Un papel y una traición, el origen del rencor de Alec Baldwin con Harrison Ford

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Con los salarios estratosféricos que se manejan en Hollywood y el poder que otorga la fama, no es de extrañar que la historia de la meca del cine esté repleta de rivalidades. Desde Bette Davis y Joan Crawford, a Olivia de Havilland y su hermana Joan Fontaine, a Vin Diesel y La Roca, Tom Hardy y Shia Labeouf, pasando por los años de pelea mediática entre Elizabeth Taylor y Debbie Reynolds por culpa de un hombre y el origen de la riña entre Sylvester Stallone y Richard Gere iniciada por un pollo con mostaza.

Sin embargo, el motivo más habitual detrás de las discordias está relacionada con la lucha por los papeles soñados. Después de todo, un personaje ideal puede tener cientos de candidatos, pero solo un intérprete será el elegido. Y si bien algunos superan la derrota con deportividad, centrándose en nuevos castings y proyectos, otros como Alec Baldwin ventilan su rencor sin miramientos. Y es que según el actor, Harrison Ford le habría jugado una jugarreta usando su fama como arma infalible, robándole un papel clave en su carrera. Y sin decirle nada.

American actor Alec Baldwin on the set of The Hunt of Red October, based on the novel by Tom Clancy, and directed by John McTiernan. (Photo by Paramount Pictures/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
American actor Alec Baldwin on the set of The Hunt of Red October, based on the novel by Tom Clancy, and directed by John McTiernan. (Photo by Paramount Pictures/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

Esta anécdota nos remonta a los años 90, cuando Harrison Ford ya estaba consagrado como peso pesado en la industria, cargando a sus espaldas personajes emblemáticos como Han Solo, Indiana Jones o Rick Deckard. Básicamente era de los actores más solicitados de la época y sus películas no pasaban desapercibidas en la taquilla. Digamos que no sería de extrañar que un productor hubiera hecho lo imposible con tal de contar con él entre sus créditos.

Resulta que Harrison estuvo un tiempo desarrollando una drama político para Paramount titulado Night Ride Down, pero el alto presupuesto que necesitaba hizo que el estudio cancelara la idea. Al quedarse liberado habría ofrecido, o le ofrecieron, suplir un contrato por otro a través del papel de Jack Ryan en Juego de Patriotas, el emblemático personaje de las novelas de Tom Clancy (hoy convertido en serie de Amazon Prime con John Krasinski) y otro de los roles que luego dejarían huella en su filmografía. Curiosamente, él ya se había negado cuando se lo ofrecieron en 1989 por La caza al Octubre Rojo porque prefería el papel del comandante Marko Ramius, que estaba reservado para Sean Connery. Pero al saber que preparaban la secuela y al haberse quedado libre de compromisos, optó por el papel sin aparentemente importarle que Alec Baldwin estaba negociando su participación.

O al menos, así lo recuerda Alec.

Alec Baldwin había interpretado a Jack Ryan en La caza al Octubre Rojo, una adaptación con tal éxito de crítica y taquilla que enseguida comenzaron a desarrollar la idea para la secuela. El director de la primera película, JohnMcTiernan, estaba a bordo, al igual que Alec y el guionista original, John Milius. La idea era continuar la historia con la adaptación de la siguiente novela, Peligro inminente, pero entonces el estudio cambió de idea. Querían continuar con Juego de Patriotas -aunque cronológicamente la trama transcurría antes de La caza al Octubre Rojo- sin embargo ni al director ni su protagonista les convencía. La historia colocaba al Ejército Republicano Irlandés (IRA) como los villanos de turno, y aunque ninguno de los dos es simpatizante, sí tienen ascendencia irlandesa y no se sentían cómodos echando tierra sobre su legado familiar (hasta la hija de Alec con Kim Basinger se llama Ireland). Según contó McTiernan, rogaron al estudio que mantuvieran el plan original dado que el guion de La caza al Octubre Rojo era mucho mejor”, sin embargo uno de los productores tenía los derechos de Juego de Patriotas haciendo que su participación y decisión sobre la saga fuera mayor.

Por aquel entonces se explicó oficialmente que Harrison Ford tomaba el lugar del actor original, acusando al compromiso que tenía Alec Baldwin con la obra Un tranvía llamado deseo en Broadway. Sin embargo, diez años más tarde el actor no pudo guardar más su secreto y contó su verdad. Una llena de rencor.

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Baldwin, hoy de 63 años, reveló su versión en un blog de Huffington Post de 2011. Sin nombrar a Harrison Ford, compartió que John McTiernan lo llamó varias veces en una ocasión cuando el actor se encontraba viajando a ver a su madre, recientemente diagnosticada con cáncer de pecho. En las llamadas le confesó que llevaba varios meses negociando la participación de Harrison Ford en la secuela porque Paramount “le debía una gran suma de dinero” al actor por el proyecto que habían cancelado previamente, y “que para aliviar la deuda pusieron a alguien con mayor fuerza en la taquilla que yo en el papel”.

