La policía ha acudido a casa de Enrique y Meghan en nueve ocasiones en menos de un año

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La nueva vida de los duques de Sussex en California no ha terminado de proporcionarles la tranquilidad y privacidad que tanto pesaron en su decisión de abandonar sus respectivos puestos como miembros en activo de la monarquía británica, ya que al escrutinio mediático se han sumado también los quebraderos de cabeza por su seguridad.
Según los documentos oficiales del departamento del sheriff de Santa Barbara, que se han hecho públicos ahora, los agentes han respondido a nueves llamadas realizadas desde el hogar de Enrique y Meghan en Montecito en el mismo número de meses por diversos motivos, que van desde la activación del sistema de alarmas instalado en la propiedad a la posibilidad de que se hubiera cometido algún delito. Tan solo en el mes de julio del año pasado se solicitó su presencia en cuatro ocasiones diferentes y siempre a altas horas de la madrugada.
Uno de los mayores sustos que se ha llevado el matrimonio en los últimos tiempos tuvo lugar el 24 de diciembre de 2020, cuando alertó de la posible presencia de un intruso. La policía regresó a su hogar el 26 de diciembre, dos días más tarde, por un delito contra la propiedad y se procedió al arresto por allanamiento de morada de un hombre de 37 años que fue puesto en libertad más tarde.
La última ocasión en que Enrique y Meghan recurrieron a las autoridades fue el pasado 16 de febrero, unas semanas antes de la emisión de su polémica entrevista con Oprah, porque había saltado una alarma en su casa.
A lo largo de la conversación con la famosa presentadora, el nieto de Isabel II confesó que estaba costeando de su propio bolsillo el dispositivo de seguridad que les protege tanto a él como a su esposa y a su hijo porque la familia real británica había retirado para su sorpresa a los escoltas a los que habían tenido derecho hasta entonces como royals cuando decidió renunciar a su rol institucional.