El renovado auge de los suplementos vitamínicos: los tres que más aumentaron su consumo y los riesgos de hacerlo en exceso

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El consumo de suplementos vitamínicos es muy frecuente entre los argentinos - Créditos: @shutterstock

La oferta actual de suplementos vitamínicos es enorme. Los hay en forma de pastilla, polvo efervescente, caramelo masticable o preparado bebible. Algunos son de venta libre y se pueden comprar hasta en el supermercado y otros solo se venden bajo prescripción médica.

En el último tiempo, especialistas argentinos consultados por LA NACION observaron un aumento en el consumo de estos suplementos, especialmente de tres: los complejos multivitamínicos —por el cansancio y sensación de bajo rendimiento que siente la población—, la vitamina D —por la falta de exposición solar que la pandemia de Covid-19 trajo aparejada— y la vitamina B12 —relacionada con el incremento de dietas veganas y vegetarianas en el país—.

Para Francisco Dadic, médico clínico y toxicólogo del Hospital Durand, lo primero es entender qué es un suplemento vitamínico: “Un suplemento vitamínico es un producto farmacéutico, y como tal, tiene una indicación específica para un caso puntual. Su objeto es suplir o aportar vitaminas a personas con algún déficit, ya sea por alguna enfermedad, trastorno mal absortivo o porque tienen un mayor requerimiento de cierto elemento. Por ejemplo, el caso de las embarazadas, que mientras están gestando al bebé tienen mayor requerimiento de ácido fólico, las personas con déficit de vitamina B12 o los ancianos cuando tienen una ingesta alimenticia muy baja”.

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Dadic dijo que en la actualidad hay una gran variedad de suplementos, entre los cuales los más habituales son los de vitamina D, vitamina B12 y los multivitamínicos, que “tienen de todo”, y reconoció que su consumo es muy frecuente entre los argentinos.

“La Argentina es uno de los países con mayor automedicación de América y los complejos vitamínicos están dentro de estas automedicaciones que se consumen sin prescripción médica específica”, dijo.

Por su parte, Daniel Woo, jefe del servicio de Nutrición del Hospital Italiano, también está notando un aumento en el consumo de suplementos, especialmente de los multivitamínicos. Según su punto de vista, hay una serie de factores que influyen en la tendencia, entre ellos el hecho de que la población en general piensa que no está alimentándose bien, el cansancio y el sentimiento de bajo rendimiento.

El cansancio y la sensación de bajo rendimiento contribuyen al consumo de suplementos vitamínicos
El cansancio y la sensación de bajo rendimiento contribuyen al consumo de suplementos vitamínicos

Para la médica nutricionista Mónica Katz, el incremento en este consumo tiene que ver con un efecto pospandemia. “Si el argentino ya estaba preocupado por su alimentación, post pandemia tuvo aún más conciencia de la fragilidad humana y la necesidad de prevención”, sostuvo.

Las más consumidas

A finales de 2020, a Daniel Pérez, un hombre de 62 años, su médica le indicó consumir un suplemento vitamínico de vitamina D ya que en los últimos estudios, su valor había sido bajo. Era la primera vez que Pérez necesitaba tomar un suplemento de este tipo, pero su doctora le explicó que como había transitado toda la cuarentena trabajando desde su casa, su exposición solar había disminuido mucho y necesitaba recuperar un valor óptimo de vitamina D.

El caso de Pérez es representativo de una realidad que se repitió durante la pandemia porque fueron muchas las personas que requirieron suplementar sus dietas con vitamina D, un elemento que se incorpora en un 80% mediante la exposición al sol.

Ana María Capeletti, nutricionista miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, dijo que en el caso de la vitamina D existe una alta prevalencia de déficit entre la población, por lo que muchas veces se indican suplementos.

“La vitamina D es una hormona que tiene que ver con la inmunidad. Por eso, sobre todo en época de Covid, indicamos vitamina D para mantener niveles óptimos. Puede ser aportada por algunos alimentos, pero la fuente principal se da por exponer la piel al sol y, como durante la pandemia la gente se quedó encerrada en su casa, probablemente hubo mayor deficiencia. Además, algunos estudios relacionaron déficit de vitamina D con cursos de Covid grave, entonces pusimos el ojo ahí”, dijo Capeletti.

