Hablemos de 'La Línea: la sombra del narco', ¿merece la pena el nuevo fenómeno de Netflix?

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Pocas veces una serie documental consigue arrasar como lo está haciendo La línea: la sombra del narco, un fenómeno que ha surgido de la noche a la mañana. Seguramente hayas visto a más de uno comentándola en redes sociales o hayas sentido curiosidad al verla destacada en el primer lugar de lo más visto en Netflix. Y es que esta serie de producción española escaló al número uno en sus primeras 24 horas y allí se mantiene desde el pasado 9 de septiembre.

Pero como no es la primera vez que un fenómeno del gigante streaming nos vende gato por liebre, decidimos verla completa y responder a la pregunta que seguramente se está haciendo más de uno: ¿merece la pena la serie documental del narcotráfico español que arrasa en Netflix?

La Línea: la sombra del narco (Cortesía de Netflix)
La Línea: la sombra del narco (Cortesía de Netflix)

A juzgar por las reacciones que encontramos en redes sociales podríamos deducir que muchos espectadores dieron al ‘play’ motivados por el poder que tiene la palabra “narco” tras el éxito mundial que tuvo la serie sobre la captura de Pablo Escobar. Narcos fue uno de los fenómenos recientes de la plataforma cuando comenzaba a apuntar maneras en el género true crime, adentrándose en forma de ficción a la historia de un personaje que tiñó de sangre y violencia a un país completo. Sin embargo, la actuación comedida de Wagner Moura y el éxito internacional de la serie ayudaron a elevar el mito del narcotraficante más famoso de Latinoamérica, convirtiéndolo más en la figura de un fenómeno que en el violento y peligroso criminal que fue. Se podría decir que la escena que muestra su captura intenta romper con ese mito al bajarlo del pedestal abatiéndolo con crudeza en una de las secuencias más violentas de la serie. Pero el fenómeno se mantuvo por un tiempo con más temporadas de Narcos centradas en otros criminales, otros biopics de Escobar (como el de Javier Bardem), varios documentales basados en su figura y otras apuestas como fue el caso de Fariña.

Viendo los comentarios en redes sociales deduzco que es muy probable que más de uno mordiera el anzuelo de Netflix y se dejara llevar por el uso de la palabra “narco” en el título. Y digo esto porque son decenas de tuits los que coinciden en la grata sorpresa que se llevó más de uno al verla, pero también los dedicados a volcar críticas negativas con espectadores decepcionados o que la comparan con un episodio más de Policías en acción. Por eso, para responder correctamente si merece la pena o no dar una oportunidad al nuevo fenómeno de turno, comencemos por explicar de qué se trata y qué nos presenta.

La línea: la sombra del narco nos traslada a La Línea de la Concepción, ese punto en el sur del mapa español que cuenta con playas hermosas pero cuyo factor geográfico es mucho más importante que sus largas extensiones de arena y mar. Junto a Algeciras y el Campo de Gibraltar forma un embudo que une a Europa y África y, como explican en la propia serie, “por este embudo hay un paso obligado de los tres flujos que más preocupan a España y la Unión Europea en términos delincuenciales: el terrorismo, el narcotráfico y las redes de inmigración ilegal”.

La serie fue noticia antes de su estreno porque los lugareños de la zona crearon una petición de firmas en Change.org para lograr que Netflix cancelara el estreno ante el temor de que sus capítulos dejaran “una vez más evidencia” o “difamara a La Línea y los linenses” y se perdieran oportunidades de crecimiento económico “con esta mala publicidad”. La petición solo alcanzó unas 1.108 firmas y la serie no se canceló.

A lo largo de cuatro episodios de una media hora cada uno, la serie se centra en mostrar la cruda realidad que se vive en la zona utilizando la labor policial como conductor protagonista del relato. Aquí no se glorifica la vida criminal, ni se muestran sus lujos, cochazos o jefazos dando órdenes desde una mansión llena de armas como otras series y películas sobre la mafia y el narcotráfico. Más bien todo lo contrario. Se muestra la verdad, la violencia y el día a día al que se enfrenta el cuerpo policial que lucha contra el crimen organizado en la zona.

