La trampa de 'Secret Story' que ha desenmascarado a Luca y Cristina

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En apenas 10 días se cierra el chiringuito, así que hay que ingeniárselas muy bien y hacer lo que haga falta para apuntarse un puesto en la final de Secret Story. Luca y Cristina están haciendo los deberes, pero su último examen ha sido un suspenso en toda regla. Si el público tenía dudas de si lo suyo era amor o montaje, el gesto de la pareja en la gala de este martes ha dejado al descubierto lo que esconde su polémico romance. El programa y Carlos Sobera les pusieron a prueba con una pequeña trampa que terminó desenmascarando una relación que ya no se creen ni ellos.

Cuando uno comienza a ver un reality es inevitable tener la esperanza de que ver nacer una carpeta. El amor siempre es un buen plan, así que todos aspiramos a que algunos de los participantes de cualquiera de estos formatos nos regalen una romántica historia. Con lo que no comulgamos es con los montajes o las situaciones forzadas. Y eso es precisamente lo que estamos empezando a sentir con Luca y Cristina. Sus primeros besos apasionados fueron en pruebas semanales, lo que dio que pensar que la cosa olía a teatro. Les dimos su oportunidad y su tiempo, pues no todo el mundo tiene la misma prisa, hasta que finalmente se decidieron a darse un beso interminable, casi de película. ¡Por fin! Pensamos muchos. El pequeño detalle que hizo que le quitáramos violines a la historia fue que la apasionada escena ocurría justo la noche antes en que Cristina Porta se jugaba su expulsión con Adara.

¿Casualidad o causalidad? Cada uno que piense lo que quiera. Si me preguntan, voy más por lo segundo. No creo que las casualidades existan, especialmente cuando uno se juega el pellejo en una nominación de altura. Aún así, no dudo que entre ellos haya una poderosa atracción física que les hace tener ese tira y afloja constante. Se gustan, pero les gusta más dar una buena imagen y el premio que pueden obtener si ganan. Su prioridad no es quererse y dejarse llevar con naturalidad, sino la de quedar bien, seguir las normas y hacer lo que los demás esperan de ellos. Vamos, que siguen un guión muy bien marcado de otros realities. Un formato que conocen a la perfección. Él por haber participado en varios, ella, por ser una seguidora voraz tal y como ha expresado.

El peligro que corres cuando no te dejas llevar por el corazón es que cometes errores. El de este martes fue garrafal. Carlos Sobera y el programa tuvieron una idea brillante que dejó al descubierto, por no decir en ridículo, a la pareja de esta primera edición de Secret Story, que se dio cita en la sala de la verdad. Tras el posicionamiento de Luca en la casilla de nominado el pasado jueves para salvar a Cristina de la nominación, el italiano quedó tocado al no recibir un abrazo o gesto cariñoso de Cristina. Sintió que, en comparación con la reacción de Sandra con Julen, quien hizo lo mismo y fue comido a besos por su chica, fue fría y poco agradecida. Yo creo que en realidad le molestó más que ella no se nominara con él, pero eso ya es mi opinión. La conclusión es que a partir de ahí todo fue un caos. Los próximos cinco días fueron de broncas, desencuentros, falta de diálogo y con indirectas muy directas en las que casi se acusaban de estrategas. Visto el panorama, aquello parecía tocado y hundido.

Lo que vimos en esa sala de la verdad no fue a una pareja enamorada, sino todo lo contrario, dos participantes midiéndose frente al gran premio y salvándose el pellejo a costa de lo que sea, incluso dejar mal al otro. Una de las escenas más tristes que he visto en los últimos años en un reality.

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Las miradas, las palabras, la falta de tacto y, sobre todo, de empatía del uno con el otro quedó reflejada en este intercambio tan deprimente. Ellos fueron los protagonistas absolutos de la gala. Desde las 22h hasta la 1h el resto de los participantes brillaron por su ausencia, todo era Luca y Cristina. Sin embargo, el estrellato les salió caro. Aquella sala les dio tanto como les restó a la pareja que quedó retratada no precisamente para bien. Y no por sus discusiones, con las que llevan agotándonos toda la semana, sino por un inesperado gesto que llegó tras una propuesta algo traviesa de Carlos Sobera.

En medio del cruce de acusaciones, el presentador les pidió que se fueran acercando mientras se hablaban y tiraban puñales. También les pidió que se miraran a los ojos cuando estuvieran cerca. Las caras de cabreo eran inevitables, pero de repente, ¡zas¡ Luca le plantó un beso en la boca del estilo de las pruebas que habían hecho anteriormente. Una reacción a la que ni la propia Cristina dio crédito. Su cara era un poema, ¿en serio? Parecía pensar. Aún así, ella correspondió al beso. Sus labios decían una cosa, pero su mirada otra. Aquello no lo entendió ni Gianmarco quien, aunque no dijo nada, lo dijo todo con su mirada y sus manos en la cabeza.

