‘Luca’ es fantasía, pero está inspirada en la realidad

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Desde que Luca se estrenó en Disney+ el pasado 18 de junio, la nueva entrega de Pixar ha conquistado a miles de espectadores de todas las edades y va camino de convertirse en una de las películas del verano. Con una propuesta más ligera que el anterior film del estudio, Soul, la cinta dirigida por Enrico Casarosa ha encandilado precisamente por eso, por su sencillez, su frescura y la ternura que desprende en cada plano.

La película sigue a dos criaturas marinas que se transforman en humanos al subir a la superficie y exploran el mundo ocultando su verdadera naturaleza, pero detrás de esta premisa fantástica hay mucho de realidad. Concretamente la del propio director, que se inspiró en sus experiencias de la infancia para crear a sus personajes y su bonita historia de amistad y descubrimiento. Quizá por eso tantas personas han conectado con Luca, porque su motor principal es la nostalgia por esos días en los que todo era una aventura y un nuevo amigo se convertía en tu mundo.

Alberto y Luca (© 2020 Disney/Pixar. All Rights Reserved.)
Alberto y Luca (© 2020 Disney/Pixar. All Rights Reserved.)

Después de la experiencia existencialista de Soul, con la que Pixar ganó su Oscar número 11 a Mejor Película de Animación, el estudio de Emeryville nos propone un viaje a La Riviera italiana para vivir un verano inolvidable junto a dos niños en pleno inicio de su búsqueda en el mundo. Lejos de la ambición conceptual de películas como Del revés, Coco o Soul, Luca se construye como una historia clásica de paso de la infancia a la edad adulta, y funciona perfectamente como tal, aportando un soplo de aire fresco y una preciosa válvula de escape cinematográfica en este verano en el que todavía seguimos condicionados por la pandemia.

Aunque Luca se ambienta en un lugar geográfico específico -un pequeño pueblo de la costa italiana- y representa detalladamente la cultura de su país, cualquiera puede conectar con ella a nivel personal y verse reflejado en las experiencias de Luca y Alberto. Y esto se debe a dos razones principales. En primer lugar porque narra un relato universal sobre la importancia de las personas que conocemos en la infancia, sobre sentirse diferente y atreverse a salir de la zona de confort. Y en segundo lugar, porque proviene de la realidad, de la experiencia como niño de su director en Italia.

El verano de Luca, con sus paseos en bici bajo el sol, sus días de helados y pasta, sus noches al aire libre mirando las estrellas y sus juegos en las calles del pueblo, es el verano de muchos de nosotros, y por supuesto, el de Enrico Casarosa -realizador del cortometraje de 2012, que aquí debuta en el largometraje. El cineasta italiano residente en Estados Unidos nació en Génova, y esa bellísima localidad italiana es la principal inspiración detrás del universo nostálgico y estival de Luca.

Casarosa ha contado en numerosas ocasiones que la película se basa en su vida y en ella podemos encontrar muchos elementos de su propia experiencia como niño. Concretamente, en una entrevista con la web Collider, el realizador reconoce que Luca está inspirado en él mismo y Alberto se basa en su mejor amigo de la infancia, e incluso se llama como él. En sus palabras, “Luca es el que más se parece a mí de los dos. Alberto es un gamberro. De hecho, mi mejor amigo se llamaba Alberto, así que le dejamos el nombre”.

En la película, Luca aprende a salir de su cascarón gracias a Alberto, que es un poco mayor y más experimentado que él, aunque también tiene sus propios miedos e inseguridades, motivados principalmente por el abandono de su padre. La amistad entre los protagonistas nace directamente de lo que Enrico vivió con su amigo Alberto cuando eran niños. “Era una amistad maravillosa. Estábamos muy unidos”, rememora el director, “Nos encontramos cuando teníamos unos 11 o 12 años, justo en ese momento en el que te intentas separar de tu familia para buscarte a ti mismo”.

El espíritu de libertad y aventura que define al Alberto de la película también refleja la personalidad del Alberto real. Como explica Casarosa, “Tenía libertad total, era apasionado y con él siempre había algo nuevo cada día, así que me ayudó a salirme de mi zona de confort. Éramos muy diferentes. En el film, Luca es un niño tímido y asustadizo que descubre gracias a Alberto (y también a Giulia, la niña del pueblo que se hace amiga del dúo) el mundo más allá de los confines que sus padres han delimitado a su alrededor. Y el Alberto real desempeñó el mismo papel para el director.

