Así ha sido la procesión funeraria del duque de Edimburgo por los terrenos de Windsor

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El príncipe Carlos, primero en la línea de sucesión al trono, su hermana la princesa Ana y sus hijos los príncipes Guillermo y Enrique -que han caminado separados por su primo Peter Philips- estaban visiblemente emocionados mientras seguían el vehículo modificado que ha transportado el féretro del duque de Edimburgo a través de los terrenos del castillo de Windsor en dirección a la capilla de San Jorge.

El príncipe Andrés y el príncipe Eduardo, los otros dos hijos de la soberana, también han participado en el emotivo recorrido acompañados del vicealmirante Sir Tim Laurence, esposa de Ana, y el conde de Snowden, hijo de la fallecida princesa Margarita y sobrino por tanto de Isabel II.

El féretro estaba adornado con una corona de lirios y rosas blancas, fresia y jazmín elegidos personalmente por la soberana, y llevaba colocado encima el estandarte personal del difunto, su gorra naval y su espada. La monarca de 94 años ha viajado detrás del coche funerario en un Bentley del que descendió al llegar a las puertas de la capilla.

Isabel II ha estado sola en todo momento debido a las medidas de distanciamiento social que recomienda el gobierno en el marco de la actual pandemia. En el interior del recinto religioso mantuvo la cabeza inclinada mientras la nación guardaba un minuto de silencio a las tres en punto de la tarde para recordar al que fue su marido de 73 años y se la pudo ver llevándose un pañuelo blanco al rostro para secarse las lágrimas.

Una vez en la capilla, el príncipe Guillermo se sentó en un banco delante de su hermano Enrique, para demostrar que ambos han cumplido el último deseo de su desaparecido abuelo, que en vida les animó en múltiples ocasiones a dejar de lado sus diferencias por el bien de la nación y de la corona tras la renuncia del menor de los dos a su rol institucional en el seno de la monarquía.