RUIDO, un espacio dedicado a la música experimental que se consolida

Carmen Baliero, participante del festival
Martin Katz

La nueva edición de RUIDO viene recargada: por primera vez este festival dedicado a la música experimental que ya tiene varias ediciones en Buenos Aires (la primera fue en 2017) presentará, además de numerosos encargos y estrenos, una serie de piezas adaptadas especialmente para la ocasión y una activa participación de creadores de la improvisación libre, la composición académica, el noise, las nuevas músicas folklóricas, el arte sonoro, el grindcore y el avant pop. “El público se podrá encontrar con gritos posthumanos, ensambles de percusión, instalaciones lumínicas, piezas para órgano, microbeats angulares, coros, parlantes flotantes, algunos instrumentos acústicos y otros extremadamente procesados”, aseguran los organizadores del ciclo, producido por el Centro Cultural Kirchner junto con el Centro de Arte Sonoro / CASo, con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires, la Embajada de la República de Indonesia en Buenos Aires y el Senado de Berlín.

A lo largo de tres días (24, 25 y 26 de septiembre), habrá más de veinte artistas en escena, instalaciones y actividades de formación en todas las salas del CCK. Todos los eventos del festival serán retransmitidos en vivo por Radio CASo, emisora del Centro de Arte Sonoro dedicada a difundir músicas experimentales y contemporáneas de todo el mundo.

Las entradas para los conciertos y para las instalaciones ya están disponibles en la página del CCK. Habrá dos grandes eventos en el Auditorio Nacional. El viernes 24, Sebastián Verea presentará su nueva instalación sonora Estará aquí siempre todo, diseñada para que una computadora vaya leyendo indicadores de huellas humanas ubicadas en diferentes puntos del globo y las interprete como una partitura que controla en tiempo real los mecanismos del gran órgano Klais opus 1912 de la sala del CCK; además, el ensamble vocal Música Inaudita colaborará con Verea en la realización de una pieza vocal a capella en diálogo con la instalación. Y el sábado 25 se presentará un programa de cuatro sets breves y contrastantes que proponen una reflexión sobre la distancia y la capacidad del sonido para generar ambientes y conectar cuerpos con el octeto Música Inaudita interpretaando esta vez Gusano, una obra de Cecilia Castro; Faktor presentará una nueva instalación lumínica/sonora; el dúo 500k realizará un set para guitarras eléctricas acoplantes y saturadas; y Carmen Baliero estrenará su primera pieza solista para órgano, compuesta especialmente para la ocasión. “La intención es trabajar a partir del sonido que haría un órgano desde el punto de vista biológico -explica Baliero, una artista argentina con mucha experiencia en el terreno de la música experimental-. Tomé al instrumento como un cuerpo animado cuyo organismo emite sonidos desde su interior. Tuve esa idea trabajando en La Ballena Azul, una de las salas del CCK. Sentí que era como estar dentro de un cuerpo investigando la sonoridad y la lógica de sus órganos internos. El órgano se vuelve función vital traducida en sonidos”.

Formada con especialistas como la pianista Lucía Maranca (“Todavía recuerdo de esa época haber considerado extraño a Beethoven porque hacía acordes y tríadas”, señala Baliero), Mariano Etkin, Coriún Aharonián y Julio Viera (“Todos ellos me estimularon en el campo de la composición”, aclara), la artista prefiere evadir las clasificaciones: “Las definiciones y etiquetas musicales nunca fueron de mi agrado -recalca-. Nunca sentí que un término realmente abarcara lo que pretende abarcar. Me identifico con cualquiera que se lance al vacío y no sepa realmente en dónde está el suelo”.

Otro músico argentino que animará esta edición de RUIDO es Zypce, quien compuso la obra Mashup Gamelan para que sea estrenada por los doce percusionistas de Sang Bagaskara, el ensamble de gamelán residente de la embajada de Indonesia en Argentina. Para acercar al público a los orígenes de esta música milenaria, se presentará también un concierto de piezas tradicionales de la isla Java.