Poco más que añadir. En menos de dos segundos la relación que había estado en boca de todos quedó desenmascarada, decepción es la palabra. Más que un beso de reconciliación, parecía el beso del paripé máximo. Qué casualidad que se lo dieron cuando escucharon al público gritar y prácticamente pedirlo. Uno no pasa del 'odio' a la 'pasión' en milésimas de segundo y menos en un reality de un canal nacional y en pleno directo. Así es el amor y el deseo, dirán algunos, tan pronto te enfadas como terminas con una reconciliación apasionada. Estoy de acuerdo, pero no delante de las cámaras. Además, allí pasión hubo poca, la escena fue más fría que un témpano de hielo. Lo único que se percibió fue un momento provocado y de lo más forzado en el que hubo de todo menos naturalidad. Siempre lo digo, las cámaras no engañan, lo captan todo.

Las consecuencias no se hicieron esperar ni en las redes ni en plató donde una gran mayoría, liderada por Frigenti y Adara, confirmaron la teoría de carpeta fingida. La enhorabuena hay que dársela al programa que no sabemos si a propósito o sin querer, consiguió retratar lo que tantas semanas se lleva poniendo en duda. Los detalles, que son muy importantes y en los que yo me fijo especialmente, también aportan información muy útil. Curioso y sospechoso fue el trato de la pareja después del beso. Prácticamente no hubo ni otros mimos, ni abrazos ni agarrón de manos. Y voy a ir más allá, fue Luca quien me pareció más fingido que Cristina. Ella, que siente atracción por el italiano, sencillamente se dejó llevar extrañada de la reacción de 'su chico'. Pero se notaba incómoda, como si no entendiera nada. Aún así entró en el juego y le siguió el rollo. Creo que hubiese ganado muchos puntos si le hubiese parado los pies y dicho que no al beso, especialmente después de todo lo que se dijeron e hicieron estos días.

La salvación de Luca de la nominación provocó la alegría infinita de ambos que rebobinaron hacía tiempos mejores. Era como si no hubiese pasado nada y sus broncas fueran fruto de nuestra imaginación. Pero no, ahí están, y esto les ha restado credibilidad, encanto y fuerza. Una fuerza que se ha trasladado a Sandra, aquella chica que pasó desapercibida y que ahora cobra protagonismo por vivir una historia real de amor con Julen, en la palestra esta semana tras su nominación. Aunque ahora parezca que Luca y Cristina vuelven a ser Crisluca, el patético episodio que hemos visto no lo vamos a olvidar. Voy más lejos, esta semana van a seguir con broncas y malos rollos porque cuando no hay autenticidad el chicle no se puede estirar tanto a menos que seas el mejor actor del mundo. Algo se ha roto entre ellos y con gran parte del público, por mucho que hagan y fuercen a partir de ahora serán mucho menos creíbles que antes. Y si no, solo hay que ver esta escena minutos después de que acabara la gala. Su emoción se apagó a la vez que las luces y las cámaras del plató. La cobra de Luca lo dice todo.

Con esto no quiero decir que la pareja no tenga sentimientos y se aprecie, lo dije antes y lo repito, sí se gustan, sobre todo se atraen físicamente, pero ahí no hay amor sincero. Se gustan más ellos mismos. La prueba la tenemos cerquita, no hay que irse muy lejos: Adara y Gianmarco. La expareja que hoy se lleva a matar, vivió una pasión desmedida que uno sentía desde casa. Ambos se derretían en sus miradas que podían durar horas en la madrugada. Lo dice una que estaba pegada al 24 horas enganchadísima a esta historia. Allí sí hubo verdad, sí hubo enamoramiento, sí hubo piel. ¿Qué han terminado tirándose los trastos a la cabeza? Eso ya es otra historia, pero dentro de esa casa mágica sí nos hicieron sentir algo realmente especial y nos pusieron la piel de gallina. Nada que ver con la historia de Luca y Cristina que ha quedado reducida a una mala copia de Giandara.

Como la verdad siempre sale a la luz, y más en un reality, no tardaremos mucho en llegar a una conclusión más exacta de lo que ronda por las cabezas de esta pareja. De momento estamos en guardia hasta nueva orden. Pero por mucho que intenten arreglar las cosas, me atrevo a decir que ya no hay marcha atrás. Las estrategias son aceptables y cada uno puede jugar como quiera, así que no voy a juzgar su hoja de ruta. Ambos están siendo protagonistas absolutos de este show, junto con Adara y Frigenti, así que se han ganado un pase a la final. ¿Ganadores? Han perdido muchos puntos, pero eso lo decidirá el público.

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Imagen: Twitter/Secret Story

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