Sandra Mozarowsky, la estrella del cine de destape cuya vida se truncó misteriosamente a los 18 años

“¿Quién acabó con Sandra Mozarowsky?” Es la pregunta del millón que lleva varias décadas alimentando la imaginación de los amantes de las teorías conspiratorias. Un título que aborda la misteriosa muerte, a punto de cumplir 19 años, de esta actriz que triunfó en el cine del destape en los años setenta justo cuando en unos días se cumplirá el cuadragésimo segundo aniversario de su fallecimiento.

La desaparación de Sandra es, sin dudas, de las que más teorías y rumores ha desatado dentro del mundo del espectáculo español.

Sandra Mozarowsky en el cartel de 'Beatriz' (1976)

El final de la vida de Sandra todavía sigue siendo un enigma. Su cuerpo fue encontrado el 23 de agosto de 1977 en plena calle, bajo la terraza de su domicilio en el número 3 de Álvarez de Baena en Madrid. Los informes oficiales daban por sentado el suicidio (debido a una supuesta depresión causada por una enfermedad de tiroides) aunque nunca se reveló el resultado final de una autopsia que, misteriosamente, ha desaparecido.

Sandra Mozarowsky permaneció 22 días en coma vegetativo en el Hospital Francisco Franco, en el Servicio de Reanimación, falleciendo el 14 de septiembre de 1977 tras no superar el traumatismo craneal que le causó la caída. A un mes de cumplir los 19 añitos y con una carrera por delante tras haber aparecido en 21 largometrajes y 2 series en nueve años.

Con el paso de los años, su muerte pasó de ser una trágica pérdida a convertirse en nido de infidad de teorías. Hay quienes afirman que estaba embarazada de cinco meses, otros que consideran que alguien la empujó o incluso creen que sufrió un mareo cuando regaba las plantas precipitando su caída al vacío. Pero lo más gordo llegó cuando Andrew Morton, el biógrafo de Lady Di, publicó en su libro sobre la Casa Real española de 2013, Ladies of Spain, que Sandra había sido una de las amantes del rey Juan Carlos I, como recogió en su reportaje del libro Diario Critico.

Se habla también de que podía haber estado ebria, aunque nunca se llegó a encontrar una sola gota de alcohol en sangre, e inclusive se apunta a que pudo sufrir un desvanecimiento provocado por su extrema dieta. A pesar de que se comprobó que la barandilla era demasiado alta como para que ocurriera un accidente de tal magnitud, cabe recordar que en la extinta revista Garbo, como ahora recogen medios como Rambla libre, la también actriz Inma de Santis se hizo eco de la obsesión por adelgazar de Sandra Mozarowsky con la que coincidió en El otro árbol de Guernica: “Su accidente no ha sido más que una consecuencia de su obsesión por adelgazar, y quería adelgazar —aunque yo no creo que fuese gorda— porque el tipo de cine que se hace en este país te exige estas cosas. Yo le echo la culpa a la profesión por esta razón, esas exigencias por el físico… Sé que llevaba un régimen diría que casi bestial. Lo único que tomaba durante el día era un plátano y una taza de té. Después tomaba de esas pastillas para no tener apetito, más otras pastillas para animarse… así es fácil que pasen esas cosas, aunque sean accidentes involuntarios, pero provocados por las pastillas famosas”.

Y no es por rizar el rizo a tal misteriosa muerte pero la propia Inma de Santis también murió unos años después, en 1989, en un extraño accidente de tráfico tratando de esquivar a un zorro en el Sahara Occidental mientras se encontraba realizando un viaje de recreo.

Pero volviendo al citado medio, también recuerda unas declaraciones para la revista Diez Minutos del actor Pepe Sancho, amigo de Sandra Mozarowsky desde la aparición de la joven en un episodio de Curro Jiménez, donde se mostraba reacio a creer que la intérprete se hubiera quitado de en medio por voluntad propia: “Me rebelo contra quienes piensan –o intentan hacer pensar y suponer- que ella intentó quitarse la vida”.

UNA CORTA PERO INTENSA TRAYECTORIA CINEMATOGRÁFICA

Nacida como Alexandra Elena Mozarowski Ruiz de Frías en Tánger (Marruecos) en octubre de 1958, era hija de madre española y padre ruso, un diplomático que compaginaba este cargo con la profesión de ingeniero electrónico. A los dos años, la familia se estableció en Madrid y allí iniciaría sus estudios de Bachillerato que compatibilizaba con su pasión por el séptimo arte.

Sandra Mozarowsky llegó al cine por pura casualidad a la temprana edad de 9 años cuando una amiga de su madre la recomendó a la productora de la película El otro árbol de Guernica, basada en una novela de Luis de Castresana, y dirigida por Pedro Lazaga. Desde entonces, la joven rodó más de una veintena de títulos entre los que destacan Cuando el cuerno suena, Sensualidad, Las protegidas, Call- girl (La vida privada de una señorita bien) y Hasta que el matrimonio nos separe. Su carrera era tan prometedora que el año de su muerte rodó nada menos que tres largometrajes.

