Cuando rodar una película de terror supone un tormento psicológico

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Los amantes del cine de terror recordamos Hereditary como una de las obras maestras más abrumadoras de los últimos años, que junto a Midsommar y Déjame Salir forma un triunvirato ejemplar para demostrar el auge del género entre el público y la industria en general. Sin embargo, por mucho que las cintas de horror requieran de planos y secuencias técnicas para lograr sus sustos, en el caso de Hereditary la labor fue mucho más intensa para sus actores.

Sobre todo para Alex Wolff, que confiesa haber sufrido el mayor daño psicológico de su carrera a raíz de una película.

Alex Wolff en Hereditary (imagen cortesía de Deaplaneta durante el estreno del filme en 2018)
Alex Wolff en Hereditary (imagen cortesía de Deaplaneta durante el estreno del filme en 2018)

El actor de 23 años, que probablemente tambien reconozcan como el joven protagonista de Jumanji, ha vuelto a los cines de la mano del thriller psicológico de M. Night Shyamalan, Tiempo, y con Nicolas Cage en Pig, compartiendo el tormento padecido hace unos años durante una entrevista con Looper. 

Alex Wolff ahondó en su experiencia en el largometraje de Ari Aster revelando lo mucho que aquel rodaje le afectó a nivel personal, incluso después de apagar las cámaras. "Les diré que la película me hizo tanto daño como era posible”, comentó el oriundo de Manhattan mientras añadía que lo padeció “todo”, desde consecuencias psicológicas a falta de sueño.

“Es muy difícil porque como actor, realmente no quieres sonar pretencioso o serio o como si algo fuera demasiado serio, porque tenemos un trabajo cómodo en muchos sentidos, pero este, emocionalmente, fue uno de los duros, uno de esos que realmente hicieron acrobacias con mi bienestar emocional” añadió.

Y es que cualquiera que haya visto Hereditaty comprenderá sus palabras, básicamente porque su personaje sufre algunas de las escenas más brutales vistas en muchísimo tiempo.

Atención si nunca viste Hereditary: a continuación se revelan spoilers importantes del filme.

En Hereditary, Alex Wolff interpreta a Peter, el hijo adolescente de Toni Collette quien está pasando el luto por la muerte de su madre mientras la película sirve como metáfora sobre la muerte y las consecuencias de la salud mental. En el primer arco de la trama, el personaje de 16 años miente a su madre diciendo que tiene previsto asistir a un evento escolar cuando, en realidad, se dirige a una fiesta y se ve obligado a llevar a su hermana. Sin embargo, al llegar deja de prestarle atención y la joven, menor que él, sufre un shock anafiláctico tras comer nueces. De camino al hospital, la hermana saca la cabeza por la ventanilla para tomar aire fresco, pero cuando Peter esquiva un ciervo en la carretera la decapita con un poste de teléfono. Llega a su casa en shock, dejando el cuerpo en el coche que su madre descubre a los gritos por la mañana.

A continuación el personaje sufre con el dolor de lo ocurrido, la culpa y la frialdad de su madre, mientras la historia toma caminos inesperados sobre el ocultismo y la posesión que desembocan en secuencias aterradoras donde Peter también es protagonista.

Fin de los spoilers.

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Evidentemente, rodar este tipo de historias pueden tener consecuencias para sus actores por más que intenten mantenerse en el plano profesional. Y Alex Wolff es prueba viviente de ello, sufriendo insomnio y consecuencias psicológicas. Es más, en otra entrevista que concedió a The Wrap durante la promoción del filme hace unos años, compartió que había decidido rodar él mismo una escena en que su personaje se golpea la nariz contra un escritorio, haciéndolo tan realista que se golpeó de verdad con “sangre corriendo por mi rodilla” sin poder mover el brazo y con el tobillo inflamado por el golpe en general. 

Al conocer la historia de Alex resulta inevitable no recordar a Shelley Duvall tras su experiencia rodando El resplandor. La presión vivida bajo el mando de Stanley Kubrick le pasó factura, dado que el director supuestamente pidió al equipo que no fuera empático con ella, en teoría para provocar la incomodidad que se palpita en su actuación. Y al rodarla en orden cronológico, ese descenso a la locura se antoja más real todavía. Así al menos lo confesó la actriz en el pasado, padeciendo altos niveles de stress hasta el punto de llorar constantemente y perder mechones de cabello.

Incluso no pude evitar recordar a Kyle Richards que interpretó a la niña de Halloween de John Carpenter con 8 años. Ella misma contó, vía BravoTV, que tras ver el estreno del filme tenía tanto miedo que tuvo que dormir con su madre hasta los 15, imaginando que había alguien debajo de la cama o detrás de las cortinas. De más está decir que nunca más volvió a hacer una película de terror.

Alex Wolff apenas tenía 18 años al momento de rodar la película y no es de extrañar que se haya visto afectado al terminar. Sin embargo, la experiencia logró colocarlo en la mira de la industria y la crítica, ampliando su carrera tras darse a conocer como estrella infantil de Nickelodeon y varios papeles secundarios.

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