Por qué con la edad nos cuesta más bajar de peso

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La mayoría de nosotros notamos que, con los años, se nos hace más difícil perder peso. Antes, a lo mejor, una semana de restringir carbohidratos, comer más frutas y verduras y hacer ejercicio, bastaban para descender unos kilos.

Pero hoy el panorama es otro: por más que repitas esos hábitos que solían funcionarte, la báscula marca el mismo peso… Y entonces, es probable que te preguntes: ¿Qué ha pasado conmigo? ¿Qué estoy haciendo mal?

La respuesta es simple y estándar para todos los seres humanos: a medida que envejecemos tendemos a aumentar de 1 a 2 libras (453 a 907 gramos) por año, según una revisión publicada en marzo de 2013 por la Agencia de Investigación y Calidad de la Atención Médica de EEUU.

Y si bien puede que no te parezca mucho, con el tiempo puede conducir a un aumento de peso significativo, según Everyday Health.

Asimismo, la incidencia a la obesidad aumenta a partir de los veintitantos y llega a su pico entre los 40 y los 59. De todas formas, esto no significa que todos los seres humanos tendrán sobrepeso a medida que envejecen, porque el peso corporal está muy influenciado por la composición genética, el nivel de actividad física y la alimentación.

"La genética carga el arma y el estilo de vida aprieta el gatillo", explica en Everyday Health, Craig Primack, médico especialista en medicina para la obesidad. Aún así, a todos nos resulta más difícil mantener o perder peso con cada año que pasa.

Pero, ¿cómo es que la edad influye en nuestro peso?

Para empezar, a partir de los treinta las personas empezamos a perder masa muscular y la reemplazamos por grasa.

"Los músculos consumen más calorías que la grasa, por lo que menos músculo significa un metabolismo más lento y la necesidad de menos calorías", explica en The New York Times, Medha Munshi, geriatra y endocrinóloga del Centro Médico Deaconess Beth Israel en Boston.

Asimismo, los niveles decrecientes de las hormonas sexuales, estrógeno y testosterona, que generalmente comienzan alrededor de los años 50 para las mujeres (con el inicio de la menopausia) y algo más tarde para los hombres, agravan el efecto.

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Como si esto fuese poco, la disminución en la masa muscular suele relantizar el metabolismo, un proceso complejo que convierte las calorías en energía (tener más grasa y menos músculo reduce la quema de calorías). Además, muchas personas se vuelven menos activas con la edad, lo que también suma a que el metabolismo se vuelva más lento.

Y hay más: con la edad ‘pagamos’ por el peso que ganamos o perdimos antes, según aclara la doctora Leslie Cho, cardióloga, en The New York Times.

"Una persona de 60 años que ahora pesa 200 libras (90.71 kilos) pero que pesó 300 (136 kilos), por ejemplo, necesitará muchas menos calorías por día que alguien de la misma edad y tamaño, que nunca tuvo tanto sobrepeso. La pérdida de esas células de grasa engaña al cuerpo para que piense que está muriendo de hambre y necesita aferrarse más a las calorías consumidas. Sin embargo, esa persona debe comer menos para mantener su peso, si se ha excedido tanto años antes", remarca la experta.

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Por último, no podemos dejar de lado un factor muy importante: el cambio de vida. El tiempo que antes tenías para ejercitar o el dinero que destinabas para tus comidas, snacks y suplementos saludables, ahora es probable que te lo hayan arrebatado tus hijos. Por ende, no sorprende que hoy te cueste más bajar de peso que antes de la maternidad.

Si tienes dudas, consulta con un profesional de la salud.