En la mayoría de las citadas películas asumía papeles de ramera o, en definitiva, cualquier personaje que luciera sus encantos delante de las cámaras. Y es que esta actriz, que fue apodada “la Ornella Muti española” (en referencia a la intérprete italiana de su generación que también protagonizó el mismo género cinematográfico), se convirtió en el reclamo perfecto para los cineastas del destape.

A su vez, circula el rumor que asegura que Sandra tenía una segunda profesión como señuelo para clientes de un club de alterne ubicado en la calle Oriente, propiedad de Paco Martínez Soria, en el que, como apuntan medios como Tribus Ocultas, se dice que ejercía de prostituta. Un chisme que surgió con el paso del tiempo, quizás influido por esa imagen de mujer “fácil” del destape y por eso nosotros preferimos tomarnos este rumor con pinzas.

Sandra Mozarowsky siguió por tanto la estela de María José Cantudo que se convirtió en la primera reina del destape protagonizando La trastienda en 1975. Con esta película dirigida por Jorge Grau la vedette de 68 años realizó el primer desnudo integral femenino (visto a través de un espejo) en la historia del cine español dando carpetazo a la represión sexual del franquismo. Desde entonces, la libertad sexual se mantuvo en una lucha constante contra la censura en una España que cada vez demandaba más cintas eróticas que fueron protagonizadas entre otras por Nadiuska, Norma Duval, Ágata Lys o Bárbara Rey, quien por cierto fue una de las mejores amigas de la protagonista de esta historia.

SU AMISTAD CON JUAN CARLOS I Y LA LEYENDA URBANA QUE MARCA SU MUERTE

Sandra Mozarowsky habría sido muy amiga del rey emérito Juan Carlos I cuando éste tenía 39 años como reveló Andrew Morton en su libro Ladies of Spain: “En Toledo, la Reina le sorprendería en compañía de Sara Montiel, aunque la actriz nunca lo ha reconocido. No era la única. Raffaella Carrá, Nadiuska, Sandra Mozarowski y Bárbara Rey, quien grabó sus conversaciones con el Rey”.

Andrew Morton declaró en el citado libro que el ex Jefe de Estado de España había mantenido relaciones con 1.500 mujeres. Lo sorprendente es que fue el coronel retirado Amadeo Martínez Inglés quien desmintió públicamente esta cifra de amantes reiterando que habían sido 5.000 las mujeres que habían mantenido relaciones sexuales con el monarca. "Las más bellas vedettes y las más espectaculares representantes del alto estanding femenino español y extranjero pasaron por su cama de forma más o menos temporal, aunque tampoco despreció a féminas mucho más modestas", escribe en uno de los capítulos de su libro Juan Carlos I. El rey de las cinco mil amantes, tal y como recogió Jaleos hace un par de veranos.

Durante las últimas décadas numerosos periodistas y escritores han intentado esclarecer la muerte de Sandra Mozarowski dando forma a una leyenda urbana que relaciona el fallecimiento de la actriz directamente con Juan Carlos I para ocultar el supuesto hijo bastardo del rey emérito. Si atendemos al contexto histórico, este trágico desenlace se produjo unos meses después de las primeras elecciones generales en España que habían tenido lugar el 15 de junio de 1977. De esta manera, se ubica en los primeros compases de la transición puesto que la Constitución no fue aprobada hasta un año después, en 1978 y, sobra decir que el tener un hijo bastardo en ese momento habría sido el mayor escándalo para el monarca.

A pesar de que ningún medio ha investigado a fondo esta muerte, el caso mereció especialmente el interés del escritor Pablo Blas quien empleó el seudónimo de Tom Farrell en Escrito en un libro publicado en la editorial Séneca. En este título se cuenta la historia de una actriz llamada Sandra Wagneroski a la que asesinaron por estar embarazada del rey y que había protagonizado cintas con títulos muy parecidos a los trabajos cinematográficos de la propia actriz fallecida. “Tuve miedo de que me mataran”, declararía finalmente el autor en Tenemos la palabra justificando la ausencia de promoción que tuvo el texto.

Años más tarde el periodista Javier Bleda hizo referencia a la muerte de Sandra en su libro Mario Conde, la reclusión del éxito como recoge Rambla Libre. En sus páginas apunta “además de que Bárbara pudo haberse autofilmado para garantizar que no sería suicidada desde un balcón (Sandra no te olvidamos)” y unas hojas más adelante, escribe que “parece que este rey es aficionado, entre otras cosas, a dejar tirados a sus amigos, y tiradas a sus amigas, y a algunas desde muy arriba”.

La muerte de Sandra Mozarowski, que tendría hoy 61 años, sigue rodeada de tintes de misterio. Quién sabe si algún día se conocerá si alguien pudo acabar de forma repentina con la prometedora carrera de esta joven actriz.

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