Los Óscar vuelven a castigar a Netflix

Todo parecía ir viento en popa para Netflix. La Academia volvía abrirle sus puertas tras el éxito de Roma con 24 nominaciones a los Óscar de 2020, siendo el estudio con más cantidad de candidaturas del año. La primera vez en la historia que un estudio streaming conseguía esta hazaña. Tenían tres largometrajes potentes en competición, una cinta animada, dos documentales y un corto documental. Pero el resultado parece más bien una bienvenida que no termina de ser con los brazos abiertos.

Historia de un matrimonio (Wilson Webb, Netflix)

El irlandés, la obra maestra de Martin Scorsese, partía con 10 nominaciones. No consiguió ni una estatuilla. Los dos Papas, el magnífico drama sobre la amistad entre el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco durante la transición de sus papados, tenía 3 candidaturas. Tampoco ganó. Historia de un matrimonio, ese precioso ensayo sobre el cambio del amor durante una separación de Noah Baumbach, había conseguido 6 en los apartados más importantes, pero solo se llevó una estatuilla a mejor actriz de reparto para Laura Dern.

Cabe destacar que El irlandés ha sido aplaudida por la crítica internacional, y hasta la llegada de Parásitos y 1917 a las salas de cines, era la favorita de muchas quinielas para los premios. Lo mismo pasó con Historia de un matrimonio, la cinta arrasó entre los críticos y el público de Netflix la recibió con los brazos abiertos, pero tampoco pudo convencer a los académicos lo suficiente.

Es cierto que ninguna de las tres se alzó con un premio a mejor película entre las ceremonias más destacadas de la temporada de premios -que podría responder también al mismo rechazo de la industria en general o a una casualidad basada en la opinión de los votantes- pero no deja de resultar llamativo la carencia casi absoluta de victorias. Estamos hablando de 3 películas con un total de 19 nominaciones en conjunto, y solo ganaron 1. Pero Le Mans ’66, Jojo Rabbit, Judy, Érase una vez en… Hollywood, Mujercitas, El escándalo y Rocketman -todas películas de estudio- sí lograron al menos una estatuilla. ¿Existe entonces un problema de aceptación todavía entre la industria? Es decir, la mayoría de estrellas de cine se han volcado al mundo del streaming dada la afluencia de público que existe en el mercado y su reciente poder económico capaz de producir blockbusteres y contratar estrellas con salario de ocho cifras, pero cuando se trata de premiarlo, ¿optan por seguir el mandato de Steven Spielberg por defender el cine tradicional?

¿O es que las películas no estaban a la altura? Hay quien cree que Historia de un matrimonio merecía el Óscar a mejor película. Yo incluida. Como también que Martin Scorsese merecía el premio a mejor director por su hazaña de tintes épicos con sabor a clásico. O que Adam Driver estaba a la altura del reconocimiento a mejor actor tanto como Joaquin Phoenix. Pero ya sabemos que la opinión es subjetiva y al final, en este caso, la Academia manda.

El irlandés (Netflix)

Incluso podemos destacar que Klaus, una de las favoritas a mejor película animada y de coproducción española para Netflix, tampoco se hizo con la estatuilla que fue para Toy Story 4. Mientras que en el apartado documental sí lograron ganar el premio por American factory, el primer documental producido por Barack y Michelle Obama sobre los trabajadores de una planta china en Ohio. Una victoria merecida -aunque era una sección muy competitiva- que se suma a la que consiguieron en 2018 con el magnífico documental Icarus.  

También tenían nominación por el corto documental Life overtakes me, pero perdieron contra Learning to skateboard in a warzone.

Si ya el año pasado la Academia no se atrevió a premiar a Roma como mejor película decantándose a favor de Green Book -y poniendo el grito de muchos en el cielo- y este año dejan de lado al mismísimo Martin Scorsese con una de sus obras maestras, o a la emotiva historia de Noah Baumbach de los premios principales, ¿podríamos estipular que existe un boicot silencioso contra el gigante streaming? ¿Será que Netflix todavía no está tan dentro de la industria como pensamos y que las nominaciones fueron un simple gesto de reconocimiento para complacer al público? O como mencionaba antes ¿sencillamente había propuestas mejores en los ojos de los académicos?

Habrá que ver qué pasa el año que viene. De momento, la duda ahí nos queda. Netflix tenía buenas candidatas este año. Unas cuantas dentro de las nominaciones y se marchó casi con las manos vacías.

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