Síntomas, factores de riesgo y prevención del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es uno de los cánceres más frecuentes en hombres y mujeres: 41.441 nuevos casos al año y en torno a las 14.000 víctimas anuales en nuestro país. Frente a estas cifras, las principales armas siguen siendo la detección precoz, la prevención y tratamientos cada vez más eficaces. He aquí todo lo que necesitas saber sobre este tipo de cáncer.

¿Qué es el cáncer colorrectal?

Es el cáncer digestivo más frecuente entre los no fumadores en España, Europa Occidental y América del Norte.

Algunas cifras:

  • En España se detectan 41.441nuevos casos anuales;
  • El cáncer de colon y recto afecta en Europa a más de 450.000 personas al año.

Causas y factores de riesgo del cáncer colorrectal

Un mejor conocimiento de los factores predisponentes (constitucionales o adquiridos) para este tipo de cáncer debería ayudar a mejorar su prevención y a que su diagnóstico sea más precoz.

En algunos casos, existe una predisposición familiar al cáncer de colon. Las poliposis colorrectales han sido objeto de estudios muy exhaustivos: en la poliposis adenomatosa familiar el riesgo de transformación cancerosa es de un 100 % en individuos mayores de 40 años.

El cáncer colorrectal hereditario no asociado a pólipos es menos conocido (síndrome de Lynch). Se caracteriza por la edad temprana del individuo, la elevada proporción de cánceres de colon derecho, y la asociación frecuente a un cáncer genital en las mujeres.

La rectocolitis hemorrágica favorece el desarrollo del cáncer colorrectal. La enfermedad de Crohn puede degenerar en este tipo de cáncer, pero con mucha menos frecuencia.

Los estudios epidemiológicos muestran que una alimentación rica en fibra y verduras reduce el riesgo de desarrollar cáncer de colon. Por el contrario, un aporte calórico elevado, el sedentarismo y el sobrepeso serían factores de riesgo. Las grasas de origen animal, las carnes grasas, algunos hidratos de carbono favorecerían la aparición de este tipo de cáncer, aunque estos datos todavía están por confirmar.

Los síntomas del cáncer de colon

Los signos reveladores del cáncer de colon suelen ser aparentemente banales:

  • Dolores como cólicos intestinales intermitentes con hinchazón que pueden durar entre 1 y 2 días y estar seguidos de diarrea fétida (síndrome de Koenig);
  • Sensación de flatulencia, pesadez, hinchazón abdominal;
  • Alternancia de diarrea y estreñimiento;
  • Alteración del estado general (cansancio, falta de apetito, especialmente de carne, pérdida de peso, fiebre leve);
  • Anemia hipocrómica (resultado de un sangrado oculto);
  • Restos de sangre negra en las heces (melena);
  • Emisiones de sangre roja o mucosidad durante o después de las heces...

La hemorragia rectal es un signo de alerta importante. Actualmente, la detección de sangre en las heces puede hacerse mediante un test inmunológico más eficaz que otros anteriores: el Test de Sangre Oculta en las Heces (TSOH). El propio paciente, con una sola muestra, puede realizarlo en su domicilio. Este test de papel permite detectar cantidades mínimas de sangre humana en las heces.

Disponible a través del médico, el test inmunológico pretende detectar la presencia de restos de sangre humana en las heces invisibles a simple vista. Este sencillo test es rápido y eficaz y se puede realizar en casa. Permite detectar sobre una sola muestra entre 2 y 2,5 veces más de casos de cáncer y entre 3 y 4 veces más adenomas avanzados (lesión precancerosa) que el test anterior. Este test debe repetirse cada 2 años.

Esta prueba de detección está recomendada a toda la población a partir de los 50 años.

Evolución de la enfermedad

En la mitad de los casos, el cáncer de colon se descubre únicamente a raíz de una complicación:

  • Oclusión intestinal aguda por obstrucción instalada progresivamente, con cólicos. Se trata de un problema que aparece tras varias crisis suboclusivas seguidas de episodios de heces líquidas o tras un periodo de estreñimiento prolongado. La oclusión se manifiesta mediante vómitos, retención de líquidos y gases e hinchazón abdominal;
  • Supuración neoplásica: que evoluciona hacia un absceso alrededor del tumor;
  • Peritonitis por perforación del colon;
  • Abertura (fistulización) en un órgano hueco contiguo: vejiga...

