Los Óscar dan una llamada de atención al cine español

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El cine español fue uno de los protagonistas de los Óscar 2022. En primer lugar, Madres paralelas de Pedro Almodóvar llevó a Penélope Cruz y al compositor Alberto Iglesias a obtener su puesto entre los candidatos a la estatuilla dorada. La Academia de Hollywood también reconoció el trabajo de Javier Bardem en Being the Ricardos, quien al igual que Penélope conseguía su ya cuarta nominación.

Sin embargo, ninguno de los tres logró llevarse el premio. Pero sí hubo una estatuilla para España: la de Mejor Cortometraje de Animación para El limpiaparabrisas.

Alberto Mielgo y Leo Sanchez, ganadores del Óscar a Mejor Corto Animado por
Alberto Mielgo y Leo Sanchez, ganadores del Óscar a Mejor Corto Animado por "The Windshield Wiper", posan en la sala de prensa de la 94 ceremonia de los Premios de la Academia en Hollywood y Highland el 27 de marzo de 2022 en Hollywood, California. (Photo by Jeff Kravitz/FilmMagic)

De todas estas nominaciones pudimos sacar varias conclusiones. En primer lugar, que la Academia de Cine de España no estuvo muy acertada al enviar El buen patrón de Fernando León de Aranoa en lugar de Madres paralelas. Es entendible la decisión de dar a conocer más propuestas de nuestro cine más allá de las de Pedro Almodóvar, quien acapara la mayor atención internacional de nuestra filmografía, pero para ello habría que contar con una película capaz de hacer frente a reconocidos cineastas con cintas de gran recorrido mundial por festivales. Y aunque El buen patrón fuera una buena y admirada película en nuestras fronteras, contara con una figura como la de Bardem como gran protagonista y consiguiera pasar el corte en la primeras shortlists de la Academia de Hollywood, poco tenía que hacer frente a grandes como la ganadora, Drive My Car de Ryûsuke Hamaguchi. Pero esta no es la única llamada de atención de los Óscar al cine español.

Y es que la nominación y victoria final del corto El limpiaparabrisas del español Alberto Mielgo debería darnos que pensar sobre el trato que se le da a la animación en nuestra filmografía.

Este trabajo, una producción de 15 minutos con pequeñas historias que giran en torno al concepto del amor, es una nueva muestra de que en nuestro país hay grandes profesionales en este sector. Ya lo vimos con anterioridad cuando películas españolas como Klaus de Sergio Pablos también fue nominada al Óscar en 2020 y compitió con cintas de la altura de Toy Story 4 de Pixar, Cómo entrenar a tu dragón 3 de DreamWorks o Mr. Link: El origen perdido de Laika. Además, hay muchos profesionales españoles trabajando en producciones importantes de Hollywood, como puede ser el caso del estudio madrileño Ilion Animation Studios que trabajó con Paramount Pictures en El parque mágico en 2019 y coprodujo Planet 51 con Estados Unidos en 2009.

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No obstante, pese a tener un sector de la animación repleto de talento, nuestro país y cinematografía apenas apuesta por esta técnica. El ejemplo más claro lo vimos el pasado 2021, cuando La gallina Turuleka ganó automáticamente el Goya a la Mejor Película de Animación porque en aquella temporada de premios no se había producido ninguna otra película animada en España. Si nos remitimos a años anteriores, también es fácil ver incluidas en esa categoría películas con recursos muy limitados y que han tenido muy poca difusión en cines o plataformas, como pudo ser el caso de producciones como Bikes o Azahar, que optaron al Goya en 2019.

Además, en la gran mayoría de ocasiones se tiene que recurrir a coproducir con otros países para poder sacar proyectos adelante, como ocurrió con proyectos aclamados de animación adulta como Buñuel en el laberinto de las tortugas (coproducción con Países Bajos) o Un día más con vida (coproducción con Polonia, Alemania, Bélgica y Hungría). De hecho, el cortometraje El limpiaparabrisas por el que Alberto Mielgo ha ganado el Óscar es una coproducción con Estados Unidos.

Y es una pena, porque hablamos de un género que funciona y genera mucho interés. No hay más que ver los resultados de taquilla de películas como Las aventuras de Tadeo Jones, que tras recibir el apadrinamiento de Telecinco Cinema recaudó una cifra escandalosa de 18,2 millones de euros. Y lo mismo con producciones similares como Atrapa la bandera, que en 2015 obtuvo unos muy estimables 10,9 millones euros. Y si nos adentramos en el terreno más adulto y menos comercial, películas como la mencionada Buñuel en el laberinto de las tortugas tuvieron un amplio recorrido internacional por festivales y un no parar de premios, nominaciones y reconocimientos.

Debido a que la animación es un proceso costoso que requiere de una alta inversión económica y de equipos amplios de personal especializado, se entiende que sean pocos los que se arriesguen a adentrarse en su terreno. Pero que tengamos tanto talento en nuestro territorio, que este se tenga que ir a buscar las oportunidades fuera y que los reconocimientos vengan de lejos de nuestras fronteras, debería darnos que pensar. Creo que la victoria de El limpiaparabrisas a los Óscar debería servir de aviso para que desde las instituciones y productoras hagan un esfuerzo en dotar de recursos a esta técnica y sacar partido a las buenas mentes creativas que tenemos en España, puesto que sería una buena forma de potenciar nuestra cinematografía, dar que hablar a nivel internacional y potenciar un sector que puede dar muchas alegrías.

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