La historia real de 'El robo del siglo' es tan salvaje como la serie de Netflix

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Netflix tiene nuevo true crime dramatizado disponible, ese subgénero que a muchos nos apasiona basado en casos criminales de la vida real. Se trata de El robo del siglo, una producción colombiana que toma prestada la estética de La casa de papel pero que resulta más trepidante todavía al estar basada en el atraco más grande jamás realizado en el país latinoamericano. La serie ha ido ganando adeptos desde su estreno el 14 de agosto, y a la hora de escribir este artículo es la segunda más vista de la plataforma.

(Juan Pablo Gutierrez, Cortesía de Netflix)
(Juan Pablo Gutierrez, Cortesía de Netflix)

El robo del siglo cuenta la historia real -pero con ciertas libertades creativas- del atraco al Banco de la República en Valledupar, el mismo que pasó a la historia como “El robo del siglo en Colombia” cuando un grupo de ladrones lograron robarse $24.072 millones de pesos colombianos que, ajustados a la inflación, actualmente estarían cerca a los 50 millones de euros.

Para tratarse de un género tan exprimido como el de los atracos, El robo del siglo tiene mérito al salir airosa e, incluso, resultar original de vez en cuando. Es cierto que es imposible no compararla con La casa de papel al recurrir a escenas similares, con un plan ideado con antelación y unos personajes que recuerdan a la camaradería pero también rivalidad entre el grupo de asaltantes. Sin embargo, El robo del siglo es diferente. Aquí hay corrupción policial y una tendencia por ser más realista que la ficción exagerada creada por Álex Pina (que lleva varias temporadas estirándose como un chicle y rozando tanto lo telenovelesco). Aquí también hay un líder, pero muy diferente al Profesor. Aquí van al grano desde el primer minuto y la tensión es constante a los largo de sus 6 episodios. Pero lo más diferentes es que El robo del siglo nos cuenta un caso real increíble. O más bien insólito.

Este grupo de ladrones entraron en el banco en una tranquila mañana de domingo haciéndose pasar por técnicos de aire acondicionado, saliendo tan campantes al día siguiente con millones bajo el brazo. Y todo esto con ayuda de la propia policía y agentes de seguridad del recinto.

A diferencia del Profesor que llevaba toda una vida planificando el robo de La casa de papel, estos asaltantes estuvieron ocho meses ideando el plan bajo el mando de Benigno Suárez Rincón y un abogado llamado Alexánder Flórez Salcedo. El grupo estaba formado por más de 14 asaltantes además de tenientes policiales que hicieron la vista gorda y un financista llamado Elkin Susa que compró los equipos de soldadura en Canadá y tanques de oxígeno con los que destruyeron la bóveda.

El atraco comenzó a las 6 de mañana del 16 de octubre de 1994 y mientras un grupo entraba al recinto, otros dos manejaban los hilos a través de radios en habitaciones en un hotel cercano. Lo que no muestra la serie es que el ingreso al banco fue de lo más insólito. El camión, que llevaba al grupo de asaltantes ocultos en la parte trasera, se apagó antes de entrar al edificio y uno de ellos bajó a pedir ayuda a varios transeúntes para que le ayudaran a empujarlo. Y así entraron, quedando registrado en las cámaras de seguridad (en la serie muestran este detalle como parte de la huida).

Uno de los vigilantes “metido en el ajo” les dejó la puerta abierta y una hora más tarde ya habían desactivado las alarmas y tenían todo preparado para abrir la bóveda. A diferencia de la serie en donde todo ocurre más rápido, el robo llevó varias horas porque un corte de energía en la zona retrasó el plan, obligándolos a quedarse en el banco durante 18 horas. Salieron con los millones que pudieron meter en el camión -con bolsas que pesaban 3.8 toneladas y dejaron unos cuantos millones atrás porque el vehículo estaba lleno- a las 2:51 de la madrugada, tal y como registraron las cámaras. Para despistar a la policía dejaron a un guardia de seguridad atado a una bomba falsa y horas después ya habían dividido el botín en dos camiones de transporte de cerveza.

Cortesía de Netflix
Cortesía de Netflix

Al conocerse el robo, el Banco de la República identificó los billetes robados por su serial y denominación; y como algunos de ellos eran nuevos y todavía no estaban en circulación, quedaron obsoletos, perdiendo su valor de forma inmediata. Además, el banco autorizó que las sucursales reembolsaran pequeñas cantidades a las personas que de buena fe recibieran billetes robados. Fue un verdadero caos comercial que convulsionó el sistema financiero del país, mientras que la banda hacía circular el dinero vendiendo billetes por menor valor (unos 10 mil pesos los vendían por 7 mil o menos) y así legalizaban el robo; o borraban números del serial para hacerlos circular.

Si bien en la serie vemos menos personajes implicados, según la investigación real, el atraco contó con 26 personas involucradas. El primero en ser identificado fue Jaime Bonilla Esquivel, mientras que el resto de delincuentes circulaban el efectivo comprando casas lujosas, joyas, vehículos y armas. La investigación terminó culpando al gerente de la sede del banco, Marco Emilio Zabala Jaimes, haciéndolo pasar 33 meses en prisión hasta que se esclareció que no había participado. El hombre demandó al Estado y asegura que a día de hoy todavía no recibió ninguna indemnización.

La investigación logró capturar al cerebro del robo, Benigno Suárez Rincón, tres años después en una locación remota en el campo (que en la serie cambia de nombre para llamarse Chayo). Fue condenado en febrero de 1999 a 17 años y 10 meses de prisión, pero lo liberaron 8 años más tarde por buena conducta. El Jefe de la Policía Judicial implicado fue condenado a 10 años. El abogado también implicado, Jaime Bonilla Esquivel, se entregó en 1994 pero fue asesinado en 2004 por dos sicarios dentro de una panadería.

Según confesó el financista Elkin Susa en una entrevista de 2016 a Caracol TV (via Wikipedia), la mayoría de los atracadores habían muerto asesinados o por otras causas, y solo quedaban “3 o 4 con vida”.

El robo del siglo nos muestra la corrupción generalizada con la implicación de todo tipo de personajes, haciendo hincapié en la baja moral fruto de la pobreza y la falta de recursos. La química entre sus protagonistas Andrés Parra (el mismo que interpretó a Hugo Chávez en El comandante) y Christian Tappan son lo mejor de la miniserie compartiendo momentos tan dramáticos como hilarantes que juegan con el absurdo de la historia. A diferencia del caso real, ellos interpretan a dos líderes desesperados por conseguir dinero. La serie arranca mostrándonos un robo perpetrado dos años atrás que les sale mal, saltando en el tiempo para presentarnos que Chayo (Parra) tiene una joyería como tapadera para mover joyas ilegales, pero debe mucho dinero a la gente equivocada. Pero necesita salir a flote y así le llega el trabajo de robar el banco, yendo a su viejo socio para que le ayude. El abogado no quiere saber nada, pero necesita un trasplante de riñón y, con la ayuda de los millones robados, podría escalar posiciones en la lista de espera. De esta manera, El robo del siglo nos presenta a dos protagonistas con necesidad creando así una tensión dramática diferente al caso real.

El robo del siglo es una miniserie trepidante que sabe mantener la tensión de principio a fin. Una apuesta interesante para los amantes del género que gracias a su ritmo constante se deja ver en forma de maratón en unas pocas horas.

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