La piel de nopal existe y es una creación vegana (y muy mexicana) en la industria de la moda

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Plástico es plástico: el engaño detrás de las bolsas “biodegradables”Hay un chiste muy mexicano que se refiere a cómo investigadoras que analizan las propiedades del nopal siempre le encuentran una nueva función: alimentos, medicamentos, restauración medioambiental. No es un hecho risible, es una respuesta -también muy mexicana- al constante asombro que provoca la larguísima lista de propiedades.

Ahora se suma un nuevo descubrimiento: la capacidad de hacer piel vegana a partir de sus fibras y proteínas, que no solo es mucho más amable con el medio ambiente, sino que gracias a esta cactácea, tan abundante y tan noble, se puede crear una nueva cadena de valor que beneficie desde la tierra en la que se cosecha y sus agricultores, hasta la industria de la moda que, hay que decirlo, es una de las más contaminantes del planeta.

(Getty Creative)
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La investigación que llevó a la creación de piel de nopal la lideraron Adrián López Velarde y Marte Cázarez, que estudiaron de todo… menos química, agronomía o alguna ingeniería que les marcara el camino hacia su descubrimiento.

Adrián es de Aguascalientes y estudió Política y Economía, mientras que Marte, originario de Culiacán, Sinaloa, estudió Negocios Internacionales. Estos amigos, ahora socios, se conocieron trabajando en Taiwán, China, y ahora viven en Guadalajara, Jalisco.

De China a Jalisco: el camino a la piel de nopal

Adrián y Marte trabajaban en la industria automotriz y en la de la moda. Gracias a sus empleos vieron muy de cerca cómo son los procesos de obtención de pieles, tanto de animales como de poliuretanos, y cómo la cadena de valor es poco transparente en el proceso de obtención de cada material.

Ambos sabían que podía haber una forma distinta de trabajar, así que ahorraron lo más posible y luego renunciaron a sus trabajos.

La idea inicial era crear, en conjunto, una firma de moda que trabajara con materiales sostenibles. Oh, sorpresa, en realidad hay pocos en el mercado y todavía suelen ser costosos.

“La idea evolucionó y decidimos crear nuestro propio material ya sabiendo cuáles eran las características de calidad o desempeño que estos materiales necesitan para ser comercialmente aceptables”, explica Adrián López Velarde en entrevista para Animal MX.

La chamba de investigación tuvo un largo y complejo proceso. Usaron sus ahorros, pidieron prestado entre familiares y amigos, tocaron puertas de ingenieros químicos e ingenieros agrónomos para que le entraran.

El dinero no abundaba, pero acordaron que si lograban dar con el material adecuado y el proyecto lograba despegar, quienes se animaran a entrarle formarían parte del mismo y de la cadena de valor.

“Algunos de plano nos dijeron que estábamos locos”, dice Adrián.

La investigación se extendió por dos años de experimentación, de prueba y error, de muchos fracasos, de jugar con procesos de extracción de fibras y proteínas, de conocer el comportamiento de las plantas.

“Al principio todas nuestras ideas e intentos fracasaban, no podíamos lograr hacer un producto que tuviera características estéticas o de desempeño técnicas-mecánicas que pudieran ser consideradas una alternativa a la piel”, recuerda Adrián.

Pero lo lograron. Adrián, Marte y los campesinos, ingenieros e investigadores involucrados lograron crear una piel de nopal.

Adrián López Velarde y Marte Cázarez son fundadores de Desserto. (Foto: Cortesía Desserto)
Adrián López Velarde y Marte Cázarez son fundadores de Desserto. (Foto: Cortesía Desserto)

Piel de nopal: muy mexicana y sostenible

El nopal con el que dieron en el clavo es de la especie opuntia ficus-indica, algunas personas lo conocen como nopal de castilla, y es nativa de la región centro norte del país, que incluye Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas.

El resultado de la investigación dio una mezcla orgánica de un color verdoso que incluye proteínas y fibras de la planta con la que se forma una biorresina, una especie de pasta con la que pueden trabajar.

El color se lo da la clorofila de la cactácea, pero puede cambiar con pigmentos orgánicos y dar casi cualquier color.

“Esta planta no sólo es más compatible en procesos, sino que también es sostenible: crece muy rápido, no necesita irrigación, no necesita herbicidas, no necesita pesticidas, y es típica nativa de México, eso era muy importante también porque no se trata de hacer sólo un producto a partir de plantas, sino que estas plantas sean con un sistema de cultivo sostenible y que no impacte”, explica Adrián López.