'Luca' (© 2021 Disney/Pixar. All Rights Reserved.)
'Luca' (© 2021 Disney/Pixar. All Rights Reserved.)

En otra entrevista, para la publicación de Disney D23, Casarosa continúa con los paralelismos entre los personajes y la realidad: “Yo estaba muy sobreprotegido, era un poco reservado y tímido, y él era un gamberro. Su familia no estaba muy presente, podía hacer lo que quisiera. Era la amistad perfecta para ayudarme a salir de mi burbuja y crecer.

Y como Luca y Alberto, o Enrico y Alberto, son muchos los espectadores adultos que vivieron algo parecido y han protagonizado un viaje de regresión a la infancia viendo la película. Casarosa lo descubrió durante la producción, y más adelante a través de las reacciones en Internet de fans que se han visto a sí mismos en ella. Ha sido maravilloso descubrir cuántas personas han tenido ese tipo de experiencia, averiguar quién eras comparado con tu mejor amigo. Encontrar los límites. ¿Qué tomas prestado de él? ¿Qué te enseña? Esa es una parte muy importante de la película, su relación y lo que aprenden el uno del otro” (Collider).

Como salta a la vista, la ambientación del film también bebe mucho de la realidad. La historia transcurre en Portorosso, pequeño pueblo ficticio de la costa italiana inspirado en Génova, donde Casarosa pasó su infancia. “Tuve el privilegio de crecer allí”, recuerda, “Éramos de Génova, que es un pueblo de La Riviera, y pasábamos los veranos en la costa. Hay algo maravillosamente nostálgico sobre los veranos de tu juventud, y lo mucho que acontece durante ese tiempo”.

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Aunque Casarosa no creció en los 50 y los 60, decidió ambientar la película en esa época para reforzar aun más su espíritu nostálgico: Los diseños son muy específicamente de los 50 y 60. Hay algo precioso en esos scooters, esos viejos Fiats. La idea era transportar a la gente allí con elementos muy concretos: una gramola, el bar, los diseños de los carteles, los cuadros. Queríamos añadir mucha especificidad y riqueza a la película”.

Como contó a D23, Casarosa nació y creció en Italia, y sigue teniendo familia allí, pero lleva veinte años viviendo en Estados Unidos. Para desarrollar el proyecto, el director volvió a su tierra natal en un viaje de documentación junto al equipo, con el objetivo de absorber la atmósfera y el folclore del lugar y plasmarlo fielmente en la película, una práctica que suele tener lugar con todas las grandes producciones animadas de Disney y Pixar. Los artistas vivieron la experiencia italiana más pura, con Enrico como guía. “Mandaba al equipo artístico con recomendaciones: ‘Prueba esta comida, tienes que nadar aquí’. Era muy importante capturar el espíritu del lugar, la luz, los detalles. Tiene tanta historia”.

Y a todo esto hay que añadir algo más. Los amantes de la animación tradicional habrán detectado otra inspiración -también muy personal- en la película: la obra de Studio Ghibli y Hayao Miyazaki. Casarosa ha reconocido en múltiples ocasiones que, además de apoyarse en el cine de Fellini, Visconti y otros clásicos, el mítico estudio japonés (al que siempre han venerado en Pixar) sirvió como plantilla para inspirar el look de la película, concretamente Porco Rosso (el nombre del pueblo, Portorosso, es un guiño evidente), Ponyo en el acantilado y la serie Conan, el niño del futuro. “Soy un gran fan de Miyazaki, crecí con sus películas”, dijo en otra entrevista reciente con Entertainment Weekly. Y salta a la vista.

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Resumiendo, Luca es un compendio de las experiencias personales de su director y los gustos cinematográficos que lo formaron como persona y cineasta. Saber que la amistad de Luca y Alberto tiene origen en la realidad añade más capas a la historia y la hace más trascendental. Y esa es una de las razones principales por las que el público de todas las edades le ha cogido tanto cariño en tan poco tiempo. Los niños ven en ella una aventura colorista, fresca y divertida a la que volver una y otra vez, mientras los adultos reconocemos en ella esa nostalgia, ese anhelo por un pasado al que también nos gusta regresar de vez en cuando, a través de los recuerdos y gracias al cine.

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