La película horrible de Sharon Stone y Leonardo DiCaprio de la que nadie se acuerda

Valeria Martínez
·7  min de lectura

Que el western siempre fue un género de hombres no cabe ninguna duda. Al menos hasta hace muy poco tiempo cuando Chloé Zhao nos trajo la íntima y maravillosa The Rider (2017). Desde Sergio Leone a John Wayne, pasando por Clint Eastwood y Henry Fonda, la gran mayoría fueron películas dirigidas, protagonizadas y contadas desde la perspectiva masculina. Pero un buen día de mediados de los 90s, Sharon Stone quiso darle un giro femenino adjudicándose el papel protagonista de Rápida y mortal (1995).

Algunos dirían que fue una adelantada a su tiempo al apostar por su poder en Hollywood y por un género comúnmente centrado en pistoleros masculinos de poco diálogo y violencia a flor de piel, y en cierto modo lo fue. Venía de haber triunfado como sex-symbol cinematográfico y en aquel entonces quería dejar huella como mujer y estrella. Coprodujo la película y se implicó al máximo en el desarrollo, sin embargo en su duelo con la audiencia salió perdiendo.

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Sharon Stone vuelve a estar en el candelero a raíz de la publicación de sus memorias donde cuenta infinidad de anécdotas. Por ejemplo, insiste que la engañaron en la famosa escena del cruce de piernas de Instinto básico (1992), revela que fue víctima de los abusos sexuales de su abuelo junto a su hermana y detalla cómo vivió su recuperación tras el derrame cerebral que sufrió en 2001. Sharon Stone es una superviviente de Hollywood y de la vida, una mujer que cargó con la letra escarlata de símbolo sexual y que hizo todo lo posible por demostrar su valía como artista más allá de su belleza física. Rápida y mortal fue uno de esos intentos.

Pero qué horrible intento…

Recordé esta película a raíz de que Sharon escribe sobre ella en sus memorias. De lo contrario, la tenía complemente olvidada. En ellas cuenta que, al ser coproductora del filme, peleó con el estudio para que contrataran a Leonardo DiCaprio en el papel del jovenzuelo que la acompaña en la historia, hasta el punto de pagarle ella misma el sueldo. El actor era uno de los adolescentes que más estaba dando que hablar en los pasillos de Hollywood tras impresionar a la crítica en Vida de este chico (1993) y ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), sin embargo los ejecutivos de TriStar Pictures se negaban a contratarlo.

Ese chico llamado Leonardo DiCaprio fue el único que dio en el clavo en el casting” escribe Sharon en The beauty of living twice (vía Insider).“En mi opinión era el único que vino y lloró, rogó a su padre que lo quisiera mientras moría en la escena”. Sin embargo, para el estudio todavía era un desconocido y su nominación anterior al Óscar no valía de nada. Su nombre no aseguraba éxito ninguno. Todavía. El estudio dijo que si lo quería tanto, podía pagarle de mi propio salario. Y así lo hice” confiesa la actriz.

Pero no solo eso. También luchó para que contrataran a Sam Raimi como director. Cuenta que el estudio lo veía como un cineasta de cine D a raíz de películas como Posesión infernal (1981) y El ejército de las tinieblas (1993), pero los convenció tras sugerir que Raimi trabajaría prácticamente gratis.

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Resulta curioso que Sharon haya luchado tanto por incluirlos a ambos en el proyecto cuando Rápida y mortal terminó siendo tal desastre. La película intentaba revisionar el western cambiando de género a su protagonista pero manteniendo la historia de venganza habitual de este tipo de historias. Con un guion de Simon Moore y retoques de Joss Whedon (tan caído en desgracia en estos momentos), Rápida y mortal cuenta una historia vista muchas veces pero desde la perspectiva de una mujer protagonista: una pistolera que llega a un pueblo del oeste americano y termina apuntándose a un concurso local de duelos con la intención de vengar el asesinato de su padre. Entre medias vemos un romance con Russell Crowe, un Gene Hackman convertido en villano de malicia extrema y a Leonardo DiCaprio como el único que aporta un poco de drama a una película que nunca parece tener claras sus intenciones.

