El número de armas de fuego se dispara en Brasil con Bolsonaro

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Río de Janeiro 28 jun (EFE).- El número de armas de fuego en manos de particulares en Brasil se ha disparado un 241 % durante el Gobierno de Jair Bolsonaro, quien fundamenta la necesidad de estos artefactos para defenderse de la criminalidad, aunque las cifras de homicidios se ubiquen entre las más bajas de los últimos 10 años.

En 2019, año en que el líder de la ultraderecha llegó al poder, había 197.390 armas de fuego registradas en manos de particulares, número que para finales de junio de este año se había disparado hasta los 673.818 registros, según datos del Anuario Brasileño de Seguridad Pública, divulgado este martes.

Las cifras corresponden a las bases de datos del Ejército que incluyen los registros de armas de fuego para caza, tiro, actividad deportiva y de colección.

Pero si se miran esos datos, junto con los que tiene el Sistema Nacional de Armas (Sinarm), el número de armas de fuego en manos de particulares sobrepasa las existentes en los órganos públicos y casi una tercera parte de ellas están con los registros expirados.

De los 4,4 millones de armas de fuego que hay en manos de particulares en el gigante suramericano, casi 2,9 millones cuentan con los registros activos, pero 1.542.168 circulan de forma irregular en el país.

"Eso es preocupante porque demuestra la fragilidad del control que existe hoy (en el país) con relación a la política de armas de fuego", aseguró David Marques, coordinador de proyectos del Forum Brasileño de Seguridad Pública, en una rueda de prensa tras la presentación del Anuario.

Para el experto, Brasil cuenta con una capacidad "muy baja" de fiscalización y licencias que se extienden por un período "muy largo" (10 años), en el que pueden cambiar aspectos de la capacidad sicológica de quien las porta, o técnica, del artefacto, pero también sobre el paradero de las mismas, pues en ese tiempo pueden haber caído en manos del crimen o estar guardadas en un cajón.

Los más de 4,4 millones de armas en manos de particulares evidencian una realidad promovida desde el máximo cargo del país por Bolsonaro, un excapitán de la reserva del Ejército y un nostálgico de la dictadura militar que imperó entre 1964 y 1985.

"El crecimiento de ese número ya era conocido desde de 2018, pero con se dio con mayor intensidad a partir de 2019 con los decretos que flexibilizaron la política de acceso", indicó Marques.

Por eso, el experto insiste en la necesidad de implementar controles más drásticos sobre los ciudadanos que poseen armas de fuego, para que no terminen "migrando al universo de la ilegalidad".

CAEN LOS HOMICIDIOS EN EL PAÍS, PERO SUBEN EN LA AMAZONÍA

En Brasil hay 130 homicidios al día, y aunque el número alarma, corresponde a la menor cifra de los últimos 10 años, según los datos del Anuario.

Sin embargo, eso se traduce en 47.503 homicidios en 2021, una cifra que si bien cayó un 6,5 % frente a 2020, aún ubica al gigante suramericano entre los 10 países más violentos del mundo.

Esto, según los expertos del Forum, hace que Brasil esté lejos de ser un país seguro, pues el escenario actual es de "violencia extrema" en algunas regiones del país, casi todas en el norte del país y especialmente en el estado de Amazonía, donde el año pasado las muertes violentas crecieron un 46,8 % frente a 2020.

Los datos muestran que de las 30 ciudades más violentas, 13 están localizadas en la región de la Amazonía brasileña y la mayor parte de ellas en zonas fronterizas, donde predomina el narcotráfico, la minería y la pesca ilegales y el comercio ilícito de madera, entre otras actividades delictivas.

Hace apenas tres semanas fueron asesinados en medio de la selva el periodista británico Dom Phillips y el indigenista brasileño Bruno Araújo Pereira.

Los cuerpos sin vida fueron encontrados en cercanías del Valle de Javari, una inhóspita región de la Amazonía, próxima a la frontera con Perú y Colombia, a donde habían viajado para recoger informaciones para el libro que el periodista británico escribía sobre amenazas contra los indígenas.

(c) Agencia EFE

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