El prejuicio de los Oscar: los actores guapos y sexys sufren el desprecio de la Academia

Por Teresa Aranguez.- “Y el Oscar es para…”, esta es, sin lugar a duda, una de las frases que todo actor desea escuchar alguna vez en su vida. Muchos tienen el privilegio de hacerse con la preciada estatuilla antes de decir adiós a las tablas. En cambio, otros se quedan con la miel en los labios, a pesar de hacer un trabajo digno. ¿Por qué? Chi lo sá. Carácter, personalidad, suerte, trayectoria y, especialmente, su sex appeal son algunas de las razones que podrían barajarse como posibles enemigos del afamado premio y la Academia de Cine.

Pero si hay un patrón que parece repetirse es el de evitar premiar a los más guapos y guapas de Hollywood. Por supuesto que la definición de belleza la decide cada uno, y es por eso que queremos recalcar que cuando hablamos del rechazo a los ‘bellezones’ en los Oscar nos referimos a esas figuras que suelen aparecer en las listas de los “más sexys” o “más bellas” del celuloide. A excepción de Russell Crowe en sus años mozos (ganó el premio en el 2000), pocos son los que lo han conseguido la estatuilla luciendo su extrema belleza en la gran pantalla.

Jennifer Lopez en una imagen promocional de Estafadoras de Wall Street (Copyright: Metropolitan FilmExport)

Y es eso mismo lo que podría pasarle a Jennifer Lopez, quien a pesar de estar sonando como una de las favoritas a los Oscar 2020, hay quien duda en que la Academia siquiera la reconozca. Su papel de Ramona en su nueva película, Estafadoras de Wall Street (Hustlers), es una estríper con una vida de todo menos fácil, en donde la actriz luce su figura al máximo con coreografías de pole dancing que dejaron un mapa de cardenales en sus piernas. La crítica ha aplaudido su trabajo y desde hace unos días suena como posible candidata a los premios más importantes del cine por primera vez en su carrera. ¿En serio? ¿JLo candidata a un premio de esta categoría? ¿Estará a la altura? Son algunas de las preguntas que muchos se hacen por no tomar en serio su talento interpretativo tras tantos años encasillada en la comedia romántica fácil y convertida en figura musical con un cuerpo de escándalo.

[Jennifer Lopez se emociona al saber que tiene posibilidades a los premios Oscar por primera vez]

Sin embargo, la respuesta llega en forma de otra interrogante. ¿Por qué no? ¿Por qué no podemos creer que una actriz atractiva y sexy pueda ser tomada en serio? Y es con esta pregunta que llegamos a este análisis, recordando a Marilyn Monroe como primer ejemplo, y comprobando que a lo largo de la historia de los Oscar, la organización parece ser reacia a premiar a los guapos de la industria.

Como decíamos, de las primeras en sufrir esta especie de estigma está la inolvidable Marylin. La conocida tentación rubia, que hasta cantó el cumpleaños (y dicen que otras cosas) al que fuera presidente de los Estados Unidos, J. F. Kennedy, conquistó a todos menos al ‘galán dorado’. Ser el mayor símbolo sexual de una era, tener romances tormentosos y posar para la portada de la revista Playboy no le ayudó a escaldar peldaños más serios, y tuvo que conformarse con un Globo de Oro por su indiscutible éxito y adorable interpretación en Con faldas y a lo loco.

(Jordan Strauss; Gtres)

De todos modos, para nuestra sorpresa, hemos descubierto que los hombres de Hollywood son los que más sufren este prejuicio de no tomar en serio a los atractivos y sexys. Y si no que se lo pregunten a Leonardo DiCaprio, que tuvo que esperar casi dos décadas y cinco nominaciones para finalmente poder volver a casa con su amor más difícil de todos. Que si era muy joven, que si era muy guapo, que si sus ideas molestaban a la Academia, en fin, que por unas cosas o por otras, no se comía un rosco. Y eso que el chico puede presumir de tener auténticas joyitas en su currículum: ¿A quién ama Gilbert Grape?, El Lobo de Wall Street, El aviador o Diamante de Sangre (por todas fue nominado). Tuvo que llegar a su vida el mexicano Alejandro González Iñárritu con su película El Renacido para que se obrara el milagro. Aunque quizás ha tenido papeles mejores en su carrera, ya le tocaba.

