Las 10 mejores películas de Martin Scorsese

A lo largo de 50 años de carrera, Martin Scorsese ha demostrado que el talento y la experiencia son dos armas que cuando van unidas son absolutamente infalibles. Con cada una de sus películas fue creando el sello único que lo identifica como uno de los cineastas más influyentes en la historia del cine a través de historias que analizan la identidad del inmigrante italiano, la culpa y la familia, la fe y la religión, el perdón y la redención, así como el conflicto interno del crimen moderno.

(AP Photo; Joel C Ryan; Gtres)

Con más de una treintena de largometrajes en su haber, este director de 77 años fue puliendo su visión, alcanzando el clímax absoluto con El Irlandés, la cinta recién estrenada en Netflix que resume a la perfección su camino como referente del cine moderno. Aquel director que surgió en la ola del Nuevo Hollywood (1960s-1980s) siempre fue el origen de sus propias historias, reflejando sus creaciones a su imagen y semejanza. Porque Scorsese es nieto de inmigrantes sicilianos y fue un niño criado en un ambiente católicamente devoto, amante del cine desde una edad temprana y fan de las películas épicas como Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955) y El Cid (Anthony Mann, 1961). Pero antes de entrar en el camino del séptimo arte, probó suerte como sacerdote, asistiendo a un seminario preparatorio que abandonó al terminar el primer año. Con este breve resumen podemos comprender la gran influencia que su infancia y su crianza tuvieron a lo largo de una filmografía brillante.

Scorsese lleva décadas deleitándonos con sus historias y El Irlandés es el resumen perfecto de ese amor por el cine que nos contagia con cada una de ellas. Un cine que invita a dejarse atrapar por la pantalla, aunque sea durante tres horas y media como nos pide su nueva propuesta. Y es en honor a su cine que hemos decidido escoger las 10 mejores películas de su carrera, ¿adivinas en qué puesto aparece El Irlandés?

10. EL LOBO DE WALL STREET (2013)

Escoger la última película de este listado no fue tarea fácil. Muchas se quedaron en el tintero, pero he decidido incluirla por encima del resto debido a su influencia en el ojo moderno de Scorsese. Con este biopic sobre un estafador de Wall Street -que bien podría definir como la película juerguista de Scorsese- el director abrió sus horizontes, expandiendo su estilo hacia un cine más dinámico y moderno, pero manteniéndose fiel a sí mismo. Fácilmente podría haber pecado de egocentrismo y trasladar la visión a sus propios derroteros de escenas pausadas y arcos dramáticos resolutivos; o haber hecho una película fácil de contar para las masas.

Pero no. Scorsese jugó sus cartas, utilizando su experiencia para exponer al público clásico y moderno una historia reciente: la de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio) y su ascenso de corredor de bolsa en Wall Street a estafador millonario. Lo hizo mezclando la ironía que rodea la historia con humor y dramatismo, y la narrativa cercana que otorga la técnica de romper la cuarta pared (cuando el intérprete se dirige directamente al espectador), dando como resultado una película que engloba parte de su aprendizaje como cineasta referente del séptimo arte. Es más, sacó lo mejor de Leonardo DiCaprio en un papel que lo convirtió en protagonista odioso y cómico al mismo tiempo.

Es probable que de haber realizado este ranking cuando se estrenó la película en 2013, no la hubiera incluido. Sino que en su lugar estaría alguna de las películas a las que hago mención al final de este artículo, pero es por su valía para mantenerse relevante en el paso del tiempo y en su ejemplo como muestra de un cineasta polifacético que merece la pena incluirla.

9. SILENCIO (2016)

Si hay una película infravalorada por el gran público en la filmografía de Scorsese, esa es Silencio. Este drama religioso de tintes épicos, sobre la lucha por mantener la fe y la persecución, merecía un reconocimiento mayor. Y como nunca es tarde para dárselo, aquí está, en el puesto 9 de este ranking.

