Los peligros y protocolos del uso de armas en los rodajes de Hollywood

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Alec Baldwin se encuentra en el centro de la actualidad informativa a raíz del trágico accidente ocurrido en el set de su nueva película. Según su representante, el actor de 63 años habría disparado un arma de utilería con cartuchos de fogueo derivando en un accidente que se saldó con la vida de la directora de fotografía Halyna Hutchins y heridas en el director Joel Souza, quien habría sido ingresado en un hospital.

De momento se desconocen detalles específicos de lo ocurrido, solo que habría sido alguna especie de error -su representante dijo a la agencia AP que fue un “misfire”, lo que en español se traduciría como “fallo”-. Al parecer, y según el medio local Santa Fe New Mexican, Baldwin ya habría sido interrogado entre lágrimas y la policía tiene abierta la investigación. Sin embargo, resulta inevitable cuestionarse desde casa cómo funcionan este tipo de armas de utilería, qué peligro tienen y cómo es posible que ocurran este tipo de accidentes en una industria con tantas lecciones aprendidas. 

Para empezar, hagamos un ejercicio de memoria colectiva. ¿Cuántas veces has visto a la semana disparos en una serie o película? ¿Decenas? Multiplícalo por toda tu vida y tenemos cientos de secuencias que nos vienen instantáneamente a la cabeza. Películas de acción, ciencia ficción, dramas violentos, thrillers… clásicos de Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, la saga Fast & Furious, las entregas de John Wick, las temporadas de Narcos. Mismísimamente el último fenómeno de Netflix, El juego del calamar, donde somos testigos de asesinatos a sangre fría con armas prácticamente en cada uno de sus capítulos.

Con esto quiero decir que la acción con armas es una constante en nuestra historia como espectador. Y por lo tanto en la industria del cine. Y para que una secuencia con un tiroteo tenga credibilidad, mientras más cercano sea el plano, más necesita de realismo para convencer al ojo crítico del espectador. Es más, hace unas cuantas décadas, Hollywood utilizaba balas reales para conseguir el efecto deseado ante la cámara. Si bien ya existían las balas de fogueo, cuando querían simular un disparo contra una ventana, una pared o una escena de artillería en una película bélica, pues recurrían a un disparo con una bala real. Por ejemplo, todos los cañones que disparaban en la polémica El nacimiento de una nación de 1915 -la infame película que bañaba de elogios al KKK- eran reales. O The Captive de Cecil B. DeMille, quien estaba convencido que una secuencia se vería mejor si los soldados derribaban una pared con balas reales y luego, al entrar, seguían la secuencia con balas de fogueo. Pero alguien olvidó cambiar todos los cartuchos y uno de los actores resultó fatalmente herido con un disparo en la cabeza (Cracked). 

Pero la industria se fue adaptando a la seguridad y actualmente suele contar con varios tipos de armamento diferente. Por ejemplo, las pistolas, metralletas, revólveres, etc. de goma que evidentemente ni hacen ruido ni disparan, pero sirven para rellenar secuencias cuando un personaje lleva un arma en la mano, en un cinturón o simplemente la escena requiere de un arma pero sin apretar el gatillo y lejos del plano principal (dado que suelen ser muy obvias).

Luego están las réplicas, armas de apariencia real o incluso sin función interna, que sirven para dar veracidad a un plano sin disparos en acción. Así como una técnica más moderna que son las armas hechas específicamente para cada producción con lo que se conoce como “zero blank” (cartucho cero). Estos cartuchos disparan el casquillo pero no sale nada más. Es decir, según el especialista y diseñador de armas para el cine, Mike Tristano (Cracked) es un cartucho sin potencia y hay menos posibilidades de que alguien resulte herido. Además, también existen armas que solo generan la luz del disparo pero el cañón está totalmente tapado. 

Y luego están las armas con cartuchos de fogueo (conocidas como ‘blanks’) que no son otra cosa que armas capaces de disparar y hacer el mismo ruido, solo que los cartuchos están diseñados para que no lleven la punta metálica de una bala normal. Se suelen utilizar cuando la escena necesita disparos que suenen y parezcan reales. Es decir, en la gran mayoría (por no decir todas) las secuencias de disparos que has visto en tu vida. Estos cartuchos de fogueo son los que se habrían utilizado en el accidente de Alec Baldwin.

Dichos cartuchos parecen una bala normal pero no lo son porque carecen de proyectil. Es decir, es un cartucho como cualquiera con los tres elementos que lo componen -el casquillo, el fulminante y la pólvora- pero sin la punta (proyectil). A veces suelen colocar algodón o papel donde iría el proyectil. Al tratarse de un cartucho idéntico a uno normal, produce el mismo ruido y efecto pero al no tener proyectil, pierde rápidamente energía cinética, siendo incapaz de infligir daño a larga distancia.

En el caso de la industria del cine, las armas que suelen utilizar están diseñadas para únicamente ser recargadas con cartuchos de fogueo, evitando así el error de cargarlas con cartuchos reales. Sin embargo, esto no significa que no sean peligrosos. Sobre todo cuando se disparan a corta distancia, tanto por las heridas que pueden provocar como por el fogonazo del disparo. Así lo explicó un especialista llamado John Bowring a un medio australiano en 2017, asegurando que los profesionales como él jamás considerarían las armas o cartuchos de fogueo seguras y no peligrosas. “Es lo primero que enseñamos a la gente, que estas cosas son peligrosas y usadas incorrectamente pueden matarte”.

Fue el caso de la muerte de Brandon Lee durante el rodaje de El cuervo, cuando un revólver tenía una bala real atascada en el cañón, expulsándola tras un disparo de fogueo. O Jon-Erik Hexum, una joven promesa de los 80 que murió tras dispararse en la cabeza al jugar a la ruleta rusa con un arma de este tipo en el descanso de un rodaje. O el doble de riesgo Johann Ofner que murió en 2017 cuando filmaba un videoclip en Australia. Y también, ahora, Halyna Hutchins.

Como apuntaba al principio, todavía se desconocen los detalles del accidente. Si sucedió durante el rodaje de una escena o un ensayo, si fue un error de mal cálculo o una tragedia con una explicación completamente accidentada. De todos modos, resulta difícil comprender cómo pudo haber ocurrido cuando la industria cuenta con protocolos de seguridad alrededor del uso de armas. Y que funcionan, o no tendríamos tantas escenas de acción libres de accidentes fatales almacenadas en la memoria.

Por ejemplo, la gran mayoría de producciones suele tener un “Maestro de Armas” que gestiona y controla el uso del armamento en el set, incluso suele entrenar a los actores; así como dobles de riesgo entrenados en el uso seguro. El Maestro de Armas debe cumplir diferentes protocolos de seguridad, como llevar las armas que utilizarán en la jornada al primer asistente del director, mostrándole cada una completamente vacía y debe anunciar la presencia de armas cuando entra en el set. Luego se presentan las armas o el arma al actor o actores en la secuencia. En el caso de requerir una escena con disparos, el especialista observará cada ensayo para pulir dudas, preocupaciones y necesidades antes de filmar. (Backstage)

En el caso de Alec Baldwin y el fatal accidente ocurrido en el set de este western titulado Rust, todavía no se han producido arrestos ni presentado cargos. Según informa Variety, los detectives se encuentran realizando entrevistas pertinentes con testigos.

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