Qué es el geniogloso y por qué podría ser la nueva diana terapéutica para la apnea del sueño

Los últimos hallazgos sobre el tratamiento de este trastorno se centran en la lengua y en nuevas terapias que ayudarían a mejorar su función al evitar el fallo de un músculo clave que dificulta la respiración. Estas son las novedades

La clave para acabar con la apnea del sueño podría estar en la lengua, en el llamado músculo geniogloso, que tira de la lengua y mantiene así la vía aérea abierta. (Foto: Getty)

La apnea del sueño es una obstrucción común de la vía aérea superior causada por una pérdida del tono muscular de la vía aérea superior que ocurre durante el sueño, lo que conduce a una hipoxia (o falta de oxígeno) de forma intermitente y a una fragmentación del sueño.

Se trata de un trastorno muy común, que afecta al 25 o 30 por ciento de la población adulta y a más del 50 por ciento de las personas obesas.

Los casos más patológicos son aquellos en que de forma frecuente, debido a esta obstrucción de la vía aérea, esta se cierra, y el paciente deja de respirar, lo que se conoce como apnea.

“Cuando las apneas o pausas respiratorias durante la noche provocan síntomas durante el día, como cansancio o somnolencia, hablamos de SAHS –síndrome de apneas/hipoapneas del sueño- y la prevalencia en los varones de edad media es del 10 por ciento y de mujeres, de un 4 o 5 por ciento, lo que sigue siendo una prevalencia muy alta”, explica la doctora Olga Mediano, neumóloga y coordinadora del Área de Sueño de la Sociedad Española de NeumologÍa y CirugÍa Torácica (SEPAR).

No es fácil adaptarse a la CPAP, la mascarilla con la que se trata este trastorno del sueño caracterizado por pausas en la respiración durante el sueño. Por eso, la ciencia intenta encontrar nuevas formas para 'curarlo'.(Photo by Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)

Lo normal es que la apnea del sueño se trate con un dispositivo de presión positiva continua de la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés). Consiste en administrar un flujo de aire de forma continua, por medio de una mascarilla que se coloca en la nariz, lo que abre la vía aérea.

Es muy eficaz pero tiene algunos inconvenientes, ya que como apunta la Dra. Montero, “hay pacientes que no se adaptan a llevar la mascarilla en la nariz durante toda la noche; alrededor de un 20 a 30 por ciento de los pacientes, dependendiendo de las unidades de sueño, no son capaces de adaptarse a la CPAP a pesar de tener apnea del sueño grave y, en estos casos, hay pocas alternativas de tratamiento que podamos ofrecerles”.

Además, la administración de la CPAP requiere de personal especializado y supone un gasto muy relevante, porque conlleva un complejo mantenimiento de los equipos, un seguimiento y una infraestructura, lo que constituyen los principales inconvenientes”, precisa la Dra. Mediano.

“Desde hace unos años se está tratando el SAHS de forma personalizada, primero aplicando tratamientos reversibles, en el caso de que la persona tenga obesidad, en que se intenta corregirla; o si tiene las amígdalas grandes o se debe a la morfología de la barbilla, mediante cirugía; y solo, cuando no hay otra opción terapéutica, se administra la CPAP. Pero ahora se está investigando en fármacos para tratarlo”, añade la neumóloga.

De hecho, según los hallazgos de un nuevo estudio dirigido por Luigi Taranto Montemurro, del Departamento de Medicina del Sueño de la Harvard Medical School de Boston, el músculo geniogloso se ha convertido en una nueva diana terapéutica o target para tratar la apnea del sueño.

Nueva diana, la lengua

En noviembre de 2018 el Dr. Taranto Montemurro y otros investigadores publicaron un estudio en el que por primera vez se constató que mediante la administración de dos fármacos (atomoxetina y oxibutinina) se consiguió disminuir un 63 por ciento la gravedad de SAHS, que se mide por el índice de apneas/hipoapneas (IAH).

Ambos medicamentos por separado tienen una acción directa sobre el músculo geniogloso, que es el músculo de la lengua, que tira de la lengua y mantiene así la vía aérea abierta.

Con la edad, la función de este músculo puede mermar y, si este se debilita, la vía aérea se colapsa.

Asimismo, se tiende a engordar y este mayor peso imprime más carga sobre el músculo, que está sometido a mayor presión. Un fallo en su funcionamiento disminuye el calibre de la vía aérea superior y dificulta la respiración.

Por ello, se ha convertido en una nueva diana en SAHS. Se había visto que los agentes que contiene la atomoxetina aumentan la actividad del músculo geniogloso en la fase no REM del sueño, mientras que los bloqueantes muscarínicos, como la oxobutinina, aumentan su actividad durante la fase REM, pero no en la no REM ni en el resto de fases. De ahí que los investigadores decidieran administrar una combinación de ambos fármacos, ya que la caída de la función del músculo geniogloso en los pacientes con apnea del sueño es más pronunciada cuando están dormidos. El objetivo fue mantener una actividad adecuada del músculo geniogloso para mantener abierta la vía aérea.

A pesar de ser una nueva línea de investigación potente, el estudio tiene sus limitaciones (se hizo en 20 pacientes y una única noche), por lo que la experta considera que “es excesivamente optimista y prematuro decir que vamos a tratar la apnea del sueño con pastillas. Hay que seguir investigando si el efecto se mantiene a más largo plazo, con una muestra más grande, en qué pacientes y qué efectos secundarios podría tener, ya que a menudo el SAHS se asocia a hipertensión y riesgo cardiovascular”.

Entre las cuestiones que deberán estudiarse destacan el perfil de los pacientes que más podrían beneficiarse de una terapia farmacológica. “Probablemente no sea de primera elección en los más graves ni en los más obesos, sino que podría tener un hueco en el tratamiento de la apnea del sueño leve-moderada. Pero aún no lo sabemos”, señala la Dra. Mediano.

Asimismo, deberá investigarse si el tratamiento farmacológico “servirá como alternativa a la prescripción de CPAP en el caso de pacientes intolerantes a esta, ya que, si se demostrara que se mantiene el beneficio de una noche a largo plazo, podría ofrecerse como tratamiento de elección en algún grupo de pacientes o como tratamiento adyuvante a la CPAP”, concluye la Dra. Mediano.

En cualquier caso, la investigación ha probado la importancia de este músculo en el tratamiento de la apnea, no solo desde el punto de vista farmacológico, sino también como vía para aplicar otros tratamientos.

Al respecto, se están probando estimuladores del nervio hipogloso, que inerva el músculo, con la función de contraer el músculo, para que contraigan la lengua, y las terapias ‘miofuncionales’, que son ejercicios con la vía aérea superior para fortalecer el músculo.

¿Sufres apnea del sueño? ¿Qué método preferirías: la mascarilla o los fármacos?

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