Las penas son de nosotros

·2  min de lectura
Una mala consejera sería sentir culpa por autorizarse a hacer otra cosa que no sea pensar en dicha problemática. Para todo el grupo es saludable que cada miembro del grupo se reserve espacios personales, ya sea de trabajo o de esparcimiento
Freepik

¿Cómo se hace para continuar atendiendo las cosas propias, trabajar, disfrutar, ocuparnos de nuestros asuntos, cuando alrededor nuestro, los que queremos sufren? Iba a escribir sobre otra cosa esta semana, pero el dolor se impuso y voy a intentar exorcizarlo en forma de texto preguntándole a los que pueden ayudarnos a atravesarlo.

Intentar hacer foco, avanzar en un trabajo o disfrutar del ocio cuando nuestros afectos sufren problemas de salud física y/o mental puede ser paralizante. Sin embargo, hay modos en los que podemos estar cerca sin que la ansiedad nos gobierne. Juan Eduardo Tesone, psiquiatra de la Universidad de París XII, doctor en psicología y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explica que no existen vínculos aconflictivos. “La coexistencia con situaciones dolorosas por la convivencia con seres queridos que padecen conflictos psíquicos y/ o somáticos que requieren de una atención permanente, suele ser fuente de sufrimiento y preocupación. No es un aporte a la salud mental del grupo que toda la vida familiar gire en torno a dicha problemática. Más allá que cada miembro de la familia se sienta concernido en mayor o menor medida, no es recomendable quedarse paralizado alrededor de la problemática, como si fuera el eje de la existencia grupal”. describe.

Para Tesone, una cosa es ocuparse e intentar, con ayuda profesional, sobrellevar y mejorar el cuadro, otra cosa es dejar la vida entre paréntesis, como si todo tuviese que quedar supeditado a dicha problemática en un presente continuo. “No es conducente para nadie. Una mala consejera sería sentir culpa por autorizarse a hacer otra cosa que no sea pensar en dicha problemática. Para todo el grupo es saludable que cada miembro del grupo se reserve espacios personales, ya sea de trabajo o de esparcimiento”, aconseja. Tesone habla de una disociación útil que no deja que las dificultades existentes invadan todo el psiquismo. “La capacidad creativa, como escribir, escuchar música, la espiritualidad o cualquier actividad que nutra el alma, suelen ser excelentes recursos para evitar la rumiación circular de los conflictos”.

Sobre esta rumiación que genera ansiedad y parálisis Miguel Espeche, psicoanalista especialista en vínculos, coordinador del programa de Salud Mental del Hospital Pirovano, diferencia lo que sería revisitar un pensamiento de rumiarlo. “Una vez que ese chequeo positivo en busca de detalles fue realizado, lo demás es temor y angustia. Se aconseja no tanto luchar contra la rumiación, sino generar acciones entusiastas, focalizar en acciones que sean atrapantes en un sentido positivo. El entusiasmo con el día a día regula la energía de una manera eficaz”, dice. La confrontación con la desesperanza más profunda, es a menudo el paso previo a una renovada energía de vivir. Tesone cierra retomando a Nietzsche, con una propuesta esperanzadora: “Es preciso tener caos dentro de sí para dar a luz una estrella danzarina”.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.