"Hubo una gran cantidad de intrigas para lograr eliminar a Alec de ese papel" dijo John McTiernan vía Indiewire, quien también fue reemplazado por Phillip Noyce.

Cuenta que se quedó sin habla porque no solo él mismo se encontraba negociando el papel con el estudio, sino que no tenía idea que estaban haciéndolo también con otro actor al mismo tiempo. Revela que decidió optar por Un tranvía llamado deseo al descubrir que un ejecutivo del estudio llamado David Kirkpatrick quería cerrar un contrato con fechas abiertas, sin serle sincero y, en el camino, perder la oportunidad de protagonizar “una de las mejores obras del teatro americano”.

Aunque en aquel artículo, Alec Baldwin no nombraba al actor por su nombre, es evidente que se trataba de Harrison Ford, quien finalmente terminó protagonizando la película y otra secuela más. Y si bien David Kirkpatrick respondió al actor en su propio blog citando que el problema fue falta de confianza mutua, Baldwin fue más lejos unos años más tarde.

En sus memorias publicadas en 2017, Nevertheless, lanzó la culpa directamente a Harrison Ford. En sus páginas escribe que cuando el intérprete de Indiana Jones se acercó al director John McTiernan en busca del papel, éste le preguntó si sabía que Paramount estaba negociando el regreso de Baldwin. La respuesta de Ford, según John, fue ‘que le den’” escribió en su libro.

Anne Archer y Harrison Ford en una escena de la pelicula 'Juego de Patriotas', 1992. (Photo by Paramount/Getty Images)
Anne Archer y Harrison Ford en una escena de la pelicula 'Juego de Patriotas', 1992. (Photo by Paramount/Getty Images)

Según Baldwin, el actor que acaba de cumplir 79 años habría ido a conseguir el papel a sus espaldas y no le habría importado el sentimentalismo de Alec con el personaje ni el hecho de que ya lo habia interpretado. Y ese rencor se palpa en el libro cuando Baldwin se refiere a Harrison Ford como “un hombre pequeño, bajo, escuálido y enjuto, cuya voz suave suena como si viniera de detrás de una puerta".

El libro fue publicado hace cuatro años y ninguno de los dos se ha pronunciado al respecto. Y si bien Harrison está acostumbrado a que airén historias de su vida, como hizo su amiga Carrie Fisher revelando al mundo su amorío de tres meses en el rodaje de la primera Star Wars cuando ella tenía 18 y él era un padre de familia de 33 -y él respondió con un escueto 'para mí fue extraño' (Independent)- es probable que en este caso no le afectara en lo más mínimo. Aunque es evidente que a Alec Baldwin sí.

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En 1991, Alec Baldwin estaba subiendo a la cresta de la ola gracias a su película junto a Sean Connery y otras bien recibidas como Miami Blues (1990) o Éxito a cualquier precio (1992). Fue la época en que tuvo la oportunidad de subirse al paraíso de los héroes masculinos de la gran pantalla, pero si observamos su filmografía, fue como si de repente se quedara a medio camino, y quien sabe, quizás por culpa de Harrison Ford. Teniendo en cuenta la gran película que fue Juego de Patriotas -aunque con un aire muy diferente a la maravilla visual que fue A la caza del Octubre rojo- y el éxito de taquilla conjunto (la primera hizo $178 millones mundiales en 1992 y la segunda, Peligro inminente, $215.9 millones en 1994) no es de extrañar que sus palabras parezcan haber anidar tanto rencor con el paso de los años. Además, Ford fue una pieza clave a la hora de cambiar el aire más vulnerable pero de agente efectivo que transmite en sus dos películas, dándoles ese aire añadido de superioridad cinematográfica fruto de su presencia.

A su vez, ninguna de las películas que Alec protagonizó durante aquellos años lograron igualar su ganancia. Mientras Harrison triunfaba como el nuevo Jack Ryan, esa ola que Alec remontaba a comienzos de la década de repente se quedaba en espuma con producciones mal recibidas como La huida (1994) con Kim Basinger, Malicia (1995) con Nicole Kidman, o su intento frustrado de entrar en el cine de superhéroes con La sombra (1994), uno de sus peores batacazos.

De esta manera, si bien siempre ha mantenido su lugar en Hollywood, nunca llegó a la altura comercial de Harrison Ford. Es decir, me cuesta imaginar que haya habido algún papel donde él haya sido una opción imprescindible e irresistible como es Ford.

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La vida los ha llevado por caminos diferentes. A Baldwin por el camino de los papeles secundarios, reviviendo su fama durante los años que parodió a Donald Trump en Saturday Night Live, mientras Harrison Ford revive sus personajes más amados por el público cuando está a un año de cumplir los 80. Volvió a Han Solo, a Rick Deckard y ahora rueda la quinta entrega de indiana Jones (en realidad está de baja tras lesionarse el hombro, pero la película continúa en marcha). A juzgar por el libro de Baldwin, uno alberga rencor; y por el silencio de Ford, al otro parece que ni le afecta.

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