Mindfulness: podríamos estar haciéndolo mal

Texto: Maribel Barros

Una de las filosofías chinas que más han permeado a occidente en los últimos años es la práctica del mindfulness. Pero al parecer no lo estamos haciendo del todo bien.

El mindfulness, como lo define el sitio web Pyschology Today, es  “un estado de atención abierta al presente. Cuando estás en atención conciente observas tus pensamientos y sentimientos desde la distancia, sin jugarlos como buenos o malos. En lugar de dejar que la vida pase, el mindfulness significa vivir en el momento y despertar a la experiencia”.

Sin embargo, Michael Putt, historiador de la Universidad de Harvard, asegura que esta interpretación de una filosofía china no es correcta, o al menos no en su totalidad.

Podríamos estar practicando mal el mindfulness. Foto: Thinkstock

En una entrevista para Big Think, Putt comenta que en Estados Unidos, y occidente, la práctica del mindfulness se concentra en aceptar tus emociones, distanciarte de ellas, y no dejar que controlen tu día. Algo como no intentar detener las olas, solo intentar surfear en ellas.

El peligro de un enfoque así es que realmente nos está enseñando a no hacer cambios fundamentales en nuestra vida, y que no nos molesten las cosas tal cual ocurren al solo aceptarlas como son”, afirma.

El propósito en las filosofías asiáticas, y China no es la excepción, es hacer cambios en ti, en tus acciones y en el mundo que te rodea. Es decir, no conformarte con las cosas como son si no te gustan y entrenarte para responder en formas que podrían mejorar las cosas. La práctica de la atención conciente original se acerca más a esta idea de forma activa, y no pasiva, con el mundo para enriquecerte y convertirte en una mejor persona.

“Es decir que es en Estados Unidos donde se ha transformado en un mantra de aceptación”, sentencia Putt.

Esto no quiere decir que la versión del mindfulness que se ha hecho popular sea mala. De hecho varios estudios han demostrado que su práctica sí tienes múltiples beneficios:

  • Reducir el estrés
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Reduce la ansiedad
  • Mejorar la memoria
  • Hacernos más productivos
  • Hacernos mejores padres

Sin embargo sí hay que dejar claro que su práctica original no tenía como propósito nada de esto. Más bien parece que a la receta que todo mundo predica le falta una segunda parte, y una muy importante.

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@travesabarros

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