Cómo hacer que los niños se sientan como en casa en ambos hogares después de un divorcio

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La puerta del dormitorio de Kathryn Olivia Banks en la casa que comparte con su madre, Kay Thomas, en Columbia, Carolina del Sur el 21 de marzo de 2022. (Sean Rayford/The New York Times)
La puerta del dormitorio de Kathryn Olivia Banks en la casa que comparte con su madre, Kay Thomas, en Columbia, Carolina del Sur el 21 de marzo de 2022. (Sean Rayford/The New York Times)

El día en que mi ex y yo tuvimos que decirles a nuestros hijos que nos íbamos a divorciar, nos sentamos en el sillón de la sala mientras ellos jugaban en la alfombra a nuestros pies. Fue un momento álgido y nuestro hijo de casi 5 años, Isaac, al intuir que algo importante y disruptivo ocurría, tenía una pregunta muy importante: ¿qué iba a pasar con sus Legos?

Una de las cosas más difíciles de divorciarse, si se tienen hijos, puede ser despedirse del hogar compartido que se tenía y crear una nueva vida para los niños, ya sea que se comparta la custodia o solo sean visitas cortas. Esto es un reto en términos de logística, pero crear un espacio nuevo también puede arrastrar todo el peso emocional del divorcio. La decisión de destrozar lo que se suponía debía permanecer intacto se traduce en peleas por los muebles y los juguetes favoritos.

Y esto llega en un momento en que muchos están molestos y abrumados. Como dice Jann Blackstone, mediadora en materia de custodia de los hijos y autora de seis libros sobre el divorcio y la copaternidad, “la mayoría de las personas no están en su mejor momento cuando se separan”.

Para el bienestar de los niños en cuestión, es esencial hacer bien esta transición.

“Los niños operan bajo la suposición de que su mundo será estable y seguirá estable. Así que cuando hay un divorcio, lo que pasa es que los cimientos del sistema de creencias de los niños se trastocan de una manera que a menudo les hace cuestionar su realidad”, dijo Julie A. Ross, directora ejecutiva de una organización de educación para padres, Parenting Horizons. “Los niños se preguntan: ‘¿Mis padres pueden divorciarse de mí?’”.

Ross dijo que los padres deben mostrar a los niños de forma concreta que su familia y su sentido de pertenencia estarán bien.

“El espacio físico es una representación concreta del espacio emocional”, explicó.

Kay Thomas y su hija, Kathryn Olivia Banks, en su casa de Columbia, Carolina del Sur el 21 de marzo de 2022. Kathryn participó en la instalación de su dormitorio en la casa de sus padres. (Sean Rayford/The New York Times)
Kay Thomas y su hija, Kathryn Olivia Banks, en su casa de Columbia, Carolina del Sur el 21 de marzo de 2022. Kathryn participó en la instalación de su dormitorio en la casa de sus padres. (Sean Rayford/The New York Times)

A continuación les damos una guía para ayudar a los padres que se enfrentan a esto. Incluye las mejores prácticas de los expertos en copaternidad y consejos de padres que nos escribieron sobre cómo lograron que la situación funcionara.

Hay que prepararlos

“Es importante que los padres tengan una idea de cómo será la vida de los hijos después del divorcio y cómo se la van a plantear”, dijo Blackstone.

Jerome A. Scharoff, abogado especializado en divorcios y padre de familia en Merrick, Nueva York, dijo que cuando él y su ex estaban por separarse, les prometió a sus hijos que él se quedaría en la misma ciudad que su madre. Aconseja a sus clientes que comparten el tiempo de crianza que no se muden lejos del padre o madre de los niños.

Antes de que mi ex y yo les dijéramos a nuestros hijos que nos íbamos a separar, les explicaba que alguien que conocían tenía padres divorciados. Quería que, antes de que supieran que lo iban a experimentar, mis hijos vieran el divorcio como algo relativamente normal, no como algo a lo que temer o de lo que avergonzarse.

Háblenlo

Tal vez parezca una obviedad, pero es esencial explicarles a los hijos lo que está ocurriendo. Algunas personas están tan disgustadas por el divorcio que no hablan de ello con sus hijos. Pero los niños tienen preguntas y necesitan información que les ayude a procesar todo.

Cuando mi ex y yo decidimos divorciarnos, les compré a mis hijos casi todos los libros infantiles que pude encontrar sobre familias con dos hogares. Mis hijos los devoraron. Parecía que ansiaban la información que contenían estos libros y los sacaban de los estantes a la hora de acostarse para que yo se los leyera una y otra vez. Algunos de mis favoritos eran “Two Homes” de Claire Masurel y “Emily's Blue Period” de Cathleen Daly.

Crea un espacio especial

Lo siguiente es decidir en qué lugar de tu nueva casa se quedará tu hijo. Los expertos en crianza de los hijos me dijeron que es muy importante que haya un espacio dedicado por completo a tu hijo.

Ross sugirió que, si no es posible que tu hijo o hija tenga su propia recámara, puedes tomar un rincón de la sala de estar y agregar un estante para libros, una cama individual y un armario para la ropa. Quizá poner un biombo alrededor. Añade pósteres, colchas, almohadas o cualquier otra cosa que aporte calidez.

“No quieres que tu hijo se sienta como un huésped en su propia casa”, comentó.

Ganas puntos extra si pones una foto de tu hijo con tu expareja.

Integra a los niños en el proceso

Incluye a tus hijos en la decoración del espacio. A veces les ayuda en la transición y los hace partícipes de la misma. Ann Reitan, de Bend, Oregón, cuenta que su hijo, que entonces tenía 9 años, se preocupaba por la seguridad de la familia después de que sus padres se separaron.

Durante los primeros años, su hijo revisaba que la casa estuviera bajo llave y cerraba siempre las puertas del auto.

“Dejarlo elegir le dio una sensación de control en una situación que, por lo demás, no podía controlar”, escribió Reitan. “También se le permitió elegir el color de la pintura del baño: el naranja aliento de dragón no es algo que yo escogería, pero aun así le gusta”.

Kay Thomas, profesora del South Carolina Honors College, dijo que llevó a su hija cuando vio apartamentos después de que decidiera separarse y luego a una casa después de que el divorcio estuviera finalizado.

“Que ella eligiera el lugar donde vivir y los muebles de la habitación la hacía sentir especial y no la dejaba fuera del proceso”, afirmó. Desde entonces, Thomas fundó una organización y un pódcast para ayudar a quienes pasan por el divorcio.

Victoria Shestack Aronoff, de Maplewood, Nueva Jersey, dijo que lo más difícil era cómo ella misma percibía su cambio de circunstancias. “Me preocupaba sin cesar de que nos mudamos de una casa grande y maravillosa a un apartamento pequeño y mísero”, escribió.

Pero trató de parecer entusiasmada con el cambio, y les decía a sus hijos: “’¡Mira, tu habitación ya está pintada de azul con mariposas!’, ‘Miren, la sala es café y naranja’. (Horrible en aquel entonces y todavía horrible después de 10 años). ‘Vaya, compartimos el patio trasero con otras tres personas, ¡qué divertido!’”.

Contó que a sus hijos, que entonces tenían 3 y 6 años, les encantó el nuevo lugar y le siguieron la corriente de que era un “país de las maravillas".

© 2022 The New York Times Company

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