Qué decir y qué callar cuando una amiga te cuenta que tiene cáncer de mama

Algunas frases a evitar cuando una amiga te dice que tiene cáncer de mama (Ilustración: Nathalie González para Yahoo Lifestyle).

La peor reacción que recibí cuando compartí la noticia del diagnóstico de mi cáncer de mama y de la inminente mastectomía el año pasado fue la de una vecina, quien metió la pata mandándome este incómodo mensaje de texto: ¡Bueno, al menos ahora te verás aún más delgada!”

Ahora lo recuerdo como una anécdota divertida, un leve ruido de fondo a través del cual se van filtrando muchas reacciones de apoyo y amor con las que prefiero quedarme.

Algunas de las mejores son las de la amiga que me escribía todos los días para saber si estaba bien, ni que fuera con un emoticono de corazón; otra que decía esto es una mierda y me enfada mucho; otra que dejó hummus con pan caliente en la puerta de mi casa el día que volví de la operación con un hambre voraz; otra que organizó varias comidas en línea mediante crowdsourcing sin que nadie se lo pidiera; y las de muchos que apoyaron y le entregaron a nuestra familia cenas tan amables y deliciosas que su recuerdo aún me hace llorar de gratitud.

Y luego estaba la amiga que vivía solo a algunos estados de distancia a la que hacía un par de años le habían practicado una mastectomía doble, llegó a la ciudad sin que nadie se lo pidiera y pasó el día conmigo y nuestra hija de por aquel entonces nueve años, para distraerla, malcriarla un poco y cuidarla mientras yo iba muy estresada a mi primera revisión después de la cirugía.

¿Cómo sabían todos lo que debían hacer? A veces, sale de forma natural, a veces cuesta aprenderlo. Otras veces, es porque preguntan: ¿Qué puedo hacer?". Y de alguna manera supe qué decirles.

Cómo ayudar sin molestar

Octubre es el mes de prevención del cáncer de seno. (Foto: Getty Images).

Para algunas personas no siempre resulta fácil decir lo que se tiene que decir durante una crisis de este tipo, o ni siquiera lo saben, dicho sea de paso.

“Probablemente todas las mujeres hablan sobre esto en algún momento durante el transcurso de su tratamiento para el cáncer”, dice Mary Jane Massie, doctora en medicina psiquiátrica en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de la ciudad de Nueva York, donde está especializada en mujeres con cáncer de mama. Creo que el ofrecimiento de ayudar es una declaración de amor y afecto así que tomen el afecto y sepan que está bien decir: Esto es demasiado y No sé lo que necesito.

Massie añade que durante una crisis producida por cáncer de mama es cuando se averigua de lo que están realmente hechos sus amigos. “A veces, las personas que pensábamos que eran periféricas para nosotros resultan ser las más amables, serviciales y atentas, y nuestros llamados amigos resultan ser los que dicen: si necesitas algo, estoy aquí, llámame de día y de noche’, pero nunca están verdaderamente disponibles para ayudar”.

Algunas mujeres tienen tanto miedo a la desaparición física que optan por guardarse su diagnóstico para sí. “Dicen: Me doy cuenta que si no se lo digo a la gente, no me ayudan, pero si lo hago, me arriesgo a decepcionarme mucho con ellos, dice Massie.

De acuerdo al libro How to Be a Friend to a Friend Who’s Sick, que la veterana escritora y activista (y editora fundadora de la revista Ms.Letty Cottin Pogrebin escribió a raíz de su propia batalla contra el cáncer de mama, sabe cómo ser un buen amigo en momentos difíciles no siempre es algo que se aprende de forma instintiva.

“Estoy seguro de que ya saben cómo “ser amigos” cuando eso significa ponerse al día con la comida, sentarse al lado para charlar o enviar mensajes sobre una película, escribió. “Pero cuando un amigo o un ser querido no están presentes físicamente o mentalmente –cuando hay trabas o se lastiman, cuando su rol en la relación ya no es fácil o evidente, cuando sus intereses e intercambios ya no son completamente recíprocos y sus charlas antes distendidas ahora están llenas de divergencias en lo referido a las crisis y el dolor, puede que tengas que buscar otras formas de estar juntos, nuevos modos de ser útil y nuevas palabras para hacer que las cosas sean reales”.

Para reunir más detalles, en honor al Mes de la Concienciación por el Cáncer de Mama, decidí tomar prestada una página del libro de Pogrebin, mediante crowdsourcing, para conseguir algunos consejos de mujeres que lo han revisado, tanto amigas como conocidas, así como mujeres en grupos privados de apoyo en Facebook a los que pertenezco, sobre qué decir y hacer (o no) cuando una amiga te dice que tiene cáncer de mama.

