Rusia sustituye al jefe de la flota del Mar Negro tras los reveses de Crimea

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Por Natalia Zinets y Mark Trevelyan

KIEV/LONDRES, 17 ago (Reuters) - Rusia reemplazó al comandante de su Flota del Mar Negro, con sede en Crimea, reportó el miércoles una agencia estatal de noticias, después de que una serie de explosiones sacudió la península que anexó en 2014, en una zona que solía considerarse como un área militar segura en la guerra rusa contra Ucrania.

Moscú culpó a saboteadores por las explosiones que impactaron un depósito de municiones en el norte de Crimea el martes. Más tarde, se vieron columnas de humo saliendo de una segunda base militar rusa en el centro de Crimea, dijo el diario ruso Kommersant.

Ucrania no ha asumido de manera oficial la responsabilidad, pero lo ha insinuado. La aparente capacidad de Ucrania para adentrarse más profundamente en el territorio ocupado por Rusia, ya sea con algún tipo de arma u operaciones específicas, indica un giro en el conflicto. Las explosiones de la semana pasada destruyeron aviones de combate en una base aérea rusa en Crimea.

La agencia de noticias rusa RIA citó fuentes que dijeron que el comandante de su flota del Mar Negro, Igor Osipov, fue reemplazado por un nuevo jefe, Viktor Sokolov.

Si se confirma, la medida supondría una de las remociones de mayor perfil de un oficial en lo que va de la guerra, en la cual Rusia ha sufrido grandes pérdidas en hombres y equipos.

La Flota del Mar Negro, que tiene una historia venerada en Rusia, ha sufrido varias humillaciones desde que el presidente Vladimir Putin lanzó la invasión de Ucrania -que Moscú califica de "operación militar especial"- el 24 de febrero.

En abril, Ucrania atacó su buque insignia, el Moskva, un enorme crucero, con misiles Neptune. Se convirtió en el mayor buque de guerra hundido en combate desde hace 40 años.

RUTA DE SUMINISTRO CRUCIAL

Crimea, que Rusia arrebató a Ucrania en 2014 y ha fortificado ampliamente desde entonces, proporciona la principal ruta de suministro para las fuerzas rusas en el sur de Ucrania, donde Kiev está planeando una contraofensiva en las próximas semanas.

La inteligencia militar ucraniana dijo en un comunicado que, tras las recientes explosiones en Crimea, las fuerzas rusas habían trasladado con urgencia algunos de sus aviones y helicópteros más adentro de la península y a aeródromos dentro de Rusia. Reuters no pudo verificar la información de forma independiente.

El presidente Volodímir Zelenski instó a los ucranianos a mantenerse alejados de las bases militares y los almacenes de munición rusos y dijo que las explosiones podían tener varias causas, incluida la incompetencia.

"Pero todas significan lo mismo: la destrucción de la logística de los ocupantes, sus municiones, equipos militares y de otro tipo, y puestos de mando, salva la vida de nuestro pueblo", dijo en un discurso nocturno el martes.

El miércoles, el servicio de seguridad ruso FSB anunció la detención de seis miembros de lo que llamó una célula terrorista islamista en Crimea, aunque no dijo si eran sospechosos de estar involucrados en las explosiones.

La flota del Mar Negro también ha bloqueado los puertos ucranianos desde el inicio de la guerra, impidiendo las vitales exportaciones de grano, que están empezando a moverse de nuevo bajo un acuerdo mediado por Turquía y Naciones Unidas.

Otros tres barcos salieron de Ucrania el miércoles, según informó el Ministerio de Infraestructuras en su página de Facebook.

"Esta mañana, tres barcos con productos alimentarios ucranianos salieron de los puertos de Chornomorsk y Odesa (...) Más de 33.000 toneladas de productos agrícolas están a bordo", indicó.

Pavlo Kyrylenko, gobernador de la región oriental de Donetsk, que ha sido testigo de algunos de los combates más encarnizados, dijo a primera hora del miércoles que dos civiles murieron y siete resultaron heridos en bombardeos de las fuerzas rusas en las últimas 24 horas.

El gobierno ucraniano ha ordenado evacuaciones masivas en Donetsk, pero para una pareja en una pequeña granja cerca de la ciudad de Kramatorsk irse no era una opción.

"La abuela no puede ser transportada, tiene casi 100 años", dijo Nataliia Ataiantz, de 47 años, mientras revisaba a la anciana. Para su marido, Oleksandr, la idea de marcharse da "miedo".

"Nuestros padres están enterrados aquí. Y esta es también nuestra tierra (...) ¿Adónde debemos ir, a otro país?", señaló.

(Reporte de las oficinas de Reuters; escrito por Lincoln Feast y Alex Richardson; editado en español por Carlos Serrano)