Se llama 'Bo Burnham: Inside', está en Netflix y me voló la cabeza

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Se llama Bo Burnham y más te vale quedarte con su nombre porque viene pisando fuerte en Hollywood, tanto delante como detrás de las cámaras, y todo el mundo empieza a señalarlo como uno de los mejores humoristas y creadores del momento. Lo demuestra con su aclamado nuevo especial para Netflix, Inside, un extraño y fascinante viaje a lo más profundo de su mente en el que observa con humor incisivo y mucha autocrítica lo que hemos vivido en el último año a causa de la pandemia de Covid-19.

Un título imprescindible por muchas razones, que se sale de los parámetros de lo que conocemos como especial de comedia para sacar el máximo provecho a la situación limitada por el virus, buscar nuevas formas de crear en pandemia y salir victorioso de un experimento brillante y memorable de principio a fin. Apúntalo: Bo Burnham: Inside. En Netflix. Ya estás tardando.

Bo Burnham: Inside (cortesía de Netflix)
Bo Burnham: Inside (cortesía de Netflix)

Pero primero, ¿quién es Bo Burnham? Quizá muchos se hayan quedado con su cara (y su altura, 1,96 m) este año gracias a su participación en la impactante y oscarizada Una joven prometedora, donde interpreta a Ryan, antiguo compañero de clase y más adelante novio de la protagonista (Carey Mulligan). Pero antes de este papel revelación en el cine y con tan solo 30 años de edad (nació en 1990), Burnham ya cuenta con un currículum bastante destacable a sus espaldas tanto en cine como en Internet y sobre los escenarios.

El cómico alcanzó notoriedad en Internet en 2006, cuando era solo un adolescente, gracias a sus canciones humorísticas y vídeos virales. Practicando lo que él denominaba “comedia musical pubescente”, su popularidad online fue en aumento hasta hacerse un hueco en el panorama destacado de la comedia estadounidense. Burnham grababa la mayoría de sus vídeos desde su casa de Massachusetts, tratando temas como la raza, la sexualidad, la discapacidad o la religión, no siempre de la manera más políticamente correcta, pero llamando siempre la atención.

La cadena Comedy Central no tardó en fijarse en él y le dio la oportunidad de desarrollar una carrera como cómico y cantautor, con un acuerdo discográfico para editar sus canciones. Dede entonces, Burnham ha actuado en los clubes más importantes de Estados Unidos y parte del mundo, recibiendo varios premios por su trabajo y grabando varios especiales para televisión. Uno de ellos, Make Happy, lanzado en junio de 2016, está disponible en Netflix. Pero sus inquietudes van más allá del stand-up comedy. En 2018 firmó su opera prima como director, Eighth Grade, preciosa comedia dramática sobre la adolescencia basada en sus propias experiencias con la ansiedad, por la que recibió críticas excelentes y numerosas nominaciones, siendo nombrada una de las mejores películas del año en varias publicaciones especializadas.

En los últimos años, Burnham se había retirado de los escenarios debido a la ansiedad y los ataques de pánico que experimentaba durante sus actuaciones, pero en 2020 decidió volver al mundo de los monólogos en directo. Y justo entonces, ocurrió la pandemia. Sus planes, como los del mundo entero, se vieron aplazados y su vida cambió de la noche a la mañana. El confinamiento dejó a muchos artistas sin su principal sustento, obligando a buscar maneras alternativas de canalizar la creatividad y seguir presente en la cultura. Y de ahí nace Inside, su especial pandémico, realizado íntegramente en su casa, completamente solo y a lo largo de todo un año.

Seré sincero, normalmente huyo de cualquier contenido audiovisual relacionado con la pandemia. Bastante hemos tenido viviéndola en persona como para tener que aguantarla también en nuestro entretenimiento, que por definición debería ser nuestra válvula de escape de la realidad. Sin embargo, creo que con Inside merece la pena hacer una excepción, ya que no se trata del típico especial por Zoom hecho en una tarde para salir del paso. No, esto es algo mucho más ambicioso, relevante y permanente. Burnham ha conseguido capturar con suma creatividad, inquietud e inteligencia el momento que vivimos, con un especial íntimo tan bien planificado y ejecutado, tan estimulante y rompedor, que sería una pena descartarlo solo por su temática.

