'No respires 2': el error de intentar redimir a un psicópata

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Por Alberto Cano.- Dentro de la producción de terror que ha llegado en los últimos años a nuestras pantallas, hubo en título que en verano de 2016 consiguió superar toda expectativa y convertirse en una de las películas más tensas, terroríficas y trituranervios que ha ofrecido el género en los tiempos recientes. Se trató de No respires, cinta producida por Sam Raimi y dirigida por el uruguayo Fede Álvarez, sobre un grupo de ladrones que en su intento de aprovechar la ceguera de un hombre para robar en su casa acaban convertidos en sus víctimas.

Pese a tomar la fórmula clásica de las películas de terror de invasión casera, No respires conseguía erigirse como una propuesta fresca y repleta de sorpresas gracias a una sobresaliente dirección de secuencias y manejo de la tensión, saber llevar sus situaciones al extremo más inesperado y, sobre todo, al crear un villano icónico que superaba todas las expectativas respecto a lo que esperarías de cualquier psicópata o asesino. La película fue un éxito, recaudando en todo el mundo 157 millones de dólares ante un reducido presupuesto de solo 9 millones, y puso en marcha una secuela. Sin embargo, estaba claro que su idea de una invasión a la casa de un maniático no podía dar más de sí.

Stephen Lang como el Hombre Ciego en No respires 2 (Foto: Sony Pictures)
Stephen Lang como el Hombre Ciego en No respires 2 (Foto: Sony Pictures)

¿Podría una secuela de No respires reinventarse y volver a sorprender? ¿O veríamos una repetición de la misma fórmula sin el mismo efecto? Lo cierto es que Fede Álvarez, director que ha vuelto a esta segunda parte como guionista mientras deja la dirección a su compañero de equipo Rodo Sayagues, ha encontrado la forma de dar la vuelta a lo que vimos en la primera película y ofrecer una propuesta similar desde un punto de vista diferente. No obstante, la idea que ha utilizado para ello se antoja difícil de digerir si has visto la primera entrega.

Y es que mientras No respires convertía a aquella víctima de robo en un villano inesperado -denominado como el Hombre Ciego- al descubrirse a mitad de la trama que se trataba de un psicópata, maniático y violador sin escrúpulos ni sentido de la ética, en esta segunda parte es reconvertido en el héroe de la historia. Ahora vemos como el personaje se ha hecho cargo de una niña a la que cuida y educa como su hija, una joven a la que deberá defender de su auténtica familia -un padre y una madre dedicados al tráfico y consumo de drogas- ante el intento de asaltar su casa para arrebatársela. Es decir, No respires 2 apuesta por una redención de su villano, que pasa de ser un hombre lunático a un niñero comprometido por el bien de una joven.

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Al igual que su predecesora, No respires 2 vuelve a tener una ejecución de escenas sobresaliente, volviendo a jugar con mucho ingenio con la tensión, los espacios cerrados, los movimientos de cámara y la violencia más brutal. Sin embargo, me resulta imposible conectar y empatizar con lo que estoy viendo en pantalla. La película trata de involucrarte en la causa de su personaje principal, pero en todo momento me venían a la mente las secuencias y actos tan terribles que cometía en la primera entrega, escenas que eran puro horror e incluso me generaron pesadilla.

Por ejemplo, tenía en mente ese momento del final donde el Hombre Ciego ataba, colgaba del techo y cortaba su pantalón y ropa interior con unas tijeras a una de sus protagonistas para tratar de inseminarla con una jeringuilla con su propio semen. Y ver ahora al personaje siendo un héroe al rescate de una niña me descolocaba totalmente. Y es que aparte de lo problemático que pueda ser redimir a un rol de estas características y la dificultad que genera para empatizar con su causa, tampoco tiene lógica argumental alguna y destroza al completo la sensación de terror con la que te dejaba la primera película.

Cuando en su día salí del cine de ver No respires lo hice con la impresión de haber asistido a la creación de un nuevo villano icónico del cine de terror, un psycho killer perfectamente a la altura de los grandes asesinos y psicópatas del género. Pero al salir de ver No respires 2 este estatus con que recordaba al Hombre Ciego se perdió al completo. Ya no era ese asesino demente y terrible que tanto me aterrorizó hace algunos años, sino un vengador tratando de salvar a una niña. Y creo que es una incoherencia que, aparte de ser problemática acorde a los acontecimientos de la primera película, hace perder interés al público en el personaje y la franquicia de cara a futuras secuelas. Aunque como bien demuestra No respires 2 con la falta de ideas lógicas, tal vez lo mejor es que se cierre aquí, sin embargo, la escena postcréditos con la que termina el filme no parece que esa vaya a ser la intención. Y mucho menos después de que en taquilla lleve más de 46 millones de dólares recaudados.

Y sí, como digo, la película tiene una ejecución excelente, su escasa hora y media de metraje se hace entretenida y cualquiera que se acerque a verla sin tener en mente al villano de su primera entrega podrá disfrutarla. Pero no todo vale. Y creo que esta decisión de redimir al que era un psicópata y violador tan aterrador en la primera parte es problemática a un nivel extremo, porque, aunque se trate de ficción, el cine al final crea unos referentes que se quedan en la memoria colectiva. Y el mensaje que deja de que un lunático que ha cometido todo tipo de crímenes y locuras en el fondo puede ser redimible sin pasar por la justicia, es lo último que necesitamos difundir hoy en día.

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