Murió Nathalie Delon, la actriz que siempre vivió a la sombra de su apellido

Marcelo Stiletano
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La actriz francesa Nathalie Delon murió a los 79 años, víctima de un cáncer. El hecho ocurrió en París, durante la mañana de este jueves, y la noticia fue dada a conocer por Anthony, el hijo que Nathalie y Alain Delon tuvieron durante una relación conyugal que duró cuatro años, entre 1964 y 1968.

Nathalie fue la única pareja oficial del célebre galán francés que adoptó su apellido y lo utilizó para llevar adelante una carrera artística que tuvo en el cine algunos momentos destacados, pero por lo general pasó inadvertida. Hasta llegó a dirigir dos películas. Una de ellas, “Sweet Lies” (1986), fue filmada en Estados Unidos con Treat Williams como protagonista.

Y a diferencia de otras mujeres, actrices famosas que lograron mantener su propia identidad antes y después de haber compartido la vida de Delon (Romy Schneider, Mireille Darc), Nathalie optó al asimilar ese apellido por una mimetización completa. Como si prefiriera moverse a la sombra de su famoso compañero en vez de tener un vuelo propio, según reconocieron varios conocedores de su obra.

Nathalie Delon tenía orígenes españoles y nació con el apellido de Francine Canovasil el 1° de agosto de 1941 en Marruecos, por entonces bajo un protectorado francés. Su madre era de Melilla, uno de los dos enclaves españoles en el norte de África, y su padre fue un pied-noir (así se reconocía a los franceses nacidos en Argelia durante la ocupación colonial de ese país del Magreb) que abandonó a la familia cuando Nathalie apenas tenía ocho meses.

No había pasado mucho tiempo desde su llegada a París, en 1962, cuando Nathalie deslumbró casi a primera vista al galán cinematográfico más famoso y codiciado de Europa en ese momento. Delon todavía estaba en pareja con Romy Schneider, pero la recién llegada lo envolvió con una sugestiva belleza y el encanto de sus ojos verdes en un romance apasionado y clandestino que terminó con la ruptura de aquella pareja.

Cada paso de Delon era seguido por los fotógrafos y los cazadores de indiscreciones, pero el actor se las ingenió para casarse en privado con Nathalie en agosto de 1964. Tras una luna de miel en el mar la pareja se instaló un año en Los Ángeles. Allí nació Anthony, en septiembre de 1964, pero la llegada del hijo no pudo alterar los momentos turbulentos que caracterizaron la vida en común durante los años de matrimonio. Para colmo, Delon comenzaba a vivir otro romance oculto que luego saldría a la luz junto a la actriz Mireille Darc. Y el fantasma del recuerdo de Romy Schneider tampoco abandonaba a Delon. "Alain nunca me habló de ella, pero de tanto en tanto veía en su rostro una mueca de tristeza", confesaría Nathalie años más tarde.

Antes de la separación, acordada en 1969, Nathalie formó en esos años parte del elenco de una de las mejores interpretaciones de toda la carrera de Delon, “El samurái” (1967), de Jean Pierre Melville. Allí demostró también que podía ser una figura de carácter con peso propio en el cine. El propio Melville se convenció al verla que podía confiarle pese a su inexperiencia como actriz el principal papel femenino de lo que resultó ser una obra maestra. "Es una mujer totalmente sincera, con una fuerza moral extraordinaria. Una roca", llegó a decir el director en aquel tiempo.

Después prefirió seguir su carrera conservando hasta el final el apellido de un esposo que ya estaba muy lejos y no era más que una sombra permanente en su vida. Inclusive le tocó estar al lado de Delon en uno de los hechos más controvertidos de la vida del actor. Ocurrió en 1968, en las afueras de París, cuando el cuerpo acribillado a tiros de uno de los guardaespaldas de Delon, un yugoslavo llamado Stefan Markovic, apareció en un basural.

Con entereza, Nathalie contuvo en aquel momento a Delon, envuelto en toda clase de rumores y sospechas alrededor de ese crimen, hasta que pudo demostrarse que no tenía ninguna relación con él más allá de develarse algunas oscuras relaciones entre Delon y personas del bajo fondo y el hampa francesa. El recuerdo de aquellos años reapareció en una de las frases más sugerentes de su autobiografía, titulada Pleures pas, c'est pas grave (No llores, está bien) y publicada en 2006. "Mi vida nunca ha sido un infierno, pero debería ir ahí si es que existe. Así me encontraría con mis amigos", escribió.

La carrera posterior como actriz de Nathalie no tuvo la constancia imaginada ni puntos demasiado altos. Pero logró destacarse en películas de Edward Dmytryk (“Barba Azul”), Joseph Losey (“La inglesa romántica”) y Roger Vadim (“Una esposa infiel”). Y hasta volvió a trabajar con Delon en 1971 en la comedia “Doucement Les Basses”, estrenada en España como “El cura rebelde” y en la Argentina con un curioso título que quiso aprovecharse de la situación conyugal previa, ya definitivamente rota por entonces: “Yo te amo, Nathalie”.

Ese reencuentro había sido obra de Anthony, que siempre se las ingenió para propiciar a lo largo del tiempo la continuidad de una buena relación entre ambos. Al anunciar esta mañana de jueves la muerte de su madre, Anthony acompañó la noticia en las redes sociales con una foto de Alain y Nathalie Delon en los tiempos más felices de la pareja.

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