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Los datos de Netflix explican el cambio definitivo que tendrá la industria del cine

La transparencia suele brillar por su ausencia en las plataformas de streaming, de las que pocos datos verídicos de visionados conocemos más allá de los que les interesa dar a conocer. Sin embargo, desde hace unos meses Netflix decidió dar un paso crucial en cuanto a la aportación de cifras de su plataforma, abriendo una web donde semanalmente desglosan las reproducciones y popularidad de sus títulos según las cantidad de horas visionadas.

Ha sido a través de este servicio con el que el portal Bloomerg ha realizado un análisis de todas las tendencias de la plataforma y el comportamiento de los usuarios con el consumo audiovisual. La mayoría de sus conclusiones ya se habían dejado entrever con el tiempo, como que gracias a productos como El juego del Calamar o La casa de papel el contenido internacional supera en horas de visionado al de producciones estadounidenses o de habla inglesa. Tampoco sorprende ver que la popularidad de las series de Netflix se reduzca con rapidez ante su modelo de serie-maratón con el que estrenan todos los episodios de golpe, pero lo que sí llama la atención es la diferencia abismal que se encuentra entre el consumo de cine y el de contenidos de televisión.

Fotograma de 'El juego del calamar' (Foto: Noh Juhan / Netflix)
Fotograma de 'El juego del calamar' (Foto: Noh Juhan / Netflix)

Sumando las diferentes listas semanales de Netflix con sus 10 títulos más populares desde finales de junio, se recoge que el 75% de las visualizaciones corresponden a series, realities y programas televisivos, mientras que solo el 25% de esos contenidos pertenece a producciones cinematográficas.

Por ejemplo, esta misma semana, la película de habla inglesa más vista a nivel global en Netflix ha sido El proyecto Adam con 92,4 millones de horas reproducidas, seguida por Fin de semana en Croacia con 26,2, Perdidos en el Ártico con 12,7 y las dos primeras películas de Shrek con 10,3 y 9,9 millones respectivamente. En cambio, en televisión, aunque la serie ¿Sabes quién es? tenga unos datos similares a los de El proyecto Adam con 95,7 millones, vemos como los contenidos que le siguen por debajo muestran cifras mucho mayores que las de la mayoría de las películas de este último top 10 semanal.

La quinta temporada de The Last Kingdom ha sido la segunda más vista con 63,5 millones de horas, ¿Quién es Anna? sigue en las primeras posiciones con 51,8, Vikingos: Valhalla acumula 41,7 y la serie Formula 1: Drive to Survive cierra el top 5 con 28 millones, que es casi el triple que los 9,9 millones con los que Shrek 2 completaba el de cine.

THE ADAM PROJECT - (L to R) Walker Scobell y Ryan Reynolds en 'El proyecto Adam'. (Doane Gregory/Netflix)
THE ADAM PROJECT - (L to R) Walker Scobell y Ryan Reynolds en 'El proyecto Adam'. (Doane Gregory/Netflix)

Es cierto que, al estar ante series y programas compuestos por varios capítulos de una duración media de 50 minutos, es normal que representen un mayor porcentaje de las reproducciones de Netflix. Una película de hora y media o dos horas va a tener inevitablemente muchas menos horas reproducidas que una ficción televisiva de 10 capítulos. Sin embargo, esto no quita que los espectadores prefieren invertir un mayor porcentaje de su tiempo en ver una serie o programa que en pararse a ver cine. Y esto parece estar siendo crucial en los cambios que estamos viendo en la industria audiovisual en los últimos años.

En primer lugar, es notorio que la producción de series se ha incrementado considerablemente desde que el streaming instauró nuevos modelos de consumo. Ante esta mayor demanda de productos televisivos que mantengan pegados al público durante muchas horas a su sofá, muchos estudios y plataformas han optado por priorizar la realización de estos contenidos, derivando a que semanalmente nos encontramos ante una oleada de series que es inasumible de ver al completo. Mismamente, podemos remitirnos a un fin de semana reciente como el del 25 al 27 de febrero, cuando se estrenaron a la vez Operación Marea Negra en Amazon, Vikingos Valhalla en Netflix, Nasdrovia en Movistar+ y La edad de la ira en Atresplayer, contenido que resulta excesivo y que responde a esta gran demanda de contenidos de televisión.

Sam Corlett como Leif en 'Vikingos: Valhalla (Foto: Bernard Walsh/Netflix)
Sam Corlett como Leif en 'Vikingos: Valhalla (Foto: Bernard Walsh/Netflix)

Por otro lado, también lo estamos viendo en cómo cada vez son más las grandes estrellas del cine que pone su foco en proyectos televisivos. Mientras que hace años contar con importantes figuras de Hollywood en series era algo inusual, en los últimos años es incluso raro no ver un gran proyecto de televisión capitaneado por actrices y actores de gran prestigio. Puede ser el caso de Big Little Lies con Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Laura Dern o Meryl Streep, de American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace con Penélope Cruz, de True Detective con Matthew McConaughey, Woody Harrelson, Colin Farrell o Mahershala Ali, a Mare of Easttown con Kate Winslet, entre muchas otras.

Y por último, es notorio que grandes franquicias del cine como las de Marvel, DC o Star Wars están expandiendo sus personajes e historias al terreno televisivo. Y no a una escala pequeña, puesto que ya hemos visto como series como The Mandalorian, El libro de Boba Fett, Bruja Escarlata y Visión, Falcon y el Soldado de Invierno, Loki o Peacemaker llegan a ser incluso más ambiciosas que proyectos vistos en cine.

Y es que el consumo audiovisual ha cambiado, el papel de las series es mucho más importante que antaño y a la industria no le queda otra que poner un mayor foco en las producciones televisivas, aunque esto se traduzca en esta saturación de horas de contenido audiovisual que genera incluso vértigo.

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