Scorsese estuvo masticando esta idea a lo largo de más de 40 años. El primer boceto lo escribió en los años 90s junto a Jay Cocks, pero al no conseguir financiación siguió adelante con otras propuestas enormes como Gangs of New York y El Aviador. Basada en la novela homónima de Shūsaku Endō, cuenta la historia real de dos jesuitas portugueses que en el siglo XVII viajaron a Japón en una misión de evangelización, pero también en busca de su mentor desaparecido, justo en una era de persecución cuando los cristianos se escondían por miedo a la represión acontecida durante la Rebelión Shimabara entre 1637 y 1638.

Durante muchos años, Silencio fue el proyecto soñado de Scorsese y su pasión se nota en el producto final. La manera en que la trama se va desarrollando, haciéndonos participes del sufrimiento de un pueblo cristiano perseguido y torturado, estremece plano a plano, creando una relación entre la historia y el público que se antoja personal y redonda.

Recordemos que la religión es un elemento habitual en su cine, incluso en los thrillers sobre la mafia, pero en este caso es una de las historias que completan su análisis de la fe junto a La última tentación de Cristo y Kundun. Lamentablemente, Silencio fue un desastre de taquilla, a pesar de tratarse de un ensayo reflexivo sobre la libertad, el cristianismo, la fe, la espiritualidad y la naturaleza humana. Estamos ante una película que gana con el paso del tiempo, que es solemne en su intento, sin martirizar pero tampoco crucificar a los villanos de la trama.

Silencio incluso cobra más relevancia ahora, tras el estreno de El Irlandés. Ambas son obras soñadas de Scorsese, elaboradas a lo largo de varias décadas. Dos obras interesantes que requieren de una digestión lenta y de un espectador comprometido.

8. EL REY DE LA COMEDIA (1983)

Scorsese ya había hecho cuatro películas con Robert De Niro cuando decidió adentrarse en el mundo de la sátira cinematográfica a su lado. Sin dudas, su actor fetiche por excelencia, De Niro ha estado presente en cada paso que ha definido los capítulos más importantes del cine de este director. Y El rey de la comedia no es la excepción.

Esta sátira del universo que engloba a la prensa rosa y las celebrities con el afán del público por encontrar ídolos de moda -y que recientemente fue inspiración directa de Todd Phillips para Joker- contaba la historia de un solitario problemático con aspiraciones de comediante que se hacía famoso de la noche a la mañana tras secuestrar al presentador de un programa con tal de tener un segmento en él. La cinta tomó por sorpresa al público de los 80s, acostumbrado a ver un cine más dramático y oscuro en Scorsese, siendo su apuesta más ecléctica hasta aquel momento, dejando a un lado el expresionismo para adentrarse en el surrealismo que aporta la sátira.

El rey de la comedia fue destrozada por el público y la crítica durante su estreno, y fue un batacazo en la taquilla; pero es en el paso de los años que ha ganado su valía. Sin dudas estamos ante una producción adelantada a su tiempo, una comedia que ahora sirve de reflejo a la ironía del ser humano, capaces de elogiar a quien consigue su propósito aunque sea por un camino dudoso. De hacer famoso al personaje de turno, sin que el talento o el buen hacer tenga valor alguno. En este caso, un psicópata simpático.

Su final es una de las tácticas más habituales que vemos en el cine de Scorsese, cuando Rupert (De Niro) ha cumplido su condena y reaparece en un programa de televisión con un acto como comediante. Está solo, a punto de aparecer en escena, forzando la sonrisa, con la sombra de la duda interna siendo más potente que el aplauso del público.

7. MALAS CALLES (1973)

Dirigida y escrita por Scorsese, Malas calles fue el tercer largometraje de su filmografía y más de cuarenta años después resulta sorprendente ver cómo ya por entonces apuntaba maneras en el género de la mafia y el crimen. Para un amante del cine resulta maravilloso descubrir aquellos primeros pasos en el descubrimiento de su propio sello como contador de historias visuales a través de personajes elaborados y una trama que si bien resulta familiar a lo largo de su cine, en aquel entonces era el primer riesgo que tomaba en su carrera.