Pero hay más ejemplos que demuestran la cruzada de la Academia contra los rostros que nos hacen suspirar en pantalla. Por ejemplo, Matthew McConaughey que consiguió ganarlo en 2013 pero con una pequeña trampa: habiendo bajado 20 kilos y luciendo casi irreconocible. Al igual que dos bellezas como Nicole Kidman y Charlize Theron, pero solo después de afearse hasta desaparecer en sus personajes. De todos modos, en el caso del Oscar a mejor actriz podemos encontrar la excepción a la regla, con los nombres de Cate Blanchett, Emma Stone, Jennifer Lawrence, Natalie Portman, Marion Cotillard, Helen Mirren y otras, que sí consiguieron la estatuilla con papeles que no escondían su belleza. Son los hombres los que parecen haber caído en un estereotipo de rechazo más evidente. Como dos guapos y conquistadores natos de Hollywood como Robert Redford y Warren Beatty, que tampoco consiguieron la estatuilla como actor (que sí como director). Y papeles para merecerlo tienen de sobra.

A quien parece que tampoco le llega, al menos por ahora, es el bellezón de la sonrisa perfecta: Michael Fassbender. Este irlandés de 42 años ha sabido demostrar su talento poco a poco y aunque parezca increíble, aún no tuvo su merecido reconocimiento. Por ahora cuenta con dos nominaciones, una por Steve Jobs en 2016 -que le arrebató Leo- y la otra por 12 años de esclavitud en 2014, para muchos una oportunidad de oro ya que bordó el papel de principio a fin. Pero si había un Oscar que sí merecía y por el que ni siquiera estuvo nominado fue Shame, aquel drama sobre un adicto al sexo que muchos dieron como favorito para la ceremonia de 2012 tras dar el pistoletazo de salida a la temporada de premios cuando ganó la Copa Volpi al mejor actor en Venecia.

(Dave Allocca; StarPix©2015)

Y seguimos. El atractivo físico, ya en deterioro, su mente burtoniana (es uno de los actores fetiches de Tim Burton) y su jugueteo con las drogas, el alcohol y las relaciones inestables podrían ser las razones de peso por las que Johnny Depp tampoco fue agraciado con el Oscar. Ha estado nominado tres veces (Piratas del Caribe, Descubriendo Nunca Jamás y Sweeny Todd, el barbero diabólico de la calle fleet), pero nunca sonó la flauta. Talento tiene, y mucho, pero quien nos pusiera la piel de gallina y emocionara hasta las lágrimas con su papel de Eduardo Manostijeras no terminó de convencer a los votantes de la Academia.

Otro que ha sabido ganarse su lugar es Tom Hardy. Este cuarentón británico prometía (y promete), y de hecho estuvo nominado como Mejor Actor de Reparto por El Renacido, algo que le pilló por sorpresa y fue toda una caricia para el ego. Pero poco más. Ni su paso por cintas como Legend, Mad Max: furia en la carretera o Locke le han colocado en el pódium, al menos de momento.

(Reed Saxon; Gtres)

A la hora de analizar el rechazo a premiar a actores que brillan en pantalla tanto por su talento como por su belleza, debemos recordar que quienes eligen a los ganadores son los propios miembros. Es decir, diferentes personalidades de la industria en todas las áreas, incluyendo otros intérpretes ganadores y nominados en el pasado. Entonces, ¿será una cuestión de celos o es pura coincidencia? ¿Será verdad que incluso en Hollywood, donde lo sexy y exhuberante vende, ser atractivo resulta despectivo cuando se trata de destacar con premios y aplausos el talento de un actor?

Sin ir más lejos, muchos actores suelen rechazar la etiqueta de ‘sex-symbol’, recelosos de encasillarse en una figura de la que no puedan desprenderse más adelante; mientras varias actrices que podrían calificarse de guapas y sexys han trabajado duro por ganarse al público con su inteligencia, discursos, diversidad de personajes, carisma y buen humor, como Salma Hayek, Emma Watson, Charlize Theron o Jessica Alba, por nombrar algunas.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Así que guapos y guapas, que no decaigan los ánimos. Además, un Oscar en la estantería no es sinónimo de ser un buen actor. Glenn Close, Ed Harris, Edward Norton, John Travolta, Michelle Pfeiffer, Liam Neeson o Ralph Fiennes, entre otros muchos, tampoco lo lograron pero eso no les quita ser de los mejores actores que nos ha dado el cine. Así que, ¡Oscar se lo pierde!

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