Sadio Mané, de patear pomelos a liderar a un equipo de leyenda

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Sadio Mané, del Liverpool, se arrodilla antesde un partido con el Manchester City.
AP photo/Jon Super, Pool

“Me crié en un lugar donde no les gustaba el fútbol y jugué descalzo en la calle hasta los quince años”. Parece imposible de dimensionar si hoy se deposita la mirada sobre él. Nadie podría creer un pasado de esas características para un futbolistas que domina parte de la escena del fútbol inglés. Sólo hace falta hurgar en su historia para comprender todo, porque en su pueblo en la región senegalesa de Bambali, cerca del río Casamance y la frontera con Guinea-Bissau, no existía ni un ápice de esperanza para un chico con su contexto. Sin embargo, se encargó de torcer la voluntad del destino y su vida se convirtió en la de una estrella. Sadio Mané, a los 30 años, jamás se olvida de su cuna y no lo desenfoca ni la posibilidad, el sábado próximo, de ser nuevamente campeón de la Champions League con Liverpool.

“En el pueblo vas a acabar siendo agricultor, no hay otro trabajo para hacer. Mi sueño de niño era escribir la historia y ganar todos los trofeos”. De esa manera cuenta su historia en el documental de Rakuten TV “Sadio Mané: made in Senegal”. Allí permitió entender por qué es una de las piezas claves de Liverpool para ir por la conquista del centro de Europa y por qué no le tiembla el pulso que enfrente esté Real Madrid . Sólo hace saber que muchas tardes en las calles de su pueblo jugaba al fútbol con pomelos porque no había dinero en su casa para comprar una pelota.

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En Bambali comenzó a garabatear su vida como futbolista. En torneos intercolegiales Mané era reconocido por su talento. Hace tiempo, reconoció en una charla con el sitio oficial de Liverpool que la forma en la que los suyos se aseguraban que asista al colegio era la posibilidad de jugar a la pelota. Allí surgió la idea de que se traslade a Dakar, la capital de Senegal, para realizar una prueba en una de las academias europeas que desembarcaban en África para cazar talentos.

A los 15 años Mané se enteró que la academia de fútbol Generation Foot iba a realizar pruebas para nuevos talentos. Su familia entendía que debía estudiar y no jugar al fútbol, sin embargo, decidió eludir esa indicación para viajar 80 kilómetros hasta Dakar.

Antes de comenzar el entrenamiento de prueba, Mané se encontró con Abdou Diatta, un ojeador de la academia, que le consultó si estaba allí para participar de la práctica. La respuesta afirmativa lo sorprendió a Diatta, que inmediatamente le preguntó: “¿Con ese calzado? ¿Cómo vas a hacer para jugar con eso?”. Y continuó: “¿Y con esos pantalones? “¿Nunca tuviste unos pantalones de fútbol de verdad?”.

Klopp con Sadio Mane, uno de sus jugadores clave de los Reds
Klopp con Sadio Mane, uno de sus jugadores clave de los Reds

La respuesta de Mané dejó todavía más sorprendido al ojeador, porque le confesó que estaba con la mejor indumentaria que tenía a su alcance. Pero todavía impactó más a Diatta lo que hizo adentro de la cancha, porque en 15 minutos no había duda que el talento de este chico de 15 años de Bambali, era digno de admirar.

Era imposible que entrenadores de la academia, entre ellos Olivier Perrin y Jules Boucher, no quedasen impactados con este chico que tras 90 partidos y 131 goles ya estaba bajo la lupa de Metz. “Hacía cosas excepcionales, era generoso y tenía actitud positiva. Su técnica y su capacidad para eliminar rivales eran sus puntos fuertes y era evidente que tenía que fichar por el Metz. Por tanto, propuse al club hacerle venir”, contó Olivier Perrin, exdirector del centro de formación del club de la región francesa de Lorena y ahora director de operaciones de Génération Foot.