Impulsado por un mentor de altura como John Cassavetes, quien le dijo que se atreviera a hacer las películas que quería hacer en lugar de conformarse con encargos (como lo fue su ópera prima, Boxcar Bertha), aquel joven cineasta se puso manos a la obra con Malas Calles. Dos jovencísimos Robert De Niro y Harvey Keitel con marcado acento italoamericano protagonizaban esta historia de sabor noir sobre dos amigos, Charlie (Keitel) y Johnny (De Niro). La devoción religiosa contra el mundo del crimen y la amistad a pesar de todo, son los dos arcos centrales de esta trama, que terminaba con este sello que ya describí sobre los finales de Scorsese: un final inconcluso, de unos supervivientes dudosos, que no salen airosos pero al menos salen con vida. O al menos uno de ellos.

Malas calles es una producción urbana que denotaba la pasión de un director hambriento por trasladar su visión al gran público, inspirada en casos que vio de pequeño creciendo en Little Italy, en Nueva York. La película es un ejemplo del cine que continuaría haciendo Scorsese, de personajes defectuosos pero centrados puramente en la narrativa de la historia. En su cine, los personajes son los elementos que componen el paquete que presenta al público. No son los protagonistas. La verdadera protagonista es la historia. Y Malas Calles fue el primer ejemplo.

6. LA INVENCIÓN DE HUGO (2011)

Lo impresionante de esta adaptación de la novela de Brian Selznick es la maestría con la que Scorsese cambió de registro. Ese mismo director que se adentró en los rincones de la culpa dentro del crimen organizado en diferentes historias, utilizó su talento para transformar un cuento infantil en una moraleja sobre la importancia de la preservación cinematográfica.

Aquella aventura protagonizada por un entonces desconocido Asa Butterfield (ahora estrella de Sex Education) contaba la historia de un niño huérfano que vive en la estación de tren de Gare Montparnasse de París en los años 30s, donde pasa sus horas ajustando relojes e intentando cumplir el sueño de su padre fallecido: reparar un autómata. Básicamente un ser mecánico que podría escribir con una pluma estilográfica. Las vueltas de la vida lo llevan por una aventura cargada de emoción y descubrimiento, a través de la amistad con una niña que lo ayuda pero que no conoce el cine. Esta historia que comienza como una aventura de emoción familiar, poco a poco se va desarrollando como una oda al arte del cine.

Fue la primera vez que Scorsese decidía experimentar con el 3D, utilizando la técnica para dar profundidad a los escenarios pero sobre todo a las propias actuaciones, acentuando con esta herramienta cada intención y expresión. Es tan delicado que funciona de una manera única, tanto que hizo que la película fuera nominada al Oscar principal (ganó 5 pero en apartados técnicos).

La invención de Hugo era una película pomposa al lado del resto de producciones previas de Scorsese, de esas que confundían sus intenciones con un marketing infantil, decepcionando a algunos al verla, pero emocionando a aquellos que nos dejamos llevar por esta trama en donde la inocencia y la magia del cine cumplen su cometido.

5. INFILTRADOS (2006)

Un thriller en mayúsculas. Así podríamos definir a este clásico moderno, remake de la película hongkonesa de 2002, Juego sucio, que contó con el compromiso absoluto de su cineasta, pero también de un reparto sublime que puso todo su talento al servicio de la película. Y el resultado es una de las joyas imprescindibles del cine de Scorsese.

Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Mark Wahlberg, Jack Nicholson… imposible decidir quién estuvo mejor que el otro. La cinta ganó el Oscar a mejor película en 2007 y le valió la primera estatuilla -y única hasta ahora, por imposible que parezca- a Scorsese al mejor director.

Esta cinta policiaca nos cuenta la historia de diferentes topos infiltrados, uno es un policía corrupto entrenado por la mafia irlandesa en Boston, y el otro es un policía infiltrado en el mundo del crimen. A medida que avanza la historia y se descubre la existencia de un topo en cada organización, la película se transforma en una trama de persecución del gato y el ratón, en donde los dos personajes son víctima y verdugo.

