La paradoja del doble discurso ideológico de Dani Mateo

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Por Begoña Mena.- Seguro que han oído eso tan irónico de que hay gente que es una especialista haciendo amigos; pues bien, Dani Mateo, el presentador y cómico de La Sexta, lo es, y además en su caso, de haters. Blanco eterno de críticas de la derecha por sus chistes y su papel en El Intermedio, ahora también recibe condena de los que enarbolan la bandera contraria; la de la izquierda. La razón hay que buscarla en que ahora el foco no se pone en la faceta televisiva de Mateo sino en sus opiniones políticas personales que vierte en la red.

El resultado es que el cómico consigue esa rara habilidad de cabrear a ambos lados del espectro político, porque según desde donde interactúe, despliega motivos de crítica para la derecha y para la izquierda.

Dani Mateo (© Roberto Garver, cortesía de Atresmedia)
Dani Mateo (© Roberto Garver, cortesía de Atresmedia)

Adentrarse en política puede ser peliagudo para cualquiera, pero para el presentador no falla, siempre es sinónimo de problema; algo de lo que se burla hasta su propio compañero de programa, El Gran Wyoming. Y es que existen dos discursos, el del Mateo ácido de la pequeña pantalla y el del Mateo de las redes sociales. Dos puntos de vista, a menudo muy disonantes. Uno, es el que tiene el personaje en Prime Time, escrito por un guionista y que sirve como azote de la derecha. El otro, es el de la persona, que vierte sus opiniones al respecto en la red y que precisamente por su papel anterior, provoca la ira de la izquierda. Dos posturas políticas muy diferentes que añaden un puntito de incoherencia a la figura del presentador y que cada vez que se muestran estimula a los dos bandos a ponerle a caldo.

El lío quizás viene porque hay entre los votantes de ambos lados una especie de presunción de que la ideología que el cómico catalán difunde en El Intermedioes la que él tiene. Una ideología que le ha convertido desde la izquierda en una especie de símbolo de su forma de pensar; así que si el Dani Mateo-persona escribe o dice algo que se sale de esa línea, la comunidad tuitera votante de izquierdas le atiza, igual que antaño lo hizo la derecha (aunque estos en realidad lo hacían al personaje que interpreta en El intermedio).

Esto funciona de tal manera que el presentador se ve obligado a explicarse una y otra vez si el tema es peliagudo para uno u otro bando. Últimamente mete más la pata con la izquierda y tiene que matizar sus palabras continuamente en Twitter. Lo hizo tras recibir leña por escribir esto sobre el programa de Iker que hablaba de youtubers que se van a Andorra: “bravo por los que se quedan, pero totalmente comprensible que otros se vayan. La pésima gestión del dinero público no se puede discutir y explica muchas cosas”, donde el presentador acepta la posibilidad de que haya youtubers que quieran irse, así que le cayeran por todos los lados. Por eso tuvo que matizar: “quizás me expliqué mal. Claro que defiendo que se paguen impuestos para poder tener un estado de bienestar. Por eso vivo aquí y los pago. Pero me gustaría que se gestionaran de manera ejemplar para que nadie pudiera usar eso como excusa. Siento el malentendido”.

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Bien, pues hace unos días ha vuelto a incendiar la red del pajarito. De hecho los medios se han hecho eco de la que se ha liado en la red a raíz de un tuit que ha escrito sobre los comicios en Madrid. Lo escribió un día antes de las elecciones y en él, el presentador relativizaba el resultado en las urnas diciendo: “esta es una opinión personal con la que quizás muchos no estén de acuerdo; gobierne quien gobierne, Madrid seguirá siendo un lugar cojonudo (...)".

Una reflexión que le ha convertido rápidamente en Trending Topic con alabanzas de la derecha y una nueva lluvia de juicios negativos por parte de la izquierda. Entre ellos, los hay que lo han interpretado como “equidistante”; vamos, como que le daba igual en realidad quien ocupase el próximo gobierno de la CAM. Otros han visto incluso algo peor en ese comentario, la línea del relato esgrimido en campaña por Isabel Díaz Ayuso con su defensa del Madrid “libre” donde se puede tomar una caña y pasarlo bien.

El lío fue tal que al día siguiente, Mateo se vio obligado otra vez a matizar su propia opinión: “cada uno entiende lo que quiere. Si alguien ve aquí un apoyo a un bando político o incluso un tuit político y no sentimental, que es lo que es… OK. Lo cierto es que es un tuit para todos los que vivimos en Madrid y seguiremos haciéndolo ganen los nuestros o no. Suerte”, intentando alejar su intención de la polémica generada.

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Con intención o sin intención, de nuevo con un comentario aparentemente sencillo, Mateo consigue esta situación paradójica, la de convertirse en un aliado de quién antes fuese enemigo y al revés; recibiendo otra vez hasta en el carné de identidad.

En un primer momento, Mateo se lo ha tomado con humor y ha retuiteado un mensaje que decía: “eres la piñata de twitter”; pero parece que ha salido más que escaldado y ha prometido contener sus opiniones políticasen la red del pajarito para siempre: “me prometí no hablar de política porque no sé lo bastante, porque soy demasiado tibio para esta guerra y porque, en fin, no aporto nada en absoluto. Lo incumplí porque soy idiota pero no volverá a pasar. A partir de ahora nada de política. Os la dejo a los listos”.

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De esta manera, Mateo consigue esa rara habilidad de convertirse en punching ball en ambos lados del espectro ideológico. Es lo que sucede cuando alguien opina de forma contraria al punto de vista al que se le adscribe. Parece que su opinión personal no coincide con el discurso al que se le asocia desde el programa de Wyoming y eso le granjea enemigos sin comerlo ni beberlo.

Estamos de acuerdo con que su opinión fuera del prime timepuede provocar cierta disonancia cognitiva, pero aunque sea una obviedad, la ideología atribuida a Mateo por participar en un programa considerado “progre” no tiene por qué estar en consonancia con su opinión real. Y es que a veces es la pluma de un guionista la que te construye un personaje y te erige como un símbolo cuando a lo mejor tú, lo que pones en la urna no tiene por qué ser una papeleta de ese color.

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