos y ociosos que coinciden con ellos en el lujoso set, y no por casualidad. Para cuando la víctima principal estira la pata brutalmente —sin que esto sea una sorpresa, hasta en el trailer se ve quién pasa a mejor vida... pero no se trata del único cadáver que habrá en el congelador del barco—todo el mundo tiene cola que le pisen y algo que ocultar.

Gal Gadot, izquierda, y Armie Hammer en una escena de
Gal Gadot, izquierda, y Armie Hammer en una escena de "Muerte en el Nilo" en una imagen proporcionada por 20th Century Studios. (20th Century Studios via AP)

Suena tentador, ¿no es cierto? Sin embargo, esta adaptación hace aguas tan rápido que resulta imposible que a cualquiera le interese aunque sea un personaje. ¿Quién es el asesino? (Resulta muy obvio) ¿Nos hizo a todos un favor con su acción? ¿Qué secreto ocultan esas ambiguas señoras que viajan en primera (las célebres comediantes inglesas Jennifer Saunders y Dawn French) que son muy chic pero se echan unos rollos dizque marxistas; ¿Qué verdad está detrás de la exótica Madame Bouc, madre del asistente de Poirot (Annette Bening merece siempre cosas mejores que esta, pero pues uno supone que la vida es cara en Hollywood)?, ¿Por qué están tan enojadas las dos muy monas pelirrojitas (Rose Leslie y Emma McKay) que van abordo, tanto así que quieren una... venganza? ¿Y qué hay con el 'primo' (!!!) de Madame Doyle, que parece tener más que un interés meramente financiero o familiar en su despampanante parienta?

En su doble rol como director y personaje clave, Kenneth Branagh (es increíble que este hombre haya hecho algo tan sensible y preciosista como 'Belfast' y sea además responsable de este mugriento bodrio que por la pandemia llega ya muy tarde) lucha una vez más como para dar una chispa de vida algo distinta a la obra de la Christie en la pantalla grande, pero se nota la mano del estudio (en este caso la ex Fox, ahora Disney), como en su película anterior, basada en 'Expreso de Oriente', que era demasiado rebuscada pero en comparación con esta lánguida y tediosa cinta hasta se siente un poco mejor.

El guion de Michael Green altera algunas cosas de la novela, y mezcla personajes, pero nada de esto funciona a su favor. Moviéndose a paso de tortuga, la acumulación interminable de detalles de Branagh, mas su densa interpretación del genio belga, acaba por fastidiar al espectador. Cuando llega la resolución a nadie le importa lo que suceda; el espectador queda demasiado cansado para sentirse involucrado o que mínimamente le interese saber quién anda eliminando a los neuróticos y desagradables pasajeros de esta travesía.

La película, como era de esperarse, resulta sólida en lo que respecta al trabajo de cámara y la ambientación, pero el elenco se nota desinteresado, todo es predecible, los golpes de suspenso se adivinan, Branagh hastía con su caricatura (yo solo podía pensar en Ustinov o en David Suchet, el de la famosa serie de TV) y francamente, al llegar a puerto, a nadie le importa cómo va a acabar esto; uno solo quiere dejar atrás a estos insoportables compañeros de viaje, aunque la escenografía natural sea tan hermosa. La vida es demasiado corta para ver cómo (el hoy canceladísimo) Armie Hammer hace desfiguros y Gal Gadot trata de hacernos creer que es un ser viviente.

Gal Gadot, centro, y Armie Hammer en una escena de "Death on the Nile" en una imagen proporcionada por 20th Century Studios. (20th Century Studios via AP)
Gal Gadot, centro, y Armie Hammer en una escena de "Death on the Nile" en una imagen proporcionada por 20th Century Studios. (20th Century Studios via AP)

Mejor haga un esfuerzo y busque la versión de 'Muerte en el Nilo' de 1978. Es una experiencia infinitamente más satisfactoria que este desperdicio infame de actores, recursos y locaciones. Véala solo si no tiene otra cosa mejor qué hacer (aunque siempre hay algo mejor que hacer).

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