La Línea: la sombra del narco (Cortesía de Netflix)
La Línea: la sombra del narco (Cortesía de Netflix)

A diferencia de reportajes televisivos sobre el trabajo policial, series de ficción o documentales al respecto, La Línea: la sombra del narco logra su objetivo a través de la humanización de los agentes, dándoles una cámara para hablar con sinceridad sobre su labor y aprovechando la exposición mediática para exponer al país y al mundo la precaria situación con la que trabajaban. Ellos y el alcalde de la ciudad destapan sin tapujos la dejadez política que existía sobre este punto estructural tan importante en la lucha contra el narcotráfico en España. Hablan con sus nombres y apellidos sobre el miedo que sienten cada día y la necesidad que tienen de lograr más ayuda “porque lidian contra la mafia, contrabandistas, narcotraficante cada vez más organizados y peligrosos”.

La Línea: la sombra del narco no es un documental sin más. Aquí también hay lugar para la indignación ante la impunidad criminal, por la falta de recursos que lleva a la creación de jóvenes delincuentes que no conocen otra vida más que la del narcotráfico (el Alcalde desvela que el 30% de la población no tiene estudios) y la existencia de una justicia a veces quebrantable mientras nos muestran el peligro diario al que se enfrentan estos policías. Por ejemplo, en el segundo episodio conocemos el caso de un abogado que logra dejar en libertad a un hombre que guardaba 166 kilos de cocaína en su casa (valorada en el mercado en 6 millones de euros) porque la policía no tenía una autorización judicial para el registro cuando se hizo el hallazgo. Y el caso se archiva. Sin más, mientras comparte que para él su trabajo “es un juego” y que su cliente lloraba y le abrazaba al conocer que era libre. Y aunque sea su labor como abogado y una decisión judicial, no deja de provocar confusión y sensación de injusticia al ver el trabajo intenso de los agentes que encontraron el contrabando.

Por otro lado, las imágenes de la serie demuestran que lo que vimos en El Niño bien podría haber sido una filmación real, mostrándonos continuamente allanamientos, persecuciones, hallazgos de efectivo, armas, drogas, etc. Sin embargo, la serie no funciona como un ataque político al gobierno central sino que pretende valorar el trabajo profesional de la policía y la Guardia Civil. Es cierto que da lugar a la crítica pero también aporta datos relevantes que demuestran el cambio progresivo de los últimos meses. Como por ejemplo, el nacimiento de un cuerpo especial llamado CCON Sur, el aporte de 7 millones de euros destinados para la lucha contra el narcotráfico y la incorporación de nuevos agentes que han llevado a un cambio positivo en donde los propios policías destacan que ya no ven tantas “narcolanchas” como antes, logrando que la presión policial de la zona esté obligando a los narcos a ampliar hacia otros horizontes llevándolos a operar en otros sectores como Huelva. Es decir, La Línea de la Concepción está consiguiendo reducir la presencia criminal pero la lucha contra el narcotráfico sigue. Y asimismo la propia policía destaca que de momento que bajen los esfuerzos, no tardará mucho en repetirse otra vez lo mismo.

La Línea: la sombra del narco (Cortesía de Netflix)
La Línea: la sombra del narco (Cortesía de Netflix)

Entonces ¿merece la pena dedicarle dos horas de tu tiempo? La respuesta es que sí. La Línea: la sombra del narco es una serie valiente y correcta, que se planta a favor de la labor policial con hechos e imágenes, atacando sin miedo a la falta de recursos con los que lidian a diario. Es una serie documental interesante que informa sobre una situación extrema que requiere de exposición mediática.

Sin embargo, no deja de resultar curioso el fenómeno creado a su alrededor al tratarse de un reportaje informativo en forma de serie documental, cuando los contenidos que suelen llegar al número uno de Netflix son las comedias románticas de turno, historias de asesinos en serie, películas o series de ficción, temporadas nuevas de éxitos pasados o el reality de moda que aparece de vez en cuando. Es probable que si se hubiera titulado simplemente “La Línea” o recurrido a palabras como “narcotráfico” no hubiera obtenido el mismo resultado. Mi teoría es que aquí se lanzó el anzuelo optando por repetir la palabra “narco” y una gran mayoría hemos mordido. ¿Y esto que demuestra? Sin dudas que aquel fenómeno de hace unos años sigue teniendo un efecto viral que no se olvida.

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