Compositor, constructor de instrumentos alternativos, técnico/diseñador de sonido y cantante de tango, Zypce creó composiciones originales para obras de teatro, audiovisuales y de danza en Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Francia, Italia, Alemania, España, Australia, Nueva Zelanda, Corea y Japón. También es un colaborador habitual en las obras teatrales de Rafael Spregelburd. “Es muy difícil para mí pensar en una música ‘experimental’ -sostiene-. Si hablamos de genealogías, se me ocurre el LIPM (Laboratorio de Investigación y Producción Musical), un lugar de clara tradición académica, electroacústica. Pero yo no me considero un “músico experimental”, sino más bien un compositor de ‘eso’ (lo que compongo). El término experimental me lleva a un laboratorio, una pecera intocable donde como espectador tengo que comprender algo ‘rarito’ que está en un tubo de ensayo. Yo nos llamaría ‘compositores inquietos’ y le borraría de plano esa especie de jerarquía pretensiosa. Eso sí: nuestras composiciones no son lo que se escucha habitualmente, y exigen predisposición y participación. Lo más importante para mí es que la música no sea aburrida, lo cual no quiere decir necesariamente que tenga que ser ‘divertida’ en los términos en los que habitualmente se usa esa calificación”.

La obra que presentará Zypce, quien además está trabajando desde que empezó la pandemia en el diseño sonoro de un video juego tipo puzzle que se publicará en marzo 2022 (se llama Storyteller y la demo puede descargarse desde la plataforma STEAM), está pensada para provocar una nueva relación sonora entre las tradiciones musicales de Oriente y Occidente: “El nacimiento del mashup, o bastard pop, fue a principios de los años 80, de la mano de los DJs del hip hop, que combinaron una o más canciones conocidas con bases musicales y orquestaciones alternativas a las originales. En Mashup Gamelan, el choque cultural Oriente/Occidente parece haber desaparecido dentro de un collage lúdico y repentino. A partir de ahí, toda relación sonora podría ser válida”.

Admirador confeso de grandes aventureros sonoros -Stockhausen, Coltrane, Penderecki, Ornette Coleman, Mozart, Beethoven, Stravinsky, Piazolla, Einstürzende Neubauten, Diamanda Galas, John Zorn, Elliot Sharp, Mauricio Kagel, Gardel, Edmundo Rivero, Xenakis, por citar solo algunos de una legión importante-, Zypce no tiene una formación académica. “Fui aprendiendo a comunicar mis ideas de a poco, muchas veces con ciertas frustraciones por no encajar en ciertos parámetros de estudio”, advierte. “De muy chico empecé a componer obra y orquestaciones en un portaestudio de cuatro canales. Luego fue muy importante mi amiga Adriana de los Santos, una artista con un talento brutal con la que tuvimos un dúo durante muchos años. También fueron importantes para mí la sociedad con Spregelburd en las obras Apátrida y SPAM y el dúo más pop con mi hermana Isol”.

Al margen de esta participación en RUIDO, Baliero también tiene más planes. Abocada hace mucho a la producción de música contemporánea e influenciada por la obra de célebres exploradores como Arnold Schönberg, Juan Carlos Paz y Bela Bartok, ella también compuso especialmente para obras de teatro -el monólogo Molly Bloom de Cristina Banegas, la adaptación de Antígona Vélez de Leopoldo Marechal dirigida por Pompeyo Audivert, la versión de El jardín de los cerezos de Chejov de Helena Tritek (2014)-, y ahora prepara la presentación en vivo de su último disco, Lentamente, grabado con el trío que completan Wenchi Lazo (guitarra eléctrica) y Carlos Vega (contrabajo). Además, Baliero está terminando la escritura de un libro titulado La educación musical y otros temas y ya tiene temas nuevos para un disco de piano solo.