Cuando la negligencia de Hollywood acabó con la vida de John Wayne y de más de 40 personas

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Por Alberto Cano.- En Hollywood muchas veces no se han hecho las cosas bien, ni siquiera en cuestiones tan elementales como la seguridad en rodajes. Es bien recordado por todos casos recientes como la muerte de la directora de fotografía Halyna Hutchins, a quien Alec Baldwin disparó accidentalmente, pero echando la vista atrás, encontramos negligencias que llegaron a acabar con la vida de hasta más de 40 personas.

El conquistador de Mongolia, cinta sobre Gengis Khan protagonizada por el mítico John Wayne cuyo rodaje cerca de un lugar de pruebas atómicas se saldó con una de las mayores tragedias que se recuerdan en el cine.

Susan Hayward y John Wayne en El conquistador de Mongolia. (Foto: RKO Radio Pictures / Getty Images)
Susan Hayward y John Wayne en El conquistador de Mongolia. (Foto: RKO Radio Pictures / Getty Images)

El conquistador de Mongolia fue rodada a principios los años 50 en Utah, en un desierto a menos de 200 kilómetros de la zona de Yucah Flat donde la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos estaba probando armas nucleares. Pese a que su productor, Howard Hughes, pretendió inicialmente grabarla en las localizaciones donde se situaba la historia, el estar en medio del contexto de la Guerra Fría hizo completamente inviable trasladar el rodaje a parajes asiáticos. Además, el estar también en unos años donde las consecuencias del uso de energía atómica no eran aún precisas, se tradujo en que no se diera la suficiente importancia al grabar cerca de un lugar donde solo en 1953 se detonaron 11 bombas atómicas.

Antes de iniciar el rodaje, Hughes preguntó a la Agencia Nuclear de Defensa acerca de los peligros de grabar en esta localización, desde donde señalaron que no supondría ningún problema llevar allí a un amplio equipo de personas y rodar durante varias semanas. Pero no fue el caso. Al tratarse de un área de fuertes vientos, el polvo tóxico se había depositado sobre las arenas del desierto, material al que todos los implicados en la producción del film estuvieron expuestos durante muchos días.

Además, hablamos de una película de aventuras llena de persecuciones a caballo, batallas y revolcones por los suelos en donde era inevitable acabar de polvo hasta arriba. Pero nadie supo prevenir posibles consecuencias, incluso contando con medidores Geiger que les daban altas lecturas de radioactividad en la zona. De hecho, en algunas de las imágenes que trascendieron de las grabaciones se puede ver a John Wayne junto a sus hijos jugando con uno de estos medidores.

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El rodaje se llevó a cabo sin ningún inconveniente, pero los efectos de estar expuestos a la radiación se empezaron a notar a lo largo de los años. En primer lugar, Victor Young, compositor de la banda sonora, murió el mismo año del estreno a causa de un tumor cerebral. En 1963, Dick Powell, director de la película y responsable de otros títulos de aventuras de la época como Duelo en el Atlántico, falleció a causa de un linfoma. Ese mismo año, Pedro Armendariz, actor mexicano implicado en la cinta y conocido por múltiples westerns como Fort Apache, se suicidó cuando fue diagnosticado de un cáncer de riñón terminal. Casi diez años más tarde, en 1974, Agnes Moorehead, estrella de la serie de televisión Embrujada y otra de las actrices de El conquistador de Mongolia, murió a causa de un cáncer de pulmón, al igual que el actor John Hoyt. Y lo mismo con la coprotagonista del film Susan Hayward, que un año más tarde falleció de un tumor cerebral.

Ni siquiera su protagonista, el mismísimo John Wayne, si libró de una muerte fatídica a causa de un cáncer. De hecho, la estrella del western tuvo que hacer frente a dos carcinomas. Primero en 1964, cuando fue diagnosticado de cáncer pulmonar y se le tuvo que extirpar el pulmón izquierdo y dos costillas. De dicha enfermedad salió adelante, e incluso se hizo con su Oscar en 1969 por Valor de Ley de Henry Hathaway, pero a finales de los 70 tuvo que hacer frente a un nuevo cáncer en el estómago que acabó con su vida el 11 de junio de 1979.

Desde luego, no fue ninguna casualidad que los implicados en El conquistador de Mongolia fallecieran de causas similares. Así lo demostró la revista People en los años 80, que tras llevar a cabo una extensa investigación descubrieron que hasta 91 de los 220 miembros del equipo de la película contrajeron cáncer, de los cuales llegaron a morir hasta 46 personas. De hecho, Michael y Patrick Wayne, los hijos de John Wayne que acompañaron a su padre durante las grabaciones, tampoco se libraron. Patrick tuvo que ser operado de un tumor de mama benigno y Michael desarrolló un cáncer de piel en 1975 del que logró salir adelante. Y lo mismo con Tim Barker, el hijo de Susan Hayward a quien en 1968 le tuvieron que extirpar un tumor benigno en la boca.

Más allá de la desgracia, la película ni siquiera salió bien. Fue un fracaso de crítica y taquilla y ya en la época fue duramente vapuleada por racismo y blanqueamiento, puesto que a John Wayne se le maquilló con el rostro amarillo y rasgos asiáticos para poder parecerse a una figura asiática como Gengis Khan. 

Además, el rodaje estuvo lleno de problemas, como el tener que rodar en un desierto donde se alcanzaban más de 48 grados, hacer frente a inundaciones repentinas, improvisaciones de guion sobre la marcha, problemas con los animales exóticos usados durante las grabaciones o lesiones como la rotura de mandíbula del actor Pedro Armendáriz tras caerse de un caballo. Sin duda, una de las películas más negras de la historia de Hollywood, cuyas negligencias en su producción costaron mucho más que un simple fracaso en taquilla. Si tienes interés en descubrirla, está disponible en plataformas de streaming como Prime Video o Filmin.

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