Infiltrados es un drama gánster excelente, original y con una autenticidad única en su género. Un cuento sobre las líneas borrosas que provoca la lealtad, en donde Scorsese puso toda su experiencia a la orden de la cámara. Aun así, no es el mejor filme noir de su carrera, precisamente por abusar de ese ojo especializado, dejando la autenticidad que irradiaban las demás a un lado. Es la prueba de que Scorsese puede hacer la película que le plazca, por difícil que parezca. Sí, es brillante, pero no es tan auténtica como el resto. Es como si fuera la versión artificial, y con menos toque personal de Scorsese.

Por supuesto, Scorsese termina con un final gráfico con mensaje moral: el cuerpo del policía corrupto, asesinado por su compañero, mientras una rata se pasea por la barandilla de la ventana.

4. TORO SALVAJE (1980)

En este biopic sobre Jake La Motta, Scorsese se refugiaba una vez más en la figura de un antihéroe rodeado de contradicciones creando una película impactante, inolvidable y poderosa. A lo largo de 128 minutos somos testigos de la historia de un campeón de peso mediano con una rabia y tenacidad imbatible en el ring pero que en su vida se descontrola.

El púgil, interpretado por un Robert De Niro sublime regalándonos una transformación que se apodera de cada plano, destruía su propia reputación y los muros de contención de su vida a base de celos, infidelidades vengativas, rabia sadomasoquista y sospechas de engaños, mientras la mafia influía en su vida profesional buscando amañar las peleas para su beneficio.

El resultado es una historia de redención, por momentos dolorosa de ver, de un hombre que toca fondo en todos los sentidos. Estamos ante una película que retrata las consecuencias de la violencia con un naturalismo casi poético. Hace un tiempo, Toro Salvaje habría estado en el podio de este ranking, pero el paso del tiempo y el peso del resto de producciones recientes la relegaron, a mi parecer, al cuarto lugar.

3. EL IRLANDÉS (2019)

El Irlandés es el ejemplo del imparable valor de la pasión y el talento. Scorsese es un director que ha dejado huella de sobra en la historia del cine, que ya no tiene nada que demostrar, y aun así a sus 77 años nos regala otra obra maestra. Un thriller épico.

La película, que ya está disponible en Netflix, es el resumen perfecto que reúne la maestría de este cineasta para el cine de gánsteres, las historias sobre la mafia y la creación de dramas basados en personajes defectuosos; jugando con la intimidad de la cámara y la extravagancia de una historia que abarca décadas en el tiempo. Y con Robert De Niro y Joe Pesci, otra vez, dejando huella a su lado.

El filme resume en tres horas y media la biografía del asesino a sueldo Frank Sheeran (Robert De Niro), a medida que recuerda los años trabajando para la familia Bufalino. A lo largo de la historia, lo vemos repasando su pasado delictivo, sobre todo su implicación en la desaparición de su amigo, el sindicalista Jimmy Hoffa (Al Pacino) en 1975.

La cinta está rodeada de un halo de nostalgia inevitable, como si fuera el adiós definitivo del público con las historias noir de Scorsese y De Niro juntos. Y eso la hace aún más imprescindible. Ya desde su inicio sabemos que estamos ante una obra solemne, gracias a una escena de plano lento -de esas que llevan el sello indiscutible del director- que juega con la soledad de un personaje en su decadencia final.

El Irlandés es una película extensa pero ninguno de sus planos tiene desperdicio. La película se mueve a paso lento pero seguro, creando momentos que completan el arco de cada capítulo, para llegar a un clímax perfecto en donde la redención ya no existe. Scorsese saca de su galera sus dotes para el drama y para el género mafioso, para el retrato de personajes y la creación de escenas emblemáticas, una tras otra. Y el resultado es otra obra maestra. No fue fácil decidir en qué puesto colocarla, pero existen dos clásicos de la carrera de Scorsese que por su influencia en la historia del cine debían estar más arriba. Eso sí, estoy segura que de repasar este ranking en unos años, El Irlandés podría fácilmente estar primera. Solo necesita ganarse el puesto de clásico que solo el paso del tiempo otorga.