La fibra del nopal es verdosa y se convierte en una biomasa para crear piel vegana. (Foto: Cortesía Desserto)
La fibra del nopal es verdosa y se convierte en una biomasa para crear piel vegana. (Foto: Cortesía Desserto)

Teniendo la piel de nopal, en octubre de 2019 nació Desserto, la marca fundada junto con Marte, y son únicamente proveedores para la industria de la moda.

En año y medio ya han logrado colaboraciones con empresas internacionales como H&M, Fossil y Karl Lagerfeld, entre otras. “Es un material muy suave, con un cuerpo muy similar a la de la piel animal y muy resistente; se ha utilizado para hacer productos como calzado, accesorios, bolsos, chamarras”, dice Adrián.

En año y medio han crecido tanto que 80% de su producción se exporta a Asia y Europa y su planta tiene una capacidad máxima de producción de 500,000 metros lineales por mes (aunque aún no trabajan a esta capacidad).

Además, han ganado distintos premios y reconocimientos:

  • El Innovation Award 2020, que cada año otorga Louis Vuitton – Möet – Hennessy, en la categoría Materiales.

  • Premio de la Sostenibilidad en la Semana de la Moda de Montecarlo, Mónaco.

  • Green Product Award de Alemania, “fuimos la primera empresa mexicana en ganar este premio”.

  • PETA les reconoció como Compassionate Business Award 2020.

¿Por qué es importante crear opciones distintas a la piel de animal?

La palabra clave es: contaminación.

Como mencionamos en un inicio, la industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta, de hecho, es la responsable del 10% de los gases de efecto invernadero emitidos anualmente a nivel mundial.

Y la industria alrededor de productos de piel es una piedrita en el zapato: se utilizan químicos, solventes y alcoholes que, aun con tecnología especializada, son difíciles de separar; eso sin mencionar las grandes cantidades de agua que se requieren a lo largo del proceso.

Casi toda la preocupación alrededor de las curtidurías son los olores que despiden y la contaminación del agua que generan los vertidos que no son debidamente tratados.

Aunque existe una regulación gubernamental para que los desechos no sean expulsados por el desagüe, aún representan un problema serio de contaminación de mantos freáticos, contaminación del suelo e incluso envenenamiento químico.

Por ejemplo, según explica la diseñadora argentina Sofía Goyeneche, de la Universidad de Palermo, Argentina, para quitar todo el pelo de la piel del animal se requieren grandes cantidades de agua, además de que se utilizan químicos como hidróxido de calcio, hidróxido de sodio, sulfuro de sodio y alcoholes.

El siguiente proceso es curtir la piel, es decir, tratarla con químicos que detengan el proceso de descomposición y la mantengan estable y, para esto, aún se utiliza el cromo, un químico altamente tóxico que puede ser cancerígeno.

“Incluso en las tenerías más sofisticadas, con la tecnología actual es imposible rescatar todos los contaminantes que se emiten en los procesos de curtido”, dice Adrián López Velarde, de Desserto. “No nada más impactan al medio ambiente, también a las personas que están manipulándolas. Desafortunadamente esta industria todavía tiene muchísimo camino por recorrer para cambiar las cosas”.

Piel vegana de nopal. (Foto: Cortesía Desserto)
Piel vegana de nopal. (Foto: Cortesía Desserto)

No son los únicos: además de piel de nopal, hay piel vegana de piñas y hongos

En 2018, Carmen Hinojosa irrumpió la industria de la moda con su marca Piñatex, dedicada a hacer un producto muy similar a la piel de animales, pero con las fibras de las hojas de la piña.

La idea nació cuando ella se encontraba en Filipinas estudiando la industria de la piel y entendió la contaminación que la misma provoca. También notó que ese país, gran productor de piñas, suele desperdiciar toneladas de las hojas del fruto.

Su proceso de investigación la llevó a crear la empresa que vende un producto muy similar a la piel animal, que es flexible y resistente, que vende en España.

En México también existen marcas como Golden Ponies, empresa fundada en 2008 en Guadalajara, que se dedica al slow fashion de zapatos, ropa y accesorios de materiales veganos.

Otra marca mexicana es Ohja, que hace productos de piel vegana hecha con una mezcla de poliuretano y algodón, y en sus procesos de fabricación han logrado darle una apariencia y durabilidad muy similares a las de la piel de animal.

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