Pedro Almodóvar se lleva un baño de realidad tras las nominaciones a los Goya

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Que Pedro Almodóvar es uno de los directores predilectos de la industria no cabe ninguna duda. Su carrera lo abala habiéndose ganado la confianza del público, la crítica y la industria a través de películas personales que conectaron con el mundo, siendo uno de los pocos cineastas que cuenta con la ventaja constante de tener las ganas de la audiencia completamente a su merced. Es decir, sus películas viven en una especie de universo paralelo donde la expectativa las envuelve de promesas de aplausos, éxitos y premios antes del estreno.

Sin embargo, con Madres Paralelas ha llegado el momento de un baño de realidad por todos los costados posibles.

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La Academia ha dado a conocer las nominaciones a los 36 premios Goya coronando a El buen patrón como una especie de tsunami cinematográfico imparable. La película elegida por la misma organización para que represente a España en los Óscar parte como gran favorita al sumar 20 candidaturas, siendo la producción más nominada en la historia de los premios nacionales por detrás de las 19 nominaciones de Días contados. Le sigue Maixabel con 14 mientras Almodóvar y sus Madres Paralelas llegarán a la ceremonia del 12 de febrero con 8 (incluyendo Mejor Película y Mejor Director).

Más allá del aparente favoritismo de la Academia por El buen patrón -que ha llegado a nominarla con tres candidaturas en la categoría de mejor actor de reparto dejando una sola plaza disponible para otra película (fue para Urko Olazabal de Maixabel)- y la alegría cinéfila que provoca la rectificación de la institución al reconocer la gran maravilla que es Maixabel cuando la dejaron fuera de las preseleccionadas a los Óscar, lo que ha pasado con el director manchego y su más reciente película es un caso digno de estudio, pero más que cinéfilo, social y cultural. 

Madres Paralelas llegó a los cines el 8 de octubre completamente bañada de expectativas. Por un lado por el mero hecho de tratarse de otra película de Pedro Almodóvar, con su actriz fetiche Penélope Cruz y con otra historia sobre madres que tan bien se le dan. Por otro lado porque la crítica hizo que fuera una de las películas más esperadas del Festival de Venecia, con aplausos a diestro y siniestro como suele suceder cada vez que el manchego presenta una película en un certamen internacional. Porque es allí, en Cannes o Venecia, donde suele gestarse esa expectativa gratuita que luego se convierte en alfombra roja de lujo donde la película transita hasta llegar al público.

En esta ocasión, Venecia se rindió con una ovación de varios minutos (que poco después se repitió en el Festival de Nueva York), la crítica la bañó de halagos y coronaron a Penélope Cruz como primera favorita a los próximos premios Óscar al entregarle la Copa Volpi a la mejor actriz. El camino hacia el éxito parecía haber comenzado.

Y entonces llegó el día del estreno el pasado 8 de octubre con el palo de quedarse fuera de la carrera hacia el Óscar. Fue tan solo un día antes cuando la Academia dio a conocer que El buen patrón iba a representar a España en los premios estadounidenses, y el infierno viral se desató. La furia de las redes fue dantesca con críticas contra la película de Fernando León de Aranoa y la elección de la Academia, en defensa de Madres Paralelas,cuando el público todavía no había visto ninguna de las dos (El buen patrón se estrenó la semana siguiente). Aquella reacción ya dejaba en evidencia la predilección, debilidad o costumbre, de colocar a Pedro Almodóvar y su cine en un pedestal, como figura de la apuesta que más podía llamar la atención de los académicos simplemente por ser Almodóvar

Pero luego la realidad ha ido abriéndose camino. Esas críticas apabullantes a su favor, ese fervor por defenderla tras haberse quedado fuera de la representación española (que no fuera de los Óscar dado que tiene distribución en EE.UU. vía Sony que podría ponerla en campaña) y el quedarse con menos nominaciones en los Goya que El buen patrón y Maixabel, evidencian un análisis que a veces queda tapado entre tantos brillos y aplausos anticipados.

Y es que una vez que el público y el resto de la crítica la vio, Madres Paralelas no se mantuvo en ese pedestal de cristal que se creó en Venecia. Por un lado, varios especialistas se dividieron, sobre todo criticando un guion forzado en la exposición de la intención política de concienciar sobre la necesidad de la Memoria Histórica. Por ejemplo, desde nuestra opinión, fue una película notable, pero fallida en muchos detalles. Primero, porque falla al abordar el tema de la memoria histórica sin ningún tipo de sutilidad, y segundo, porque el meter esta cuestión con calzador en muchas de sus secuencias lastra el melodrama protagonizado por Penélope Cruz y Milena Smit, dando la impresión de estar ante dos historias cuya convergencia tampoco se deja muy clara. No obstante, es cierto que la película sigue contando con muchas de las virtudes del cine del manchego, como su brillantez a la hora de dirigir a sus intérpretes como bien deja claro la que posiblemente sea una de las grandes actuaciones de Penélope Cruz.

Además, el público también tomó partido desde diferentes posturas y por eso podemos toparnos con una gran variedad de opiniones en Twitter, desde quienes la aplauden a quienes la llaman “bodrio”. Pero, sobre todo, la audiencia no ha respondido a la llamada de los cines. Según los datos del Ministerio de Cultura y Deporte, solo ha recaudado 1.802.686 de euros (para que se hagan una idea: Volver obtuvo más de 10 millones y Dolor y Gloria unos 5.8 millones). Y ahora los premios Goya terminan por derribar ese pedestal marcando una diferencia abismal en su aparente favoritismo por El buen patrón.

En resumen, entre la opinión de la crítica y el público, los resultados de taquilla y las nominaciones de los Goya, llegamos a la conclusión de que Pedro Almodóvar ha vivido un baño de realidad bruscamente diferenciador entre las alegrías que florecen gracias a la expectativa que provoca su nombre, y el resultado final. Así como también dejan en evidencia la debilidad que el mundo cultural tiene por su cine y su nombre, sin la misma vara de objetividad con la que se miden otras películas y directores.

Pedro vivió una larga ovación en Venecia, recibió criticas positivas y habrá visto la gran defensa que recibió en redes cuando se quedó fuera de la representación española en los Óscar. Pero todo eso fue antes del estreno. Porque una vez que Madres Paralelas llegó a los cines, la realidad dio paso a una conclusión distinta, que la película no ha gustado tanto como se prometía, que tampoco la vieron tantos espectadores como para convertirla en éxito y que los académicos no han tenido predilección por ella.

Es cierto que los votantes de los Goyas podrían cambiar de parecer cuando les toque votar definitivamente y otras películas terminen dando la nota, haciendo que El buen patrón repita la mala racha de El irlandés en los Óscar (cuando partió con 10 nominaciones y se marchó con las manos vacías en 2020), pero dudo que ese cambio favorezca a Madres Paralelas, sino más bien a Maixabel o joyitas nuevas como Libertad que bien podría repetir la suerte de Las niñas este mismo año.

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