2. TAXI DRIVER (1976)

De Niro, otra vez, dejando huella en la filmografía de Scorsese. O viceversa. Ya desde sus primeros planos con la mirada de su intérprete jugando con la cámara en colores rojos, y una música seductora y perturbadora, el cineasta nos permite percibir que lo que estamos a punto de ver pretende impactarnos. Y lo consigue, todavía, 43 años después.

Todos los animales salen de noche” dice Travis Bickle en una de sus primeras frases de introducción en la trama, aunque pronto vamos conociendo que en esa selva nocturna que es Nueva York, él será el rey. El protagonista es un ex marine que consigue trabajo como taxista, manteniéndose ocupado durante largas jornadas como su propio remedio al insomnio.

Sin embargo, la falta de sueño, la soledad del taxi y sus recuerdos militares, terminan desquiciándolo por dentro, tomando la decisión de eliminar todo aquello que aqueja a la sociedad a través de un acto violento. Pero la obsesión poco a poco se va transformando en la locura más peligrosa. Y en este detalle de su trama es que sirvió de inspiración directa a Joker. Fue cuatro décadas antes de la película de Todd Phillips, que Martin Scorsese creó esta obra maestra sobre la indiferencia de la sociedad, tan o más poderosa que el Joker actual. Un ensayo devastador sobre la relación entre la soledad y la violencia. Un drama oscuro escondido en los rincones del thriller, que se atreve a ir a lo más profundamente mediocre de la sociedad humana, siendo tan relevante hace 40 años como ahora.

De Niro dejó huella en el cine y su carrera con un personaje icónico, de tristeza tan extrema que su violencia resulta tan devastadora como aterradora. Una película brutal e impecable, de las grandes obras maestras de Scorsese. De esas con las que el director demostró a Hollywood que no necesitaba apostar por el cine comercial para atraer al público y crear historias inolvidables.

1. UNO DE LOS NUESTROS (1990)

Siempre quise ser un gánster” dice la voz de Ray Liotta en el arranque brutal de esta obra maestra del cine de gánsteres sobre la visión distorsionada del sueño americano de un aspirante a mafioso. “Ser un gánster era mejor que ser presidente de los EEUU” continúa, recreando así una presentación que glorifica la figura de la mafia italoamericana a través de sus ojos, para luego destrozarla con el crudo golpe de la traición y la violencia.

Poco a poco, Scorsese crea un universo de personajes variopintos, villanos pero aliados de la audiencia, que sin dudas sirve como preámbulo a lo que nos traería tres décadas más tarde. Porque Uno de los nuestros y El Irlandés son dos historias de mafiosos a lo largo de varias décadas, pero desde ángulos y con propósitos diferentes que, en conjunto, conforman una saga redonda con la firma indiscutible de un cineasta con un ojo especial para contar historias de personajes.

La camaradería y la lealtad, así como el abuso y la violencia que rodea el poder del mundo criminal, juegan un papel esencial en esta historia basada en el libro de Nicholas Pileggi, Wiseguy, retratando el ascenso y caída de tres criminales a lo largo de tres décadas. Ray Liotta, Robert De Niro, Joe Pesci, Lorraine Bracco y Paul Sorvino se convirtieron en íconos del género con esta producción; aunque no tanto como las frases y secuencias que se quedaron grabadas en la memoria colectiva del público universal como solo un gran clásico puede hacerlo.

Uno de los nuestros marcó un antes y un después en la carrera y filmografía de Scorsese. Resumió todo lo bueno que guardaba como cineasta, superándose a sí mismo con una producción redonda, de aires épicos pero para una audiencia moderna, creando uno de los clásicos del género gánster por excelencia. Una joyita que se luce aún más cuando la ves de nuevo años más tarde.


Mención especial merecen también los documentales The last waltz documental y Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese, así como El color del dinero, El Aviador, Casino, Shutter Island y Cabo de miedo.

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