Pegó el salto a Metz y viajó a Francia sin avisarle a su familia. Su mamá, Satou, recibió un curioso llamado: “Hola mami. Estoy en Francia. Voy a jugar en el Metz. Si no me creés, podés prender la televisión y verme”.

Los inicios fueron complicados para el joven jugador, que escondió una lesión por temor a ser devuelto a Senegal . ”No metía el pie ante un rival, no mostraba lo que sabía hacer y yo no sabía la razón. Pensaba que era el frío, pero en realidad era una pubalgia. Cuando lo descubrimos, se operó y después pasó pronto al plantel profesional y se quedó”, explicó Perrin.

Mané solo se quedó un año y medio en Metz, que por entonces jugaba en Ligue 2. Y tuvo que dejarlo partir al final de la temporada 2011/2012 tras el descenso a National (la tercera división). ”El club necesitaba dinero para ascender, por lo tanto fue vendido por 4,1 millones de euros al Salzburgo (Austria) y su compatriota Kalidou Koulibaly por 2,5 millones de euros al Genk (Bélgica)”, recordó Perrin.

El delantero continuó su progresión en Austria. Allí los entrenadores advirtieron que era demasiado espectacular, pero muy poco efectivo frente al arco. Aquellos que lo vieron trabajar en Salzburgo, aseguran que haber tenido como entrenador a Roger Schmidt fue determinante para mejorar en la definición. En su segunda temporada marcó 23 goles y metió un doblete: campeón de la Bundesliga austríaca y la Copa de Austria 2013/14. En total fueron 45 conquistas en 87 partidos.

Sadio Mane, se convirtió en un héroe en Senegal con la conquista de la Copa Africana de Naciones
Sadio Mane, se convirtió en un héroe en Senegal con la conquista de la Copa Africana de Naciones (CHARLY TRIBALLEAU/)

Su velocidad explosiva llamó la atención de un fútbol ideal para sus condiciones: la Premier League. Firmó para el Southampton. Y un año más tarde reescribió los libros: el 16 de mayo de 2015 anotó ante Aston Villa el hat-trick más rápido de la historia de la Premier League. Fueron tres goles en 176 segundos. El partido terminó 6 a 1.

El Liverpool posó sus ojos en el senegalés. Y lo adquirió en 2016, a cambio de 41.000.000 de euros. Sufrió desde adentro la derrota 3 a 1 ante Real Madrid, en la final de la Champions League 2017/2018. Fue la noche en la que el arquero alemán Loris Karius regaló dos goles.

Musulmán practicante, poco después de ese encuentro se hizo viral una grabación que le hicieron mientras limpiaba los baños de una mezquita. Su gesto solidario y humilde le valió el respeto y elogio de millones a lo largo del planeta. Incluso, una infancia dura que lo marcó de por vida lo empujó a donar 500 mil euros para la construcción del primer hospital en su pueblo natal y otros 200 mil euros para la construcción de una escuela de la misma aldea.

“¿Para qué quiero 10 Ferrari, 20 relojes con diamantes y 2 aviones? ¿Qué harán estos objetos por mí y por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, jugué descalzo y dejé el colegio. Prefiero construir escuelas y dar comida o ropa a la gente pobre” , dijo Mané en el programa Talent’s d´Afrique.

En 2018 regaló 300 camisetas de Liverpool a su pueblo natal para que los niños de Bambali pudieran ver la final de la Champions League con su camiseta y todos salieron a las calles a celebrar cuando Liverpool puso de rodillas Tottenham. En febrero último se convirtió en héroe nacional con la conquista de la Copa Africana de Naciones. Y ahora estará nuevamente ante la chance de subirse a la cima del Viejo Continente. Y para cualquier futbolista es una posibilidad de escribir su nombre en el firmamento. Aunque para él, ir detrás de una segunda corona de Europa, está claro que es mucho más que sumar galardones, se trata de un premio mucho más grande, de una bendición más poderosa.

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