El tumor se extiende:

  • Primero localmente: piel, pliegues del intestino delgado, vejiga;
  • A continuación, a los órganos linfáticos;
  • Por último, a zonas más alejadas: metástasis (localizaciones secundarias) hepáticas, peritoneales (ascitis), pulmonares, cerebrales...

Diagnóstico del cáncer de colon

La colonoscopia y la rectoscopia con biopsias, y la sigmoidoscopia flexible permiten confirmar el diagnóstico al visualizar el tumor y permitir el análisis de la muestra (biopsia).

El análisis de la viabilidad de la operación comienza por una evaluación clínica y paraclínica de la extensión del cáncer. La resonancia magnética es el examen imagenológico de referencia para llevar a cabo una evaluación de la extensión antes del acto quirúrgico.

No confundir con...

  • Un fecaloma (acumulación de materia fecal endurecida);
  • Un tumor benigno;
  • La enfermedad de Crohn;
  • Una sigmoiditis;
  • Una endometriosis…

Tratamiento del cáncer de colon

El único tratamiento para el cáncer de colon es la extirpación quirúrgica. La intervención acaba con el tumor y las vías de drenaje linfático. En función del caso, el cirujano lleva a cabo:

  • La extirpación del lado izquierdo del colon, incluyendo los vasos sanguíneos y linfáticos: hemicolectomía izquierda;
  • La extirpación del lado derecho del colon: hemicolectomía derecha;
  • La ablación del colon transverso: colectomía transversa.  

La continuidad del tránsito intestinal se asegura mediante anastomiosis inmediata o en un segundo acto operatorio. Si se realiza en una segunda intervención, el paciente tendrá durante algún tiempo un ano artificial (estomía).

En otros casos, el cirujano practica una colectomía segmentaria.

A veces, la quimioterapia completa el tratamiento. En otros casos, se administra antes de la intervención para reducir el tamaño del tumor.

Al mismo tiempo que la quimioterapia, también se administran terapias dirigidas, disponibles desde hace algunos años. Se trata de fármacos que bloquean un mecanismo específico de desarrollo o de proliferación de las células cancerosas. Estos tratamientos se prescriben en curas espaciadas de una o dos semanas para el tratamiento de tumores metastáticos, a menudo como complemento de la quimioterapia.

Cuando la extirpación del tumor es imposible, el cirujano practica una derivación externa o interna.

Es crucial que cualquier tratamiento quirúrgico vaya precedido de una preparación intensiva tanto del colon como del propio paciente.

  • Dieta sin residuos;
  • Balance hidroelectrolítico;
  • Vitaminoterapia.

Antes de la operación se debe informar al paciente de la posibilidad de un ano artificial temporal o definitivo. Pueden existir complicaciones postoperatorias, sobre todo fístulas.

La dieta sin residuos elimina cualquier alimento que aporte celulosa, ya que aumenta el bolo fecal y forma un lastre importante. Está pensada para asegurar el vaciado del intestino y la limpieza del colon. Sirve, sobre todo, para preparar el intestino ante:

  • Algunas pruebas: enema de bario (poco utilizado actualmente), colonoscopia;
  • Una intervención quirúrgica (colectomía);
  • La eliminación completa de cualquier verdura, fruta y cereal integral de la dieta.

La alimentación se compone únicamente de:

  • Queso de pasta dura, tipo Gruyère, Gouda, etc..
  • Carne magra de primera categoría, entera o picada si fuera demasiado fibrosa (ternera, pollo, pescado, jamón);
  • Cereales (pasta, arroz, sémola, tapioca);
  • Pan tostado y galletas;
  • Compotas homogeneizadas a base de membrillo, manzana, plátano, gelatina de frutas, pasta de frutas;
  • Azúcar, mantequilla y aceite en crudo en cantidades moderadas;
  • Agua mineral y natural no gaseosa, café, tés suaves, infusiones, caldos de verduras y de frutas.

Esta dieta debe ser de corta duración ya que puede hacerse pesada y desequilibrada para el paciente (hiperproteica, carencia de vitamina C y fibras vegetales).

Pronóstico del cáncer de colon

Depende de la extensión del cáncer (clasificación de Dukes), que vendrá determinada mediante las biopsias: el pronóstico es más exitoso cuando el cáncer ha sido diagnosticado en estadio localizado.

Cáncer de recto

El adenocarcinoma de recto es más frecuente en hombres que en mujeres.

Los factores de riesgo son la rectocolitis hemorrágica (incluso tras la colectomía) y los adenomas simples.