Según Katz, los suplementos más consumidos en la Argentina —además de la vitamina D—, son los multivitamínicos, el ácido fólico —una vitamina del complejo B consumida entre mujeres en edad fértil porque previene malformaciones importantes del tubo neural y evita riesgo cardiovascular— y la vitamina C, muy habitual en invierno porque puede ayudar a la recuperación de gripes.

“También hay un crecimiento importante del patrón vegetariano en la Argentina. De un 3% en 2013 hoy estamos entre un 14% y un 19% de los jóvenes. En ese colectivo puede haber carencia de vitamina B12 y entonces consumen suplementos”, dijo Katz.

“Lo que pasa con la vitamina B12 es que nos preocupa la deficiencia en personas que llevan algunas dietas vegetarianas y veganas porque esta proviene de alimentos de origen animal. Los veganos tienen que tener sí o sí suplemento de vitamina B12 y la mayoría de quienes hacen dietas vegetarianas también podrían necesitar suplementación”, sostuvo Capeletti.

Por su parte, Verónica Villar, médica nutricionista del Hospital Alemán, marcó un punto clave: “Es importante diferenciar lo que se prescribe de lo que se consume. Dentro de las vitaminas más prescritas por los médicos están la vitamina D y el complejo B, pero como muchos suplementos son de venta libre, la gente los consume porque cree que quitan el cansancio, hacen sentir mejor y mejoran el rendimiento”, dijo.

El 80% de la producción de vitamina D en el organismo viene de la exposición solar
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Hipervitaminosis

Woo explicó que hay dos tipos de vitaminas: las hidrosolubles, que son de venta libre y no tienen riesgo de consumo excesivo, y las liposolubles, que son de venta bajo receta, se depositan en el tejido adiposo y conllevan riesgo de hipervitaminosis, una acumulación excesiva de vitaminas en el organismo que puede derivar en diversos problemas.

El 5 de julio la revista científica BMJ Case Reports publicó el caso de un hombre británico que sufrió una sobredosis de vitamina D tras consumir un suplemento vitamínico en exceso. Al mes de estar utilizando el suplemento, el hombre empezó con síntomas como náuseas, dolor abdominal, diarrea y calambres en las piernas, entre otros, y debió ser hospitalizado durante ocho días para bajar el altísimo nivel de calcio que le produjo la sobredosis de vitamina D. Si bien los médicos que trataron al hombre dijeron que el caso es relativamente poco frecuente, reconocieron que se está observando una tendencia en ascenso de hipervitaminosis.

De acuerdo a Dadic, los suplementos vitamínicos pueden ser peligrosos. “Por ejemplo, el exceso de vitamina D puede llegar a una hipercalcemia, es decir, que aumente demasiado el calcio en sangre y afecte distintos órganos. O el consumo crónico o el aumento excesivo de vitamina A puede llegar a enfermedades hepáticas como la cirrosis —detalló—. Me ha pasado que pacientes me han dicho ‘estoy medio cansado, voy a consumir vitamina A’ y eso es un error porque probablemente tenga en su organismo niveles suficientes de esa vitamina y si uno se lo da se produce una intoxicación que tiene como efecto adverso un montón de otros síntomas. Hay que tener muchísimo cuidado cuando se consumen este tipo de elementos”, dijo.

Para Katz, en cambio, el consumo de suplementos vitamínicos, al menos en principio, no representa ningún peligro. “No es aconsejable su consumo en pacientes en tratamiento oncológico, pero fuera de eso nadie se puede perjudicar por el uso de vitaminas en dosis lógicas y por tiempos cortos, sobre todo porque la carencia de micronutrientes en la Argentina es muy importante. Lo que se recomienda es la alimentación saludable, pero mientras exista una monotonía de alimentos —se consumen menos de 20 alimentos diferentes por semana— y estén los grupos de riesgos, si no hay alimentos enriquecidos, se pueden usar suplementos dietarios”, dijo.

Por último, Villar remarcó que lo más saludable, siempre que sea posible, es consumir las vitaminas de los alimentos porque existen compuestos que no están regulados y que no se sabe exactamente qué contienen, lo que puede ser más peligroso aún.

“Como todo medicamento que puede tener efectos adversos o nocivos para el organismo, deben ser prescritos por un médico competente. No todos pueden recibir cualquier multivitamínico y es importante saber a quién darle qué”, finalizó.

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