Confieso que me apasiona Ram Raimi como director, su originalidad a la hora de jugar con los géneros y su habilidad para sorprender, pero en Rápida y mortal parecía que estaba haciendo una película y Sharon Stone otra. Ella se lo toma en serio, se planta como pistolera de armas tomar con frases malotas y miradas al horizonte, mientras Raimi se lo pasa en grande aportando personajes bizarros de los suyos, planos que bien podríamos confundir con Quentin Tarantino y una música de Alan Silvestre que rinde homenaje constante al western más clásico. Hay de todo y nada encaja.

El resultado fue un verdadero batacazo de taquilla. Rápida y mortal apenas cosechó $46.6 millones (40€ millones) a nivel mundial cuando había costado $35 millones en hacerse (30€ millones). Sam Raimi llegó a echarse la culpa diciendo que su estilo visual podría haber sido el causante del fracaso. “Estaba muy confundido después de hacer esa película. Durante muchos años pensé que era como un dinosaurio, que no podía cambiar” dijo en declaraciones publicadas en el libro The Unseen Force: The Films of Sam Raimi, de John Kenneth Muir. 

Sin embargo, la culpa no sería toda suya. Al contrario. Es su estilo visual lo que hace que al menos aguantemos hasta el final del metraje, con planos locos, juegos de cámara y personajes estrambóticos salidos de la nada. Aquí el mayor problema es una falta de congruencia entre la protagonista y ese estilo visual. Parece que cada uno estuviera haciendo una película diferente. Por otro lado, la trama carecía de originalidad alguna y así como sucedió con otros gender swaps recientes -Cazafantasmas u Ocean’s 8 con mujeres como protagonistas- cambiar a un personaje de hombre a mujer solo para contar la misma historia de nuevo jamás superaría el veredicto de la audiencia.

Para los amantes del cine de Sam Raimi, la película sirve como ejemplo de sus ocurrencias cinematográficas, incluso cuando se pasa todo el metraje rindiendo homenaje a Sergio Leone. Pero como película western no aportó nada nuevo o diferente, y como película de Sharon Stone bien podríamos calificarla como la peor de todas.

Es cierto que a primera vista podríamos decir que Acosada (1993), El especialista (1994) o Instinto básico 2 (2006) son incluso peores. Y tampoco estaríamos equivocados. Sin embargo, la diferencia es que en ellas volvía a explotar su etiqueta de símbolo sexual hasta el hartazgo. No arriesgaba, no hacía nada diferente. La baja calidad argumental de sus historias era evidente en el momento que su personaje se convertía en objeto de deseo. Sabíamos que no serían joyas cinematográficas incluso antes de verlas, pero Rápida y mortal era su posibilidad de romper con aquellas cadenas. Y cuando una película va hilada con la decepción del público, mal vamos.

Aunque haya declinado con el tiempo, el western siempre tuvo un público fiel y aquí podrían haber conseguido dejar huella al imponer el giro femenino. Pero Sharon no pudo con las tácticas aprendidas. Viéndola en el filme parece tomárselo muy en serio (mientras Raimi se lo pasa pipa como apunté más arriba), pero resulta imposible ver sus miradas seductoras y posados de revista ante la cámara entre tiros y pistolas y no sentir un poco de repelús. El contar con tres elementos tan atractivos como Sam Raimi, western y una mujer como protagonista podían haber dado como resultado una película interesante e infalible. Recuerdo la expectación que había alrededor del estreno en 1995 dado el interés que generaba la actriz por entonces, pero también recuerdo la decepción generalizada al salir del cine. Y por eso, si hablamos de proyectos con intenciones de blockbuster, sin dudas Rápida y mortal fue la peor de todas.

Y viendo la implicación que Sharon Stone aportó al proyecto, llegando a pagar de su bolsillo el salario de un compañero, el fracaso debe haber dolido por partida doble. 

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