Bo Burnham se desnuda literal y metafóricamente en 'Inside' (cortesía de Netflix)
Bo Burnham se desnuda literal y metafóricamente en 'Inside' (cortesía de Netflix)

Porque de hecho, su formato limitado por la cuarentena y la ausencia de un equipo es lo que lo hace tan particular y tan valioso. Tiene mérito lo que Burnham ha conseguido a lo largo de este año, tanto a nivel de escritura como en la grabación técnica del especial, en la que encuentra con ingenio las maneras más originales de filmarse, iluminar, editar el material y mantener el interés a lo largo de la hora y media que dura. Por no hablar del genial repertorio de canciones que ha creado.

Inside es mucho más que un especial de comedia. En cierto modo, es una experiencia sensorial y cinemática, una expedición por el interior de la psique de Burnham que se convierte en un viaje hipnótico hacia nuestra propia mente, donde reflejamos en él lo que hemos vivido y experimentado en este último año. Es un espectáculo de variedades con la evolución psicológica y mental de su sujeto y protagonista como columna vertebral, alternando sketches, monólogos y, sobre todo, canciones en las que vierte sus pensamientos y preocupaciones hasta rozar lo obsesivo.

Burnham examina la creación de contenido y la relación de los artistas con las injusticias del mundo desde una perspectiva cínica y profundamente autoconsciente, como hombre blanco cisheterosexual que admite su privilegio y se burla de sí mismo y del “poder de la comedia” para arreglar el mundo. En sus canciones admite haberlo hecho mal en el pasado, reconoce sus errores y señala lo que considera que está mal en el mundo -desde la educación al capitalismo, la política o las redes sociales-, oscilando entre el mea culpa y la feroz crítica al sistema con la que dejará pensando a más de uno. Habla de la comunicación, la vacuidad de Instagram, la ansiedad del paso del tiempo y cumplir los 30, la apatía, la salud mental… Sí, ya sé que suena denso y poco apetecible, pero se las arregla para hacerlo divertido y excitante, haciendo gala de un exquisito humor negro que no deja títere con cabeza.

Y sobre todo, con unas composiciones musicales que están al nivel de los mejores temas pop-rock, folk y de Broadway -acaba de sacar las canciones en un álbum en streaming titulado Inside (The Songs) y ya lo tengo en bucle-, con las que muestra una capacidad apabullante para examinarse y a la vez examinarnos a todos nosotros. El contraste entre las pulidas melodías y las letras honestas es brutal. Burnham sabe cómo meter el dedo en la llaga y lo hace sin miramientos, mientras nos distrae y divierte con canciones pegadizas y aparentemente alegres.

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Pero bajo la energía luminosa de los números musicales, hay un cómico y un ser humano profundamente preocupado y afligido, por sí mismo y por el mundo. A lo largo del especial, Burnham muestra su deterioro psicológico y su transformación física en cuarentena (reflejo de la que casi todos atravesamos), sus cambios de humor, sus momentos anímicos más bajos, en los que pierde la perspectiva y el objetivo de lo que está haciendo. Para el espectador es un vistazo muy revelador al proceso creativo, mientras que para Burnham supone abrirse en canal y mostrar su vulnerabilidad. Por el bien del arte y la comedia.

Inside está dividido en dos partes. La primera tiene mucha energía y puedes sentir la motivación de Burnham de sacar adelante el especial él solo. La segunda es mucho más oscura y pesimista. Después de casi un año trabajando en el proyecto, encerrado en casa y ahogado por la soledad, todo le empieza a pasar factura, como la pandemia nos la ha pasado a todos. Pero Burnham sigue adelante hasta completarlo, aun a riesgo de perder la cabeza. Ese declinante estado anímico y creativo sumerge el especial en un estado más cinematográfico, recordando por momentos en su recta final al universo surrealista, perturbador y onírico de David Lynch.

En esta autopsia de sí mismo y de la sociedad, Bo Burnham ha realizado una de las piezas audiovisuales más interesantes y honestas de la vida en pandemia, un increíble trabajo de deconstrucción que funciona como terapia, tanto para él como para el espectador. Inside no solo es un triunfo de la perseverancia de su autor (a costa de la cordura y la estabilidad emocional), sino también del formato especial para experimentar y encontrar nuevas vías de contar historias y reflejar la realidad.

Por mi parte pienso recomendarlo hasta desfallecer. Porque no importa si no conoces a su creador, si no te van los monólogos, si te has cansado de ver contenido pandémico o si lo tuyo no son los musicales, Inside es de esas obras que trascienden etiquetas, géneros y formatos, un inspiradísimo trabajo experimental que es a la vez televisión, Internet, cine, música y teatro, y que ya podemos incluir entre lo mejor del año.

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