RESEÑA | DC Liga de Supermascotas: el inicio de una saga de buen pedigrí

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RESEÑA | DC Liga de Supermascotas: el inicio de una saga de buen pedigrí
RESEÑA | DC Liga de Supermascotas: el inicio de una saga de buen pedigrí

Era cuestión de tiempo hasta que el subgénero de los superhéroes volteara a las mascotas de las historietas para adaptarlas al cine. Tal es el caso de DC Liga de Súpermascotas (72%), una película de humor descabellado y, por momentos, incluso enternecedora si bien temáticamente parece haber dejado ir todo su potencial para ser todavía más emotiva para los amantes de los animales.

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Luego de que Superman y el resto de la Liga de la Justicia son capturados por Lulú, una conejilla de indias que tiene una venganza personal contra ellos, Krypto, el canino mejor amigo del Hombre de Acero, debe reclutar la ayuda de un grupo de animales de refugio, que accidentalmente adquieren super habilidades, para rescatar a los héroes. Dirigida por Jared Stern, esa es la premisa de DC Liga de Supermascotas.

Dado que el director, y también guionista, previamente se anotó un éxito con LEGO Batman: La Película (91%), no es de sorprender que el estudio le diera las llaves para otra entrega animada de la firma de historietas. Casi con el mismo sentido del humor, que abraza lo absurdo y lo equilibra con toques de cinismo, el nuevo filme es muy exitoso para las risas y para caracterizar a sus distintos personajes.

Antes de hablar sobre lo bueno, hay algo de obviedad en un punto ciego del filme. Aunque el guion trata de colocar el sentido dramático de la historia en la relación entre Krypto y Superman, así como la rivalidad con Ace, uno de los sabuesos de refugio con los que hace equipo, el tema del cariño entre mascota y dueño pierde relevancia conforme avanzan las subtramas de la capacidad de liderar del protagonista y su desarrollo heroico. En esto, el guion acaba por diluir la fuerza emotiva en varias líneas narrativas que, si bien no fracasan, no tienen el mejor impacto al apostar por varias en lugar de una sola de ellas.

Por ejemplo, la secuencia inicial de DC Liga de Súpermascotas (72%) enternece mostrando la lealtad que Krypto le tiene a su amo desde el momento en el que conoce a un Kal-El bebé y se escabulle con él a la cápsula de escape, pero, dado que Superman es secuestrado, este tipo de momentos entre ambos no se repiten. Hay sólo una ocasión más en la que este tema se repite, cuando se cuenta el origen de Ace y su relación con su primera familia, pero esto es todo lo que se explora sobre este particular vínculo entre mascotas y personas.

Este es un giro fallido cuando recordamos que el grupo de mascotas protagonistas están en un refugio y en búsqueda de una familia que los acoja. Más aún cuando el diseño de estos personajes apunta a los prejuicios que muchas personas tienen contra animales en estas condiciones: una es una puerquita grande, la otra es una tortuga anciana, Ace es algo rebelde e inquieto y Chip es una ardilla con dientes rotos. Es decir, lo que pudo resultar en una conmovedora fábula sobre la adopción, el cariño y el cuidado de animales abandonados queda de lado para la más tradicional historia de superhéroes, pero con un canino protagonista.

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Que nada de eso quiere decir que no exista un buen valor de entretenimiento en DC Liga de Supermascotas. El filme es bastante consciente de algunas de las convenciones del género y de lo absurdo que es aplicarlas en animales. De ello resultan un par de chistes muy efectivos. El equilibrio entre las burlas, la comedia física y también la caricatura está muy bien logrado y no se siente para nada, como quizá el público más adulto podría imaginar, como un episodio larguísimo de Paw Patrol, por ejemplo.

Salvo el caso de Krypto, que se ve extrañamente pelón y en ocasiones musculoso (que no digan que no le entra al día de pierna en el gimnasio) para un perro de pelo semi largo, el diseño de los personajes y la animación es de un estándar digno de un estudio grande como lo es Warner Bros. Aunque quizá, para lo descabellado de su tono, probablemente un estilo en 2D hubiera resultado más apropiado y favorecedor. Sin duda, y tras ver este mismo verano otras aventuras de acción con elementos de fantasía como Minions: Nace un Villano (84%) y Lightyear (83%) elaboradas también en 3D, las técnicas mixtas de Spider-Man: Un Nuevo Universo (100%) han elevado considerablemente la vara a una altura a la que más producciones deberían aspirar y dejar de temer por los costos y el tiempo necesarios para conseguirlos.

No debería ser una sorpresa, dada la larga tradición de doblaje de México, pero sí es de rescatar que todo el elenco, y en particular Alfonso Herrera y Alex Montiel (Krypto y Ace, respectivamente), da vida con excepcional cuidado a los personajes. Ya es un reto suficiente usar sólo la voz para interpretar cualquier papel, pero todavía es más fácil caer en la trampa de la exageración cuando se trata de protagonistas caricaturescos en una película animada dirigida principalmente a niños. Y en ningún momento sus versiones de estos animales desentonan con libreto y muy por el contrario ayudan a aterrizar la traducción, la caracterización de ambos y el juego del humor en la película.

DC Liga de Súpermascotas (72%) persigue la pelota, la alcanza y la trae de vuelta pronto y con numerosas risas, pero falla en olfatear la verdadera emotividad que se esconde entre sus más entrañables personajes. Con un poco más de entrenamiento y un buen acicalado temático, este puede ser el inicio de una saga de buen pedigree. La película ya se encuentra en cartelera.

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