Sara García, profesora de yoga: 'Si buscamos un cambio no solo externo, sino también interno, el yoga es nuestro mejor aliado'
Llevas quizá ya un tiempo practicando yoga y, sin embargo, no acabas de ser muy consciente de los progresos. Eres constante en las clases, pero no acabas de notar grandes cambios. Si bien el hecho de querer mejorar nuestra forma física nos puede llevar a empezar a practicar yoga, otras veces la frustración por no ver avances visibles puede llevarnos a dejarlo. “Esto puede ocurrir si comparamos nuestra práctica con la de otros, o si medimos el progreso solo en términos de logros físicos”, nos cuenta Sara García, @sarayoga.journey), profesora de Vinyasa Yoga. Uno de esos logros suele ser la ganancia de flexibilidad, pero hay mucho más.
Y es que son muchos los beneficios que a nivel físico la práctica de yoga le aporta a nuestro cuerpo. Pero también, tal y como nos explica la experta, son muchos otros los beneficios que no son de naturaleza física, entre los que destacan los siguientes: reducción de la ansiedad, disminución de los niveles de estrés en el cuerpo, mejora de nuestra concentración, mejor calidad de sueño, aumento de la autoestima, entre otros.
El yoga nos aporta muchos beneficios que no son de naturaleza física
¿Qué significa verdaderamente progresar en la práctica de yoga?
Ahora que entendemos las diferentes formas en las que el yoga contribuye a nuestro bienestar, Sara García considera que debemos hablar de progreso en la práctica de la disciplina. “Al contrario de lo que mucha gente piensa, el progreso de la práctica de yoga no se mide por la fuerza, flexibilidad, elasticidad o equilibrio que tengamos, sino por la capacidad de mantenernos presente durante la práctica. Esto puede ser difícil de entender al principio, puesto que en otras disciplinas, es evidente que el progreso va acorde a nuestra forma física”, nos cuenta.
Aumenta la capacidad de estar presentes
La experta lanza, además, una idea: el progreso de la práctica de yoga se mide en la capacidad de estar presentes, porque es una forma de aprender a calmar la mente, nuestros pensamientos y mejorar nuestra concentración. “Cuando estamos presentes, tomamos distancia de la presión (ya sea interna o externa) de querer ser más ‘fuerte’ o más ‘flexible’, y nos conectamos con el momento presente tal y como es, con nosotros mismos. Esto es fundamental para soltar expectativas y aceptar que somos suficientes tal y como somos, sin la necesidad de alcanzar un objetivo físico en concreto”, indica.
Y hace hincapié en algo importante: hay que recordar que el yoga no es un deporte, sino una disciplina. “Hay quienes no se conectan con esta forma de entender el progreso, y en esos casos, lo mejor es optar por otro deporte o disciplina con un enfoque puramente o mayoritariamente físico. Sin embargo, para aquellos que buscamos un cambio no solo externo, sino también interno, el yoga es nuestro mejor aliado. Como consecuencia inevitable de este trabajo interno, nuestro cuerpo va ganando fuerza, movilidad, elasticidad, equilibrio y flexibilidad, pero estos no son los objetivos principales de la práctica de yoga”, nos cuenta Sara García basándose en su experiencia.
La respiración, una señal de tu progreso
¿Te has dado cuenta de cómo cambia tu respiración fuera de la esterilla? ¿Qué refleja esto sobre tu progreso en yoga? “El cambio en nuestra respiración, tanto durante la práctica de yoga como en nuestro día a día, se trata de una de las consecuencias más importantes de progreso. Una respiración más profunda, consciente y tranquila no solo indica una mente más presente, sino que también reduce la ansiedad y el estrés”, apunta.
Tal y como nos detalla, al respirar de forma más consciente, mejoramos nuestra capacidad para gestionar las emociones y enfrentar los desafíos. “La respiración actúa como un puente entre el cuerpo y la mente, cuando la mente está en calma, el cuerpo responde de la misma manera, creando un equilibrio que se refleja en los diferentes aspectos de nuestra vida”, nos cuenta.
Nos ayuda a reaccionar ante el estrés
Otra de las formas que tenemos de medir los progresos a la hora de practicar yoga es valorar cómo influye la disciplina en nuestra forma de reaccionar ante el estrés y los desafíos cotidianos. “Muchas veces, reaccionamos de forma impulsiva ante las situaciones que nos suceden, dejándonos llevar por la emoción que estamos sintiendo. Sin embargo, el yoga nos enseña a responder en vez de reaccionar”, indica Sara García.
Así, nos invita a tomar una respiración, a parar, a darnos el espacio para reflexionar antes de actuar. “Esta pausa nos permite actuar desde un lugar de mayor calma, en lugar de actuar desde el miedo. En definitiva, el yoga nos enseña a vivir de una forma más equilibrada y a afrontar los desafíos con una mayor conexión con nosotros mismos”, considera.
Como consecuencia inevitable de este trabajo interno, nuestro cuerpo va ganando fuerza, movilidad, elasticidad, equilibrio y flexibilidad, pero estos no son los objetivos principales de la práctica de yoga
No caer en la comparación o la autoexigencia
Le planteamos a la experta si es posible medir el progreso en yoga sin caer en la comparación o la autoexigencia. “Claro que es posible. Sin embargo, que sea posible no significa que sea sencillo. La comparación es algo que nos puede pasar a todos, y no por eso somos menos ‘yoguis’. Caer en la comparación simplemente significa que somos humanos, y tendemos a ser más críticos con nosotros mismos que con los demás”, nos comenta.
En su opinión, lo más importante, si buscamos medir nuestro propio progreso sin compararlo con el de los demás, es darnos cuenta de que cada persona tiene un contexto diferente, un cuerpo diferente, unas circunstancias diferentes y un tiempo de práctica distinto. “Así que, si lo pensamos bien, la comparación no tiene sentido, porque no se pueden comparar dos cosas que no son iguales. La práctica de yoga de una persona es incomparable con la práctica de yoga de otra. Por lo tanto, la próxima vez que te encuentres comparándote con otra persona, en lugar de hacerlo, busca inspirarte. Cambia la frustración por inspiración. Que esa persona te sirva de referencia para recordarte lo verdaderamente capaces que somos los seres humanos”, recomienda la instructora.