El peligro tras las últimas decisiones que se han tomado en Telemadrid

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Por Lucas Ferreira.- Parecía que este medio de comunicación público ya no iba a sorprendernos más tras los cambios en su equipo directivo y en su línea editorial, pero resulta que estábamos equivocados.

El nombramiento de José Antonio Sánchez el pasado 13 de julio como administrador único de Radio Televisión Madrid era doblemente temporal. Por un lado, se trata de un cargo teóricamente interino hasta que la Asamblea de Madrid acuerde quién debe ser el nuevo director o directora del ente, lo que exige que el candidato que se proponga obtenga, al menos, el respaldo de dos tercios del total de los representantes de los madrileños. Algo que por la actual composición política de esta cámara legislativa se prevé imposible.

¿Consecuencia? El carácter indefinido de José Antonio Sánchez como administrador único, lo que le da un poder y control total sobre los contenidos de la parrilla de programación. También sobre la plantilla, decidiendo quién forma parte de ella y quién no, y entre los que siguen, en qué puesto, lo que ha dado pie a muchos cambios en las últimas semanas que, tal y como demuestran los datos, no han sido del gusto de la audiencia (que ha pasado de un 5,5% a jornadas del 3,8%).

Sin embargo, para que José Antonio Sánchez sea administrador único de manera indefinida le falta por pasar un trámite, el de ser aprobado en dicho puesto por la Asamblea de Madrid. Él llegó a este cargo hace dos meses por designación del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Isabel Díaz Ayuso, pero por el momento no ha sido ratificado por la Asamblea. Se espera que esto ocurra el próximo 23 de septiembre en una votación que exige que la decisión tenga el respaldo de la mitad más uno de los 136 diputados. La oposición política ya ha dicho que votará en contra, con lo que la única opción para que el Partido Popular consiga superar el último trámite para certificar su control de Telemadrid pasa porque Vox le de su apoyo para superar la barrera de la mayoría absoluta.

Pero no parece que este sostén esté claro. La agrupación de ultraderecha ha manifestado en un sinfín de ocasiones su posición en contra de Telemadrid, afirmando que esta debiera cerrarse o privatizarse. Así que, por si se vuelven a abstener -como ya hicieron con la reforma de la ley que implicó el cese del anterior director, José Pablo López-, la maquinaria se ha puesto en marcha. En las últimas semanas los estudios de la emisora han recibido en bastantes ocasiones a sus representantes, hasta dos veces a la misma persona en una jornada, tal y como ha denunciado la plataforma de trabajadores “Telemadrid de tod@s”. Movimiento que podría ser interpretado como que Telemadrid está también “a su servicio”.

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Pero por si esto no fuera suficiente y se llegara a dar el caso de que José Antonio Sánchez no fuera ratificado, el Gobierno regional ya ha tomado medidas para que, sea quien sea el titular, Telemadrid siga su dictado. El pasado 8 de septiembre se celebró una Junta General Extraordinaria de Telemadrid en la que se determinó que su Consejo de Administración ha de designar un “administrador suplente” por si, por el motivo que sea, el administrador titular no puede ejercer sus funciones. El sustituto -un puesto que la Ley de Telemadrid, ni siquiera en su reforma, contempla- ha de ser un directivo de la cadena, lo que tras la reestructuración habida garantiza que seguirá la línea de gestión y editorial que están tomando últimamente.

Una manera de evitar un vacío legal que pondría en duda la validez de las decisiones tomadas hasta ahora por el administrador único, como ha sido el despido de buena parte de los directivos y presentadores que se encontró en su primer día. Situación que recuerda a lo que él mismo generó con el ERE que puso en marcha en su anterior etapa en Telemadrid, despidiendo de manera improcedente en 2013 a 861 trabajadores, tal y como sentenció años después el Tribunal Supremo.

Puestos a analizar los movimientos recientes con la creación del puesto de suplente, todo apunta a que tanto con administrador titular como con administrador suplente seguiremos siendo testigos de decisiones poco comprensibles. Por ejemplo, el envío inexplicable de equipos de profesionales al extranjero para cubrir los actos de Isabel Díaz Ayuso. Actos de cosecha profesional, que no eventos de trascendencia política para la Comunidad de Madrid. En este caso se trató de un premio a su gestión de la pandemia llamado 'Llama de la Libertad' que entrega el Instituto Bruno Leoni, un grupo de análisis político italiano de tendencia liberal que ya otorgó este premio en el pasado a figuras como el Nobel de Economía Vernon Smith, el líder opositor venezolano Leopoldo López y el autor premio Nobel Mario Vargas Llosa.

El pasado lunes 13 de septiembre, Telemadrid llegó a interrumpir la retransmisión para dar paso en directo a esta intervención de la Presidenta desde Milán. Un gasto que podría haberse evitado utilizando la señal de cualquier emisora italiana, lo que pone en duda la supuesta intención de que, en su nueva etapa, la televisión madrileña reduzca los costes de su financiación.

De hecho, los números no parecen estar en el planteamiento del ejecutivo, meses atrás vimos como en lugar de utilizar los servicios de Telemadrid para la producción de sus eventos (competencia que tiene asignada por ley), optó por externalizarlos, con el consiguiente coste para el erario público. Una muestra más de la poca consideración que entonces le dedicaba Díaz Ayuso, como cuando se negaba -aunque al final tuvo que acceder- a que Telemadrid fuera la televisión que acogiera el único debate electoral de las últimas elecciones autonómicas madrileñas.

Entre objetivos políticos y económicos, en este caso parece que priman los primeros. Sea como sea, todo indica que en Telemadrid será norma lo que el actual jefe de gabinete de la Presidenta pedía antes de ejercer esta responsabilidad, que ésta deje de actuar como un medio de comunicación objetivo e independiente. Un riesgo tanto para la pluralidad de la opinión pública como, es de temer, la estabilidad y el futuro laboral de los trabajadores de esta cadena.

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