Polémica: Venecia da espacio a Roman Polanski y Nate Parker en el certamen cuando admite una minoría de mujeres cineastas

La Mostra de Venecia arrancó este miércoles 28 de agosto rodeada de polémica. Y no una sola, sino varias. Una de ellas es que el certamen italiano ha dado la espalda a su archienemigo de los festivales (Cannes) al aceptar a Netflix con los brazos abiertos (una práctica que ya se está convirtiendo en costumbre tras el debut de Roma el año pasado). Mientras que la más evidente es la que recae en la escasa presencia de directoras mujeres en su competición oficial en una era de reivindicaciones constantes, y justo cuando parecía que la industria estaba tomando nota. Pero no en Venecia. El Lido sigue siendo para los hombres y casi nadie más. Y de hombres va la otra polémica más fuerte si cabe.

Roman Polanski en una gala en Polonia en 2018 (Agencia: Splash News; Copyrigth : GTRES)

Solo dos mujeres competirán por el León de Oro frente a diecinueve directores: Haifaa al-Mansour (con The perfect candidate) y Shannon Murhy (Babyteeth). Una diferencia abismal si lo comparamos con el pequeño paso que dio el Festival de Cannes este año al, por fin, incluir cuatro largometrajes con directoras al mando contra 14 hombres. O Berlín con siete. Y lo peor del asunto es que han optado por dejar a un lado otras propuestas femeninas que buscan un hueco en el circuito de festivales pero dieron lugar a dos directores acusados de violación en el pasado.

Y es que este año sí que están presentes Roman Polanski y Nate Parker. ¿La excusa? Que el cine y el autor son más importantes que el individuo.

Estamos aquí para ver trabajos de arte, no para juzgar a la persona detrás [...] Creo que siempre deberíamos distinguir entre el artista y el hombre. La historia o el arte están llenos de artistas que fueron asesinos, criminales, tenían un mal comportamiento extremo" dijo como excusa el director del festival, Alberto Barbera, a The Hollywood Reporter. Según él, el problema lo tiene la industria y no el festival mientras subraya que Venecia tendrá más películas dirigidas por directores pero “hay historias de muchas protagonistas femeninas”.

“El único dinosaurio que queda” en el mundo de los festivales, como definió a Venecia la copresidenta de la Red Audiovisual de Mujeres en Suiza, Laura Kaehr, a The Hollywood Reporter, se ha quedado en el tiempo. Evidentemente van a lo suyo, y los avances del movimiento #MeToo y de otros certámenes no son cosa de ellos. Incluso podemos recordar el escándalo que se armó cuando Amazon puso en venta la última película de Woody Allen, Día de lluvia en New York (que A Contracorriente estrenará en España el 4 de octubre) cuando resurgió la acusación de haber abusado de su hija adoptiva. Gran parte de la industria se puso en su contra, con artistas de diferentes rincones perjurando que no volverían a trabajar con él. Pero a cambio, Venecia nos envía el mensaje social de antaño de que no pasa nada. Enterramos el muerto y a otra cosa mariposa.

A sus 86 años, Polanski competirá por el León de Oro con An officer and a spy (Un oficial y un espía), un thriller histórico con un reparto francés de lujo encabezado por Louis Garrel, Jean Dujardin, Emmanuelle Seigner y Mathieu Amalric sobre el recordado juicio antisemita contra Alfred Dreyfus en el año 1894. Se trata de un capitán francés que fue erróneamente condenado por traición y sentenciado a cadena perpetua en Devil’s Island, una colonia penal entre los siglos XIX y XX en Guayana Francesa. Y su caso es el que más ampollas ha generado.

Jean Dujardin y Louis Garrel en An Officer and a Spy (Canal+)

Polanski todavía es prófugo de la justicia estadounidense y tampoco estará presente en el estreno de su película. Si pisa suelo italiano tiene la extradición prácticamente asegurada.

El viudo de Sharon Tate fue acusado de violar a Samantha Geimer en 1977, tres años después de dirigir Chinatown, cuando ella tenía 13 años y él 43 en la casa de Jack Nicholson. Tras declararse inocente en un principio, el director aceptó un acuerdo de culpabilidad por mantener relaciones sexuales ilegales con una menor y lo obligaron a someterse a una evaluación psiquiátrica. Tras 42 días en el centro, presentó el acuerdo que en teoría le daría tiempo servido y libertad condicional. Pero tras oír rumores de que el juez iba a desestimar el acuerdo y sentenciarlo a 50 años (algo que luego confirmó el abogado de la víctima), Polanski huyó a Londres y luego a París. Jamás pudo volver.

Pero Polanski no es el único con un pasado altamente polémico relacionado con una violación, que irónicamente participa en un festival que no consigue la igualdad de géneros en su competición. El otro es Nate Parker, el mismo que arrancó 2016 con las miras puestas en los Oscar pero que en cuestión de meses vio derrumbarse el sueño en un santiamén. Fue con El nacimiento de una nación, un drama antirracista magnífico que conquistó a los críticos y al Festival de Sundance hasta el punto de que los estudios Fox desembolsaron 15 millones de euros para tenerlo en sus filas. La película prometía premios y gloria, hasta que alguien se acordó de su pasado. En 1999, una mujer lo acusó a él y su compañero de habitación de universidad de haberla violado mientras estaba intoxicada e inconsciente. Las autoridades locales grabaron una conversación entre ella y Parker en donde él le confirmaba que los dos habían mantenido relaciones sexuales con ella, e incluso los acusó de acosarla en el campus después de presentar los cargos.

Parker fue declarado no culpable y su amigo fue condenado a cumplir una condena en prisión de entre 2 y 4 años en 2001, pero la sentencia fue revocada años más tarde y la víctima se suicidó en abril de 2012.

El escándalo tomó el protagonismo y la película que también retrataba una violación, quedó a un lado. Parker incluso mantuvo su inocencia, pero admitió en una entrevista a 60 Minutes que había hecho algo moralmente erróneo. Y ahora, tres años después, reaparece en la luz pública con otra oda, en este caso contra la discriminación, sobre un marine retirado que sale en busca de venganza cuando el policía que mata a su hijo es declarado inocente sin pasar por un juicio.

Curiosamente ambas películas hablan de condenas erróneas, inocencias no probadas, falta de justicia y venganza. ¿indirectas de lo más directas?

La polémica está más que servida, y eso que la Mostra recién comienza. Pero ellos parecen estar en su propio mundo. Con menos mujeres en competición y como nueva cuna de lo mejorcito de Hollywood, Venecia está cambiando. Convertida en la verdadera antesala a los Oscar (los Globos de Oro ya pueden ir temblando) tras dar el pistoletazo de salida a La La Land, La forma del agua o Roma, Venecia va a la suya y quizás las polémicas le ayuden a ser noticia.

¿La última? Que su presidenta del jurado, la cineasta argentina Lucrecia Martel, ha contradicho al certamen. No irá a la proyección de la película de Polanski (adiós premio) porque ella dice que “no separa al hombre de la obra” como hacen los seleccionadores de la Mostra. “Su presencia [en el programa] me resultó muy incómoda”.

Todavía nos quedan 10 días de certamen y polémica. Esto recién comienza.

Para seguir leyendo:

Dr. Feelgood, el médico de las estrellas que inyectaba drogas adictivas sin que ellas lo supieran

Hedy Lamarr, el genio de Hollywood que fue víctima de la industria y su belleza

Clara Bow, el primer icono feminista del cine que fue olvidado por Hollywood

Judy Garland, la gran víctima de las presiones de Hollywood