Los síntomas del cáncer de recto

A pesar de estar localizado en una cavidad fácilmente accesible, el cáncer de recto suele descubrirse en una fase avanzada.

Hay una serie de signos reveladores que pueden ser claves para el diagnóstico del síndrome rectal:

  • Secreciones mucopurulentas a veces manchadas de sangre;
  • Pujos, tenesmo rectal, sensación de "ganas falsas" de evacuar;
  • Rectorragias de sangre roja que envuelve las heces.

Otros síntomas pueden orientar al médico hacia la zona del bajo vientre:

  • Dificultad para orinar (disuria) en el hombre;
  • Tirantez en la zona de la pelvis que podría hacer sospechar de una patología ginecológica en la mujer.

Otros síntomas podrían orientarlo hacia el intestino:

  • Estreñimiento, diarrea, o alternancia de ambos;
  • Dolores cólicos de la fosa ilíaca izquierda;
  • Hinchazón...

En ocasiones, los síntomas son mucho más inespecíficos:

  • Astenia, pérdida de peso, anorexia, fiebre...

Otras veces, el cáncer se descubre de manera fortuita mediante un tacto rectal.

El diagnóstico del cáncer de recto

El tacto rectal (TR) es el examen que determina el diagnóstico, al permitir palpar el cáncer en forma de protuberancia inflamada, dura, como una especie de cráter o bien en forma de una masa redondeada, irregular, granulosa, dura y friable. El sangrado al contacto con el dedo es muy indicativo.

Exámenes y análisis complementarios

La rectoscopia sirve para confirmar el diagnóstico y permite que se practiquen biopsias sencillas e indoloras.

La resonancia magnética permite visualizar la lesión y, sobre todo, buscar otra localización cólica. Si es posible también se realiza un colonoscopia.

Una vez establecido el diagnóstico del cáncer de recto, el médico debe evaluar la extensión del mismo mediante una resonancia magnética:

  • Local: tomando como referencia el borde del ano;
  • Regional: uréter, próstata, vejiga (urografía intravenosa, cistoscopia, tomodensitometría abdominopélvica);
  • General (metástasis): hígado (ecografía), peritoneo, pulmones (radiografía), nódulo de Virchow (fosa supraclavicular izquierda).

El análisis del antígeno carcinoembrionario es especialmente útil en el seguimiento postoperatorio.

Evolución de la enfermedad

Las complicaciones del cáncer de recto suelen ser poco reveladoras: oclusión intestinal baja, peritonitis por perforación intestinal...

No confundir con...

Aunque el cáncer sea la afección rectal más frecuente, no todas las lesiones rectales duras o ulcerosas son cancerosas:

  • Endometriosis rectal en la mujer;
  • Estenosis inflamatoria de la enfermedad de Nicolas Favre;
  • Úlcera rectal solitaria;
  • Rectitis (microbianas, parasitarias, Crohn, rectocolitis hemorrágica)...

Sin embargo, si existen sangrados rectales, habrá que considerar la posibilidad de un cáncer de recto.

Tratamiento del cáncer de recto

El tratamiento curativo para el cáncer de recto es la exéresis quirúrgica amplia. Son posibles dos tipos de intervención: conservando o no el esfínter anal.

Las intervenciones que eliminan el esfínter son la amputación del recto por vía abdominoperineal. Esta intervención hará necesario el ano artificial (colostomía definitiva). Esta operación se practica cuando el tumor es inferior (cerca del ano).

Si el cáncer está situado a más de 12 cm del borde del ano el cirujano puede practicar la resección del recto y restablecer la continuidad coloanal.

La radioterapia de contacto da buenos resultados en cánceres de pequeño tamaño situados en la parte inferior del recto. La radioterapia postoperatoria reduce las recidivas locales.

A veces se completa el tratamiento con quimioterapia, así como con terapias dirigidas.

Evolución de la enfermedad

La intervención en el recto suele ser fuente de molestias y complicaciones. El ano artificial requiere un equipo y la adaptación del paciente y con frecuencia es el causante de pequeñas complicaciones.

La exéresis del tejido perirrectal genera, a menudo, problemas urinarios (retención de orina o incontinencia) y genitales.

La mortalidad operatoria es baja.

Escrito por:

Dra. J. Rossant-Lumbroso

Dr. L. Rossant

Revisión médica realizada por el Dr. J. Cárdenas

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