Pero trata de pensar en las perlas de sabiduría que sugerimos a continuación, no como mandatos o amenazas diseñadas para que te enloquezcas en silencio. Todo el mundo es diferente y la mayoría de la gente solo quiere que estés ahí y te preocupes. Tal y como me dijo una superviviente: “Personalmente, me preocupa que cuántas más ‘instrucciones’ demos a la gente sobre lo que no deben decir más miedo tendrán de decir cualquier cosa. Y ESO es lo peor que puedes hacer”.

Lo que nos lleva a nuestro consejo número 1.

No desaparezcas

Parece algo básico, pero quizás la respuesta más frecuente entre las mujeres con las que hablé fue que sus amigos no desaparecieran, algo que mucha gente parece haber experimentado tras compartir sus diagnósticos con otras personas (me incluyo). A veces es porque no saben qué decir, otras porque el hecho de que un amigo tenga cáncer es duro para ellos, ya sea por haberlo pasado antes con otro familiar o simplemente por no tener el temperamento necesario para ser un punto de apoyo.

“Puedo disculparme por decir algo incorrecto, mi situación es una mierda y no sabría que decirme tampoco, señaló una mujer. Por lo que no puedo disculparme es por desaparecer como hacen muchos amigos cuando alguien es diagnosticado con un cáncer”.

Entonces, una de las mejores cosas que puedes hacer como amiga durante el tratamiento simplemente es permanecer en contacto. “Solo con un mensaje de texto de forma regular –un ‘hola, ¿cómo estás?’ y estaba pensando en ti, puede ayudar mucho”, señaló una mujer. “Si quieres responder, puedes. Si no, al menos te has preocupado por preguntar. Otra superviviente añadió: Envía mensajes de ánimo solo para que sepa que no me han olvidado. Es una batalla solitaria”.

En cuanto a las que tienen cáncer de mama, Massie sugiere intentar ser comprensivos, por difícil que sea, incluso con amigas que se porten mal.

“Platón dijo: ‘Sé amable, todo el mundo está batallando duro. Es fácil decir: ‘Esa maldita amiga, simplemente se fue, no sé por qué se fue, pensaba que la conocía pero me parece que no. Los simples mortales hacemos o dejamos de hacer las cosas por alguna razón, explica,“y a veces sencillamente no lo podemos hacer. Así que trata de verlo como una lección, sugiere, para saber con quién puedes contar y con quién no.

No digas: “¡Al menos conseguirás unas buenas tetas!”

Otras variaciones descartadas: “¡Oh, implante de tetas gratis!, “¡Bueno al menos tendrás unas tetas nuevas!” o “¡Podrás hacer topless en la playa con tus nuevos pechos!”

Tal y como me dijo un amigo: “Aunque me reí de algunos chistes sobre tetas y me conté a mí misma unos cuantos para quitarme algo de presión, una mastectomía no es un implante de mama. Hizo hincapié en que es un proceso mucho más doloroso con unos resultados finales muy diferentes, como lo es una mayor pérdida de sensibilidad. “Además, dijo, no es algo que elija hacer, como la gente que decide hacerse una cirugía plástica”.

Otra mujer señaló: “Con mucho gusto, conservaría mis senos caídos con los que alimenté a mis hijos en lugar de tener un implante de mama. Nunca quise uno. Estaba contenta con mis senos”.

Otros hicieron preguntas como: “¿De qué talla serán las nuevas?, lo que daba por hecho que le harían una reconstrucción, cuando la realidad es que muchas mujeres optan por dejarlas planas. Y cuando lo hacen, aparecen muchos comentarios desagradables que pueden ser del tipo: “¿No te ponen unos artificiales?”, “¿Pero cómo se siente tu marido?” o “supongo que quieres una reconstrucción; ¡no eres vieja y aún querrás sentirte como una mujer!” Esta última mujer le respondió a su cirujano que tenía 58 años y todavía se sentía como una mujer.

Ten cuidado de no cometer errores del tipo preguntar qué lo causó o criticar los tratamientos

“Guau, supongo que esa cosa vegana no funciono tan bien, ¿o sí?, fue otro comentario destacable que me hicieron. Eso implicaba que yo era tonta y que de alguna forma tenía la culpa de padecer cáncer de mama independientemente de mi estilo de vida.

Como dijo otra superviviente sobre este tipo de comentarios: “Yo fui muy comprensiva con el hecho de que la gente necesita encontrar una causa para asegurarse de que no les pase a ellos. Yo también investigué algo sobre las causas, intentando averiguar si yo misma me lo había provocado y al final me pareció un proceso estéril y vergonzoso”. Además, dijo, finalmente lo que causó mi cáncer podría no ser lo mismo que se lo causa a otra persona”.

Massie dice que, basándose en lo que escucha de sus pacientes en terapia, tampoco ayuda que después de haber elegido un médico o un tratamiento se diga que hay una forma mejor: “Alguien que dice: ‘¿Por qué vas ahí? Tienes que ir a ver a mi médico, de hecho lo he llamado y he concerté una cita para ti’. Eso no funciona. Si tu amigo llama después de recibir tu diagnóstico y dice, ‘no tengo idea de qué hacer, ¿puedes pasarme el número de tu médico?’, eso es otra historia”.

