Penélope Cruz, Antonio Banderas y su 'Competencia oficial'

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Penélope Cruz y Antonio Banderas en Nueva York, junio de 2022. (Josefina Santos/The New York Times)
Penélope Cruz y Antonio Banderas en Nueva York, junio de 2022. (Josefina Santos/The New York Times)

Que las celebridades internacionales Penélope Cruz y Antonio Banderas nunca hubieran pasado más de dos minutos juntos en la pantalla grande es una verdad sorprendente.

Ambos tuvieron un breve cameo juntos en “Los amantes pasajeros” (2013) de Pedro Almodóvar y aunque los dos aparecen en la película “Dolor y gloria” (2019), del mismo director, sus personajes habitaron diferentes periodos y, por lo tanto, no compartieron escenas.

Eso cambió con “Competencia oficial”, ahora en cines, una sátira mordaz sobre la industria del cine y el proceso creativo que fue dirigida por los argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn.

Cruz, de 48 años, interpreta a Lola Cuevas, la cineasta excéntrica y de cabello rizado, mientras que Banderas, de 61 años, es Félix Rivero, un actor vacuo, egocéntrico y rival de Iván Torres (Oscar Martínez), quien parece modesto pero comprometido. Mientras los tres ensayan para la película de Cuevas, sus motivaciones egoístas y sin escrúpulos salen a la superficie.

Juntos en una videollamada desde Nueva York, donde asistieron al estreno de la película en Estados Unidos en el Festival de Tribeca, los actores españoles hablaron sobre sus papeles contradictorios y lo que piensan sobre los premios. A continuación, los fragmentos editados de la conversación.

P: ¿Hubo otros proyectos en los que habían planeado trabajar juntos que no se llevaron a cabo debido a sus distintos calendarios u otros percances?

CRUZ: No. Eso es lo más extraño. No ha habido proyectos que a los dos nos ofrecieran y que uno pudiera hacer y el otro no. Pedro [Almodóvar] a veces nos cuenta sus ideas de cosas que le gustaría hacer con nosotros. Se burla de nosotros cuando menciona la posibilidad de hacer una nueva versión de “Matrimonio a la italiana”. Nos encantaría hacer eso con él, pero nunca sabemos si solo está bromeando o si es una realidad posible.

Penélope Cruz y Antonio Banderas en Nueva York, junio de 2022. (Josefina Santos/The New York Times)
Penélope Cruz y Antonio Banderas en Nueva York, junio de 2022. (Josefina Santos/The New York Times)

P: Antonio, entre Félix, obsesionado con la fama, e Iván, condescendiente, ¿quién preferirías ser?

BANDERAS: Félix es arrogante y frívolo, pero también inteligente. Si tuviera que elegir ser uno de los dos actores de la película, probablemente elegiría a Félix. Iván es astuto y pretende tener esa ideología purista sobre el arte, pero en cuanto te distraigas, podría robarte la cartera. Es un personaje peligroso. Cuando Iván finge recibir un premio frente al espejo, representa cómo las personas, en la industria del cine pero más aún en la política, pueden convertirse en eso mismo que critican.

P: ¿Alguna vez en tu carrera te has encontrado con alguien que se parezca a Lola y sus tácticas?

BANDERAS: Las artes, y la industria del cine en particular, son un mundo subjetivo donde hay muchos impostores. Es fácil esconderse detrás de la subjetividad del campo. Por ejemplo, en las grandes escuelas de actuación como el método de Stanislavski o Stella Adler, las técnicas que ayudan a los actores a actuar provienen de décadas de pruebas. Pero hay muchos estafadores que intentan procesos extraordinariamente extraños y te dicen que la verdad sobre la actuación está detrás de las enseñanzas que están vendiendo. Y hay individuos ingenuos que lo creen.

P: Penélope, ¿a quién canalizabas o imitabas en tu interpretación de la caprichosa Lola?

CRUZ: No puedo decir sus nombres, pero me inspiré en algunas personas, aunque no todas son de la industria del cine y no todas son mujeres. Los directores y yo habíamos visto muchas entrevistas en video de estas personas para tomar notas de las cosas escandalosas que dirían [risas]. Creé un personaje compuesto de partes, así como el monstruo de Frankenstein, basado en ellos y en lo que todos compartimos sobre las cosas más extrañas que nos pasaron en un plató.

P: En una escena, Lola tortura a sus actores al destruir sus preciados trofeos. ¿Qué opinas sobre la importancia de los premios en relación con esa escena?

CRUZ: Me la pasé bien con esa escena. Pero, dado que algunos de ellos eran nuestros premios reales, no quería volverme loca y romperlos de verdad por accidente, porque hemos trabajado duro para conseguirlos. Tienen valor, y uno debe estar agradecido por ellos.

BANDERAS: Pero si lo pensamos bien, el trofeo es la materialización de algo que ya te otorgaron. Lo que significa que, si ganas un Oscar, puedes ponerlo en tu casa de campo o en la copa de un árbol o perderlo, pero el hecho de que te dieron el Oscar quedará registrado en la historia del cine. Nuestro apego a la materialización de un momento es extraordinario, y lo que hace Lola es quizás una de las escenas más coherentes de la película al decir: “¡Sepárate, hombre! Eso es simbólico. Incluso si destruyo esto, ya eres el ganador de lo que sea.” Es gracioso cuánto amamos las medallas y las cosas brillantes.

CRUZ: No creo que Lola lo analice así, Antonio. Destruye sus propios premios, pero al mismo tiempo es capaz de volver a rodar toda la película solo con Félix interpretando a ambos personajes. Ella sabe exactamente lo que le pasó a Iván. Pero ella no hace preguntas porque no quiere saber la verdad. Lo único que le importa es hacer avanzar su película. Ella seguirá preocupándose por los premios más que cualquier otra cosa en su vida.

P: ¿Guardas tus premios en un lugar especial?

CRUZ: No, solo en casa. Pero cuando acababa de ganar el Oscar, me lo llevé a la playa conmigo unos días.

BANDERAS: Para que se bronceara [risas].

© 2022 The New York Times Company

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