Por qué quitarse las amígdalas no (siempre) es buena idea

En casos severos es necesario eliminar las amígdalas pero un estudio advierte que extirparlas podría provocar enfermedades respiratorias, alérgicas e infecciosas

La mayoría de las operaciones de este tipo se realizan en niños, pero también se pueden practicar en los adultos. No obstante, sacarse las amígdalas en la etapa adulta no es una decisión fácil.(Foto: Doctissimo).

La extirpación de las amígdalas y las adenoides en la infancia aumenta el riesgo a largo plazo de enfermedades respiratorias, alérgicas e infecciosas, según concluyen investigadores que examinaron los efectos a largo plazo de las operaciones. Por eso, los científicos sugieren una nueva evaluación de las alternativas a estas cirugías pediátricas comunes que incluyen la extirpación de las amígdalas (amigdalectomía) para tratar la amigdalitis crónica o las adenoides (adenoidectomía) para tratar las infecciones recurrentes del oído medio.

Las adenoides y las amígdalas están ubicadas estratégicamente en la nariz y la garganta, respectivamente, para actuar como una primera línea de defensa, lo que ayuda a reconocer patógenos en el aire como bacterias y virus, y comienza la respuesta inmune para eliminarlos del cuerpo. Ambas alcanzan su máximo tamaño cuando los niños tienen entre tres y cinco años. Comienzan a encogerse a los siete años y hacia el final de la adolescencia casi no se ven.

En el caso de los niños, las adenoides y las amígdalas se van encogiendo a medida que el niño crece, por lo que las operaciones no siempre son necesarias. Operarse demasiado pronto causaría asma, neumonía e inflamación del oído medio en edades adultas. (Foto: Getty)

En caso de catarro o infección en la garganta, las adenoides y las amígdalas se pueden infectar e inflamar provocando síntomas como nariz tapada o dolor de garganta. También pueden bloquear las vías respiratorias y dificultar la respiración, especialmente cuando uno duerme. Esto puede ocasionar algunos problemas, como infecciones en el oído y una acumulación de líquido en el oído denominada otitis adhesiva (oído “pegajoso”). Dicha afección puede producir dificultades para oír y, por lo tanto, causar retraso en el aprendizaje de los niños. También puede provocar ronquidos o apnea del sueño.

Por eso, la extracción de amígdalas puede ser un tratamiento muy efectivo para los dolores de garganta persistentes y recurrentes. Sin embargo, la operación no siempre es necesaria en el caso de los niños, ya que muchas veces estos problemas desaparecen con el crecimiento.

Ahora un estudio reciente publicado en ‘Journal of the American Medical Association Otolaryngology Head and Neck Surgery’ (JAMA) e iniciado por el programa ‘Copenhagen Evolutionary Medicine– ha analizado los efectos a largo plazo de la extirpación de las amígdalas y adenoides en la infancia, en comparación con los niños que no se habían sometido a las cirugías.

De los casi 1,2 millones de niños observados (desde los 10 a los 30 años), 17.460 tenían adenoidectomías, 11.830 amigdalectomía y 31.377 tenían adenoamigdalectomía, cuando se extraen amígdalas y adenoides. Los niños, por lo demás, estaban sanos. “Calculamos los riesgos de enfermedad dependiendo de si las adenoides, las amígdalas o ambas se eliminaron en los primeros 9 años de vida porque es cuando estos tejidos son más activos en el sistema inmune en desarrollo”, dice Sean Byars, investigador de la Universidad de Melbourne, Australia.

Según los resultados la amigdalectomía casi triplica  el riesgo de enfermedades del tracto respiratorio superior. Estas incluyen asma, influenza, neumonía y trastorno pulmonar obstructivo crónico (EPOC), el término genérico para enfermedades como la bronquitis crónica y el enfisema. El riesgo absoluto (que tiene en cuenta cómo de comunes son estas enfermedades en la comunidad) también subió sustancialmente al 18,61 por ciento.

La extracción de adenoides es un tratamiento efectivo contra las infecciones de oído y el bloqueo nasal que producen las cuando están agrandadas. (Foto: Getty)

Por otro lado, la adenoidectomía duplica el riesgo de EPOC, así como el de enfermedades del tracto respiratorio superior y conjuntivitis. El riesgo absoluto también casi se duplicó para las patologías de las vías respiratorias superiores, pero correspondió a un pequeño aumento de la EPOC, ya que esta es una afección más rara en la comunidad en general.

Tras la adenoamigdalectomía, se encontró que el riesgo relativo para los que tuvieron la operación aumentó de cuatro o cinco veces para la otitis media (inflamación del oído medio) y la sinusitis también mostró un aumento significativo.

“La asociación de la amigdalectomía con la enfermedad respiratoria más adelante en la vida puede, por lo tanto, ser considerable para quienes se han sometido a esta operación”, afirma el profesor Jacobus Boomsma, de la Universidad de Copenhague, Dinamarca.

Estos resultados muestran un mayor riesgo de enfermedades a largo plazo después de la cirugía, por lo que los expertos aconsejan retrasar la extirpación de amígdalas y adenoides si es posible, lo que podría ayudar al desarrollo normal del sistema inmune en la infancia y reducir estos posibles riesgos futuros de enfermedad. “A medida que descubrimos más sobre la función de los tejidos inmunes y las consecuencias de por vida de su eliminación, especialmente durante las edades sensibles cuando el cuerpo se está desarrollando, esperamos que ayude a guiar las decisiones de tratamiento para los padres y los médicos”, concluye Byars.

¿Crees que es peligroso sacarse las amígdalas? ¿Te estás planteando operarte tú? ¿Operarías a tu hijo?

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