Massie dice que, basándose en lo que escucha de sus pacientes en terapia, tampoco ayuda que después de haber elegido un médico o un tratamiento se diga a una paciente que hay una forma mejor para combatir la enfermedad. (Foto: Getty Images).

No digas: Oh, mi [madre, hermana, tía, etc.] murió de cáncer de mama”

Decir algo sobre alguien que conocías que murió por la misma enfermedad es lo opuesto a reconfortar mientras alguien está lidiando con el shock del diagnóstico.

Evita clichés

Ejemplos de clichés bien intencionados pero a menudo enloquecedoramente carentes de sentido: “Todo ocurre por una razón, Dios nunca nos da más de lo que podemos manejar, “alégrate de no estar peor” o “lo que no te mata te hace más fuerte. También resulta desconcertante para algunas mujeres que les digan: “Estarás bien” o “no vas a morir”. ¿Por qué? ¿Cómo lo saben? Algunas supervivientes sueltan auténtico veneno con charlas sobre “guerreras” y “batallas” con comentarios del tipo: “‘¡Eres muy fuerte! ¡Puedes combatirlo!’ ¿Y qué pasa si no soy fuerte? Sí, puedo combatirlo, señaló una mujer. “¿Pero y si necesito sentir que no debo ser fuerte, al menos por un momento?”.

Escucha

“Más importante que lo que se dice”, me dijo una mujer, es importante que estén preparados para escuchar. Y escuchar, especialmente en detalle, a veces puede ser útil al brindar una ayuda de seguimiento específica. “La mejor reacción, dijo otra mujer, fue mi amiga que llamaba seguido, preguntaba cómo me estaba yendo con la quimio (lo que significaba que tenía presente cuándo me sometía al tratamiento) y quien me llevó a comer, a tomar un café o simplemente habló conmigo, sobre el cáncer o sobre cualquier otra cosa”.

Otra persona señaló: “Me pareció muy terapéutico hablar sobre el proceso completo y mis amigos se aburrieron pacientemente escuchando los pormenores de los resultados de mis análisis y las opciones quirúrgicas que mejor me irían”.

Además, si no resulta demasiado intrusivo, haz preguntas. Me encanta cuando la gente me hace preguntas concretas sobre mi tratamiento: ¿cuántas inyecciones necesitarás?, ¿qué tipo de quimio es? o ¿tienes efectos secundarios? Incluso si no saben nada sobre el cáncer, eso ayuda a hablar sobre ello desde un punto de vista clínico y se rompe algo esa incomodidad del lo siento, me pone muy triste, comparte una superviviente. No quiero que sientan pena. Me gusta hablar de las cosas productivas que estamos haciendo para combatirlo”.

Hazte visible

Tener un sistema de apoyo es fundamental para una persona que padece cáncer de mama. (Foto: Getty Images).

Finalmente, una mujer sugirió: No preguntes si puedes ayudar, haz algo lindo. La mayoría de la gente no sabe cómo pedir ayuda ni qué necesita, pero cualquier cosa que hagas será apreciada. Envía una bonita planta con una nota simpática”.

Otros ejemplos concretos de hacerse visible son:

•“Pregunta, ‘¿alguna receta de sopa favorita?’Luego prepara una”.

•“Di, ‘te quiero. Estoy aquí siempre.

•“[Una amiga] fue conmigo a ver al cirujano para ayudarme a entender. Fue abierta y sincera con lo que iba a pasar”.

•“Di, ‘te apoyo en lo que elijas. ¿Te puedo llevar la cena? ¿Te puedo acompañar a la tienda? ¿Puedo limpiarte el suelo? ¿Necesitas algo? ¿Cómo estás? ¿Cómo están tus hijos y tu marido? ¿Necesitan algo?’”

•“Tengo una amiga que me enviaba y me sigue enviando una tarjeta con 20 o 40 dólares. Simplemente dinero en efectivo y amor. Eso me permite ir a comer con un amigo, sacar a mi hijo a comer algo sin sentir que está afectando al presupuesto familiar. No es esperar a que pida ayuda, pero tampoco ser demasiado intrusiva”.

•“Acompáñame a elegir una peluca, sé sincera y diviértete”

•“Estoy parando en algún restaurante, ¿qué quieren, chicos?’ En lugar de, ‘dime si te puedo ayudar’”

•“Alguien que tenga aptitudes como administrador puede organizar la entrega de comida”

•“Di, paso a buscar a tus hijos y los llevo a la escuela y luego hazlo”

•“El mejor consejo que recibí fue: ‘Es un período corto. Me ayudó a repetirlo y saber que habría un final. Sé que no todos los pacientes con cáncer dicen eso, pero en mi caso se convirtió en un mantra. También ‘tu cuerpo es hermoso, no importa lo que pase. Cada vez que había un comentario negativo que me molestaba sobre mi cuerpo, ese era mi mantra”.

Beth Greenfield